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Breeding: ¿Cómo se crean las nuevas variedades de marihuana?

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El papel del breeder es fundamental dentro de un banco de semillas, pues son los encargados de crear nuevas variedades y/o mejorar las que ya existen. Hemos querido saber más sobre este trabajo y para ello hemos acudido directamente a nuestro equipo de breeders, porque nadie mejor que ellos puede explicarnos qué sucede tras las bambalinas. ¿Cómo se crean las nuevas variedades de marihuana? ¿En qué consiste exactamente este trabajo? Si quieres conocer más, sigue leyendo…

¿Qué es un breeder?

Un breeder es aquella persona que se dedica a crear variedades de cannabis cuyas características las convierten en algo especial, mejor, o diferente de lo que había hasta entonces en el mercado. Por decirlo de una manera sencilla, el breeder busca mejorar y diversificar las genéticas de la marihuana. En el sector cannábico, los parámetros que definen qué rasgos conviene potenciar son muy subjetivos, pues se establecen en función de varios factores como pueden ser la demanda del mercado o la rentabilidad económica en el proceso de producción, por ejemplo.

Las variedades que encontramos hoy en día en la industria del cannabis son recombinaciones genéticas de otras variedades que los breeders han creado a través de procesos de selección y crianza. Se podría decir, que los breeders son el corazón o el pilar base de un banco de semillas, pues sin ellos no habría nuevas variedades que lanzar al mercado.

¿Qué cualidades debe tener un breeder?

Paciencia: los procesos de breeding no se completan de la noche a la mañana, sino que son un largo camino que puede significar años de crianza y selección que, además, no garantizan el éxito de la empresa. Puede que después de meses o años de trabajo el breeder se encuentre en un callejón sin salida y se dé cuenta de que no merece la pena seguir el proceso. Un buen breeder debe tener paciencia y constancia para llevar a cabo su trabajo, y sabiduría y humildad para aceptar las derrotas.

Criterio: el breeder debe ser capaz de reconocer qué rasgos hay que seleccionar, si se hace breeding para la comercialización de las genéticas a gran escala, es importante ser capaz de encontrar un equilibrio entre el gusto personal y aquellas cualidades que pueden ser apreciadas por el público.

Agudez sensitiva: dado que los procesos de breeding se hacen “a ojo”, el breeder debe ser capaz de valorar las características de una planta a través de sus propios sentidos. La capacidad visual, olfativa, e incluso el tacto, juegan un papel muy importante en los procesos de selección, pues a través de los sentidos el breeder tiene que tener la habilidad de distinguir qué individuos deben ser descartados. Si bien es cierto que hoy en día el laboratorio juega un papel importantísimo en los procesos de breeding de un banco de semillas como es el caso de Dinafem, el buen ojo de los breeders sigue siendo imprescindible.

Experiencia: un breeder no se forja de la noche a la mañana, hacen falta años de trabajo para aprender los conceptos necesarios.

¿Cómo se lleva a cabo el proceso de breeding?

  1. El breeder define su objetivo, es decir, la planta “ideal”, y a partir de esa idea selecciona los parentales, plantas que se parezcan lo máximo posible al ideal que están buscando.
  2. Cuando ya se han seleccionado los parentales en función de los rasgos deseados, estos se cruzan para hacer la primera generación, la F1.
  3. Se analizan y seleccionan aquellos individuos de la F1 que más se acercan al tipo ideal que se ha establecido como objetivo inicialmente.
  4. Con aquellos individuos de la F1 que muestran las características deseadas se hace inbreeding (se cruzan entre ellos), o retrocruces (se cruzan con los parentales). Según sea el objetivo.
  5. La descendencia de las F1, las F2 (segunda generación), se vuelve a seleccionar buscando otra vez aquellos rasgos que se parecen a la planta ideal, (se seleccionan las F2) y se vuelven a cruzar para hacer la F3. Con el resultado, es decir, con esa tercera generación, normalmente se consigue estabilizar a la población. En algunos casos, por ejemplo con las genéticas de autofloración, es necesario hacer una cuarta generación para estabilizar la variedad.

¿En qué rasgos se fijan los Breeders a la hora de crear una nueva variedad?

Vigor: una característica muy apreciada por los cultivadores, pues una planta que comienza a crecer antes con brío, normalmente alcanzará un tamaño mayor así como también producirá una cosecha más abundante.

Adaptabilidad: este rasgo es importante dado que hoy en día la marihuana se cultiva en diferentes lugares alrededor del globo, y bajo condiciones ambientales muy diferentes.

Rusticidad: es la capacidad de la planta para sobrevivir en condiciones adversas, es decir su resistencia a los elementos ambientales desfavorables (frío, calor, humedad, sequía…).

