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Andra Enescu, de Canna Royalty Corp: “Pocos tienen clara la gran base científica de la industria del cannabis”

Ni la industria cannábica es un mundo de fumetas con patinete, ni se trata de un sector sin cabida laboral para la mujer. Andra Enescu, abogada y desarrolladora corporativa del Fondo de Inversiones canadiense Canna Royalty Corp, ha visitado España con motivo de Spannabis. Desde Dinafem hemos charlado con ella sobre el estado del sector del cannabis en la actualidad, y el papel de las mujeres en la industria.

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Andra Enescu es Doctora en Derecho por la Universidad Bond de Australia, licenciada en Artes por la Universidad de Nueva York y ha cursado estudios de Derecho Internacional en la Escuela de Económicas de Londres. Es miembro ejecutiva de la Fundación Mujeres de Canadá y ha presentado el programa de entrevistas a líderes de distintas industrias “The Next Biggest Winner” para una televisión canadiense.

Nació en Rumanía, pero ha viajado a España desde Canadá, un país donde el uso medicinal del cannabis es legal, y el uso recreacional podría serlo a partir de este verano. En Canadá, país de residencia de esta abogada, la industria entorno a la planta es un mercado emergente con cabida para fondos de inversiones, cultivos con licencia del gobierno o compañías de seguros.

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Hola Andra. Vienes de Canna Royalty, ¿podrías explicarnos a qué se dedica la corporación para la que trabajas y el motivo de tu viaje a España?

Por supuesto. Canna Royalty Corp se dedica a dar forma a las oportunidades de negocio latentes en el mercado del cannabis. A buscar necesidades y a apoyar el lanzamiento de productos únicos al mercado. El área de Desarrollo de Negocio de esta corporación es lo que me ha traído hasta España. Nuestra firma se dedica a tres áreas: Recursos, Investigación y Propiedad Intelectual. Estamos trabajando en el desarrollo de un amplio portfolio de empresas de manera que podamos facilitar las sinergias y relaciones entre todas ellas. Por mi parte, me dedico a relaciones con inversores y desarrollo corporativo. Soy abogada y me he dedicado hasta ahora, entre otras cosas, al sector de operaciones bursátiles. Nunca pensé que estaría en este sector hoy día, pero aquí estoy. No pretendo convertirme en una especialista de cada uno de los procesos de este negocio, pero sí me estoy tomando muy en serio el entender e interiorizar el funcionamiento de cada uno de los sectores de esta industria.

Productos únicos relativos al cannabis, ¿a qué tipo de productos te refieres?

Tengamos en cuenta que a día de hoy Canna Royalty, por temas legales, no puede vincularse al cultivo ni a la extracción del cannabis. Por eso estamos muy enfocados en la Propiedad Intelectual, en vías para innovar en tecnología. Todo el mundo tiene un vaporizador portátil, pero no existe ninguno que controle las dosis diarias de cada consumidor y que le dé esta información al usuario al utilizarlo. Porque, ¿cómo implementar esa tecnología tan afinada en un artilugio tan pequeño? Pero es un producto necesario, y sería único. Nosotros nos dedicamos a poner en contacto a los agentes necesarios para crearlo y a financiar el prototipo y la comercialización. Lo positivo de la propiedad intelectual es que una vez una firma ha desarrollado el algoritmo, pueden sacarlo al mercado y ayudar a los demás, pero la patente les pertenece.

Llegas de un sector muy diferente a éste, ¿qué es lo que más te ha sorprendido de esta industria?

Creo que la gente tiene en mente una imagen, que es la que yo tenía antes de trabajar en Canna Royalty, de que la marihuana está vinculada exclusivamente a tipos que se desplazan en patinete fumándose un porro. Pero pocos tienen claro la gran base científica sobre la que se levanta esta industria. Pocos son conscientes de la labor tan profesional que cultivadores, breeders, técnicos o científicos desarrollan para dinamizar este sector.

Es una industria entera y creo que estamos en un momento en que las personas y los gobiernos ya se dan cuenta de lo rentable que puede resultar. Por eso no pienso que los avances legislativos y sociales llevados a cabo entorno a la marihuana puedan retroceder. Considero que ya se ha avanzado demasiado como para no seguir adelante. Ahora la industria cannábica está en el punto de ver cómo los gobiernos la preservan segura, a la vez que la convierten en más rentable a cada vez. No se trata de una industria de tíos corriendo con sus porros, sino de gente muy seria que está invirtiendo mucho dinero. Esto está ocurriendo; la nueva era ya ha comenzado y es muy excitante formar parte de estos inicios.

Por otro lado, considero el sector del cannabis un espacio muy íntimo, dado que todos los agentes involucrados hasta hace poco han estado operando fuera de la ley en algún momento. Eso la ha convertido en una industria que ha ido creciendo en base a la confianza y el tejido empresarial resultante de esas relaciones francas es un tejido extra sensible. 

¿Cómo te posicionas como mujer en una industria de estas características?

Considero que como mujeres nuestro valor reside en la autenticidad y en la capacidad para construir relaciones fructíferas, implícitas en el género femenino. Nuestra aportación, creo yo, no va tanto encaminada a cerrar tratos, sino a facilitar la consumación de esos negocios. En su mayoría el discurso y objetivo de los hombres tira más hacia el “hagamos negocio, cerremos un trato”. Pero hay que tener en cuenta que la importancia de ese negocio, a futuro, reside la relación que se establezca entre ambas partes durante el curso del mismo.

Puedes cerrar un negocio, ganar mucho dinero con ello, pero si la relación no ha sido buena la oportunidad no volverá a repetirse. Por eso creo en la importancia de construir unas sólidas relaciones entre las partes, más aún cuando estás en un país que no es el tuyo y donde la cultura es diferente a la tuya, como me ocurre a mí en este viaje a España, por ejemplo.

Valga decir que, aún cuando he conocido a muchas mujeres en esta industria, no he conocido a féminas visto a muchas en puestos directivos. Recordemos que se trata de una industria emergente que se está abriendo al mundo ahora. El negocio de la marihuana siempre ha estado ahí, pero ahora está en el centro de todas las miradas. Así, considero que las mujeres tendremos la oportunidad de ser el centro del marketing de este tejido empresarial y seremos muy reconocidas por ello.

En mi caso no veo tanto mi papel como emprendedora de nuevas empresas, sino como la cara visible de esas empresas: esto es lo que sé, esto es lo que estoy viendo, y así os lo cuento. Desde luego es un buen momento para involucrarse en esta industria, porque, además, los hombres de este sector han estado haciendo hasta ahora negocios con otros hombres, y creo que valorar oportunidades empresariales con mujeres puedo ser muy refrescante para ellos.

Fuente Dinafem.org

 

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