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Cómo cultivar marihuana en el exterior paso a paso

Se acerca el buen tiempo y con él la posibilidad de cultivar plantas en el exterior, como es el caso de la marihuana. Cuando ésta se planta en zonas de interior ocurre que requiere de una luz específica y esto lleva consigo un gasto extra. Ahora que el sol va a ser el que predomine durante unos meses es una buena idea sacar esta plantación al exterior y beneficiarse de los aportes de la naturaleza. Además del sol y del agua resulta imprescindible contar con un fertilizante para marihuana adecuado. Si echas un vistazo por Internet bajo las palabras clave ‘abonos marihuana’, ‘fertilizantes marihuana’ o ‘abono cannabis’ podrás comprobar rápidamente que existen dos opciones: el abono orgánico y el mineral. Después pasaremos a citar cuáles son las ventajas y desventajas de cada uno de ellos. Antes de eso vamos a resumir, en pasos sencillos, los consejos clave para el abonado del cultivo en exterior porque seguro que sabrás que los resultados no son siempre los mismos. Apunta estos consejos para obtener cannabis de calidad.

  1. Momento. Ahora es cuando hay que cultivar en el exterior. Lo ideal es entre marzo y mayo para poder recoger entre septiembre y octubre así que no lo dejes para más adelante.
  2. Semilla. Si es la primera vez que vas a hacer una plantación similar puede que no lo sepas pero en el mercado hay unas cuantas donde escoger. Si tienes dudas, lo mejor es que preguntes a la tienda que las suministra.
  3. Sustrato. Lo mismo de antes, sino eres un aficionado a la jardinería consulta a un experto. Más que nada porque, depende del lugar donde vayas a plantar y sus características, se requerirá un sustrato u otro. No será lo mismo un sustrato para una zona seca que para una húmeda, por ejemplo.
  4. Macetas. Hazte con un par de macetas de distinto tamaño, aunque el objetivo final sea llevar el cultivo al exterior sobre una zona como puede ser el mismo campo. ¿Por qué? Porque antes de hacer eso conviene cuidar que la semilla germine. Para esto lo mejor es meter la semilla a poca profundidad y dejar la maceta cerca de una ventana o similar donde pueda recibir luz del sol, pero no viento. Se podrá ver que sale un tronco, que es lo que habrá que enterrar en una maceta más grande evitando que éste se pueda doblar. A la hora de regar, mejor hacerlo por los bordes y no directamente en ese tronco, para evitar que se pueda pudrir. Durante, más o menos un mes, habrá que mantener esta segunda maceta cerca de una zona donde reciba luz directa del sol pero que, al tiempo, esté resguardada del frío y del viento.
  5. Exterior. Pasado ese mes se podrá ver cómo la planta ya ha crecido lo suficiente (más o menos un palmo del suelo) y ese es el momento en el que se la puede sacar a la calle sin temor a que se quiebre o doble el tronco. Pese a que ya es más resistente no hay que olvidar que hay que seguir protegiéndola. Lo mejor es comprar tierra para marihuana y otros tres productos que sirven para salvaguardarlas, que son Propolix (evita que aparezcan hongos), Bacilus Thuringiensis (mantiene lejos a los gusanos) y Neem (que va bien contra los mosquitos e insectos)

Con estos sencillos pasos se puede conseguir un cultivo de marihuana de calidad pero falta algo muy importante. Durante los días siguientes se podrá ver cómo la planta de marihuana no deja de crecer a diario, pero para que siga su buen crecimiento es fundamental abonarla de vez en cuando y controlar el Ph del agua con que se la riega que, en la fase de crecimiento se suele situar entre el 5,5 y el 5,8 de Ph, y aquí los abonos son fundamentales.

Ya lo comentábamos al inicio, que existen diferentes tipos de abonos y que éstos se pueden clasificar entre abonos orgánicos y minerales. Entonces, ¿cómo escoger? En este punto cabe mencionar las ventajas y las desventajas de cada uno de ellos.

Los abonos minerales son fertilizantes que se han obtenido en industrias químicas. Algunas marcas destacadas que ofrecen este producto son BAC, Hesi y Canna y sus aspectos más positivos son que las dosis son más precisas, están más concentrados y aportan una asimilación directa y más rápida a la planta. Por contra la fertilidad del suelo se resiente, haciéndose más reseco y ácido, el sabor se puede resentir (sobretodo cuando no se lavan bien las raíces) y perjudican al medio ambiente.

Los abonos orgánicos, por su parte, tienen un origen natural y ayudan, aunque de forma más lenta que los anteriores, a que la planta se sirva de los nutrientes necesarios para poder desarrollarse. Algunas marcas destacadas con estos productos son EcoCelta, Biocanna o Alga Plagron. Sus principales ventajas radican en un mejor sabor y aroma.

 

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