Resistencia a plagas y enfermedades: de la misma forma que la rusticidad, una variedad puede ser criada para que sea especialmente resistente a ciertas enfermedades o males que pueden atacar a la planta.

Maduración: el control sobre la fecha de maduración del cannabis es muy importante. Ya sea para producir fibra, flores, o semillas, conocer el punto maduración de la planta será clave para la cosecha.

Ratio cáliz/hoja: este es otro rasgo en el que los breeders ponen mucha atención, pues el ratio cáliz/hoja, en general, está relacionado con la capacidad productiva de la planta. A la hora de valorar este parámetro debemos centrarnos en las “colas”, es decir, los cogollos principales de las plantas. Un ratio cáliz/hoja pobre sería de 1:1, mientras que uno normal rondaría el 2:1, uno bueno sería 4:1 o 5:1, y uno excelente estaría en 7:1 o 10:1. Un buen ratio cáliz/hoja será, por lo general, sinónimo de buena cosecha (en cuanto a cantidad, que no potencia), además hará que los cogollos sean más fáciles de manicurar.

Rasgos florales: por razones evidentes este es uno de los puntos a tener más en cuenta a la hora de realizar un proceso de breeding, y se deben tener en cuenta varios aspectos:

  • Forma
  • Tamaño del cáliz
  • Color
  • Cantidad de cannabinoides
  • Perfil de cannabinoides
  • Sabor y aroma
  • Permanencia en el tiempo del aroma y los cannabinoides
  • Tipología de los tricomas
  • Cantidad y calidad de la resina
  • Persistencia de la resina
  • Tiempo de secado y curado

Forma de la hoja: este rasgo es importante a la hora de prever la adaptación de la planta al medio.

Morfología: el fenotipo de la planta dependerá de varios factores, el medio ambiente y las condiciones de cultivo jugarán un papel importante, pero la predisposición genética también. Por tanto, es un punto importante a tener en cuenta durante el breeding.

Tamaño: viene determinado por las condiciones de cultivo, el medio ambiente y la genética de la variedad. Es por ello que el breeder tiene que tener presente esta característica, pues dependiendo del objetivo que persiga, el tamaño de la planta será un factor esencial. Por ejemplo, si lo que estamos buscando es crear una variedad adecuada para el cultivo indoor, será mejor que evitemos la dominancia sativa en la genética, pues las plantas alcanzan un tamaño demasiado grande y esto puede generar problemas de espacio en el armario de cultivo.

Productividad: en un mercado tan competitivo, crear una variedad altamente productiva acostumbra a ser uno de los objetivos clave de muchos breeders.

Potencia: a pesar de que al parecer el paradigma está cambiando poco a poco, el incremento del THC ha sido, durante las últimas décadas, casi una obsesión para los breeders de la industria. Hoy en día, muchos procesos de breeding se hacen con el objetivo de incrementar los niveles de ciertos cannabinoides como el CBD.

Planteamiento previo al breeding

La hibridación también abre la posibilidad de que genes “indeseables” (normalmente recesivos) formen pareja y se expresen en la siguiente generación. Es por ello que un buen breeder antes de comenzar el proceso de selección genética debe tener muy claros cuáles son sus objetivos, y preguntarse:

  • ¿Qué cualidades estoy buscando?
  • ¿Qué cualidades estoy buscando que aún no se hayan expresado en el fenotipo?
  • ¿Qué cualidades se muestran en la planta que son desfavorables y deberían ser eliminadas?

El trabajo del breeder consiste, precisamente, en eliminar aquellos rasgos no deseados y fijar los que sí que interesan. Cuando hablamos de “fijar” una característica, nos referimos a conseguir que ese rasgo determinado se repita invariablemente generación tras generación. Si vamos al fondo de la cuestión, el breeding no “crea” nada nuevo, por así decirlo, lo que se está haciendo es recombinar genes que ya existen, dando lugar a nuevos genotipos, sin embargo, las posibilidades de recombinación genética son ilimitadas.

“En la creación de una nueva variedad, uno debe tener en mente qué clase de planta quiere, después criar y seleccionar las plantas con ese objetivo durante años, siempre eligiendo a las que más se acerquen a la ideal, y descartando las otras”.

-Luther Burbank (In James 1964)

Normas básicas para el breeding

Selección: es la base de cualquier proceso de breeding. En la industria del cannabis, hasta ahora, los procesos de breeding se han hecho a partir de lo que se llama “genética mendeliana”, es decir, a través del análisis de patrones genéticos que se expresan en el fenotipo generación tras generación.

Polinización controlada: es de vital importancia que solamente el polen de los parentales que el breeder ha seleccionado por sus cualidades, sea el que transmita la información genética a la siguiente generación.

Partir de una muestra amplia: no es lo mismo hacer una selección de una muestra muy numerosa que de una muy reducida. La mejor planta elegida entre 10 ejemplares, tiene menos posibilidades de ser significativamente diferente de las otras 9 que una escogida entre 1000.

Utilizar técnicas de recurso: para poder hacer una selección de una muestra muy amplia se necesita un espacio muy grande que además esté cubierto, mucho tiempo, dedicación y recursos económicos. Disponer de todos los recursos necesarios es muy difícil para la mayoría de Breeders. Una técnica muy utilizada por aquellos que no disponen de un gran espacio es la selección temprana, pues los plantones o plantas jóvenes no ocupan tanto espacio como los individuos adultos. Hay algunos rasgos básicos como por ejemplo el vigor, que se muestran ya desde el primer estadio de vida de la planta.

¿Qué técnicas de breeding existen?

Existen diferentes técnicas que se pueden aplicar a los procesos de crianza:

Cruce: consiste en cruzar dos variedades diferentes que tienen cualidades excepcionales, también conocido como hibridación.

Inbreeding y segregación: consiste en cruzar otra vez los individuos resultantes de la unión entre los parentales, es decir, se trata de cruzar a los individuos de la descendencia entre ellos mismos, los F1 (la primera generación), y seleccionar aquellos individuos que muestran los rasgos deseados entre las F2. En resumen, se trata de cruzar los mejores ejemplares de una generación filial con sus herman@s para ir estabilizando las características deseadas.

Back-crossing o retrocruce: el cruce de individuos de una generación que ya presenta suficiente estabilidad con uno de los parentales para fijar los rasgos que interesan de los parentales.

Cruce recurrente: se trata de repetir un retrocruce más de una vez con el fin de potenciar una o un grupo de características determinadas.

Cruce para fijar rasgos: se trata de cruzar dos individuos con un alto nivel de homocigosis para un rasgo que interesa, con el fin de aumentar la frecuencia con la que aparece ese rasgo en la descendencia.

Selfing: consiste en autopolinizar una planta, de forma que en vez de aumentar la diversidad genética, lo que se consigue es reducirla y aumentar la estabilidad.

Objetivos del Breeding

El breeding, no siempre tiene los mismos objetivos, existen varios razones que pueden impulsar al breeder a realizar un proceso de crianza y selección:

  • Para mejorar las cualidades de una variedad y/o fijar ciertos rasgos: puede que la descendencia muestre un rasgo interesante que no era visible en el fenotipo de los parentales, el trabajo del breeder en este caso consiste en hacer que ese rasgo quede fijado, o lo que es lo mismo, asegurarse de que las futuras generaciones mostrarán ese rasgo. Es por ello que en el mercado actual encontramos muchas versiones de una misma variedad.
  • Para crear algo nuevo: las exigencias del mercado hacen que los breeders estén en constante búsqueda de nuevas variedades que ofrecer al público.
  • Para reproducir algo que se ha perdido: esta es siempre una tarea difícil y no siempre exitosa. Sucede cuando por algún motivo se pierden los parentales de alguna determinada variedad, hay que reunir todo el material genético del que se dispone e intentar reproducir con la máxima fidelidad aquella combinación genética que se ha perdido. Se pueden llegar a lograr resultados muy buenos, pero hay que decir que sin la tecnología de un laboratorio es imposible replicar la misma genética exacta. Ahora bien, a base de trabajo, repetición, y mucha selección, es posible replicar la genética deseada con una fidelidad de más del 90%. No será exactamente la misma genética, pero se aproximará mucho.
  • Para crear variedades que sean adecuadas para diferentes medios: hoy en día se cultiva marihuana en muchísimos lugares diferentes alrededor del globo. Gracias a la gran capacidad de adaptación de esta planta, millones de cultivadores alrededor del mundo tienen la posibilidad de obtener una buena cosecha. El breeder puede crear variedades que por sus características genéticas se adapten mejor a unas determinadas condiciones ambientales. Ej: el equipo técnico de Dinafem trabajó muy duro para crear la Critical+ 2.0, una versión mejorada de nuestra Critical+, cuyas características le permiten tener una mayor resistencia a la humedad y por tanto puede ser cultivada en climas más hostiles.
  • Para incrementar los niveles de algún componente: algunos cannabinoides han probado ser muy útiles en el ámbito medicinal, es por ello que se ha hecho un gran trabajo de breeding para crear genéticas con altos niveles de ciertos cannabinoides. Las nuevas variedades ricas en CBD son un ejemplo de ello; así como durante décadas los breeders han enfocado su trabajo en incrementar los niveles de THC, los descubrimientos científicos que avalan que el CBD tiene importantes propiedades medicinales han hecho que aumente la demanda para una variedad de CBD puro. Dinamed, la primera variedad feminizada en el mundo de CBD puro, es un buen ejemplo de un largo y laborioso proceso de breeding para este fin.

Fuente Dinafem.org

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