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El cannabis rosa, sorprendentes variedades de marihuana que querrás cultivar

Estamos acostumbrados a relacionar la planta de marihuana con la típica imagen de una hoja de color verde y, si presenta una tonalidad fuera de lo común, enseguida nos alarmamos, ante la posibilidad de que esté enferma. Sin embargo, el cannabis con sus múltiples variedades puede sorprendernos con tonalidades de lo más curiosas: desde los ya famosos colores púrpura o azul hasta las novedosas variedades rosas. Sí, has leído bien. El cannabis puede ser rosa y sin que nada malo le ocurra.

Así lo demuestran varias variedades que contienen en sus denominaciones términos como Pink Berry, Pink Candy, Pink Mango o Pink Kush. Algunas de estas cepas expresan la tonalidad rosa de diferentes formas. Mientras algunas solo muestran los pistilos con ese color, en otras variedades como la Pink Berry serán los propios cálices los que luzcan así. 

¿Por qué el cannabis puede ser rosa?

Existen dos razones principales por las que el cannabis es rosa: la genética y la influencia del medio ambiente. Por un lado, la genética de cada planta determinará su capacidad para desarrollar esa coloración, pero no será hasta que la planta crezca cuando sabremos si ha podido ofrecernos los brotes rosados como determinaba su genética. Esto se debe a que la interacción con el medio ambiente, como veremos más adelante, también será clave en la aparición e intensidad del color. Eso sí, siempre y cuando la planta tenga en su genética esa posibilidad. Una planta de marihuana nunca ofrecerá sus hojas o sus flores rosas si previamente no lo determina esta. 

En términos genéticos, la tonalidad se define gracias a las antocianinas, unos pigmentos que se hallan en las células vegetales y que aportan colores como rojo, rosa, violeta y azul a hojas, flores y frutos. En este sentido, sus funciones en las plantas son diversas, desde protegerlas de la radiación ultravioleta hasta evitar que se acerquen insectos. Algunos estudios sugieren que la coloración rosácea permite a las plantas mantenerse a salvo de los rayos del sol, a medida que van envejeciendo. 

Además, para las personas, las antocianinas pueden tener beneficios como proteger de enfermedades cardiovasculares, ser un antioxidante, preservar la memoria y regular el sistema inmunológico.

¿Cómo conseguir que tu marihuana sea rosa?

Como hemos visto, la genética es primordial para conseguir esta tonalidad; sin embargo, como cultivadores no debemos quedarnos de brazos cruzados y podemos potenciar este color haciéndolo más brillante y llamativo.

En primer lugar, deberemos seleccionar una genética de alta calidad. Para ello podrás elegir desde cepas que solo producen hojas rosas hasta aquellas que también desarrollan brotes de ese mismo color. En el mercado podrás encontrar variedades como la Pink Plant de Eva Female Seeds o la Auto Pink Grapefruit de Short Stuff Seedbank, que con excelentes cuidados te darán una tonalidad rosa de lo más particular. 

Una vez que nos hemos asegurado de contar con las semillas adecuadas, llegará el momento de colocarlas en el lugar más adecuado para que puedan desarrollarse en todo su esplendor. En este sentido, lo más conveniente para controlar en todo momento el cultivo será que lo hagamos en interior. Así, para su crecimiento deberemos utilizar unas luces de alta calidad, ya que son muchos los cultivadores que aseguran que cuanto mayor cantidad de luz mayor será la intensidad en el color de las hojas. Además, facilitar que nuestras plantas estén expuestas a una buena fuente de luz durante el ciclo del cultivo también fomentará el crecimiento de nuestra planta.

Sin embargo, también debemos ser comedidos en este aspecto, ya que es necesario evitar el estrés de las plantas mediante una exposición excesiva a la luz. Por eso, tendremos que guardar una distancia de seguridad de unos 30 o 40 centímetros entre los focos y la planta para evitar quemaduras u otros problemas que perjudiquen al vegetal.

Por otro lado, también será necesario controlar la temperatura a la que se expongan nuestras plantas. Si, por norma general, los cultivos de marihuana deben oscilar entre los 20 y 25 °C durante el día y entre los 10 y 15 °C por la noche, en caso de que queramos intensificar los colores es recomendable elegir los valores más bajos en ambos periodos. El frío aumenta la producción de antocianinas encargadas de provocar la intensidad cromática. Aunque el cannabis es una planta que suele tolerar bastante bien el frío, es recomendable no pasarse con las bajas temperaturas, puesto que también pueden perjudicar a su rendimiento.

Amarillos y naranjas no siempre significan problemas

Además de las genéticas con tonos rosas, y de las conocidas variedades ‘purple’ y ‘blue’, existen otras cepas que pueden aportar un curioso colorido a tu cultivo de cannabis y sin que nuestra planta esté pasando por malos ratos.

Cada vez que vemos hojas amarillas o anaranjadas creemos que estamos ante una falta de calcio o manganeso o un estrés provocado por el calor. Sin embargo, si estamos cultivando variedades como la Lemon Kush o la Grapefruit de Female Seeds puede ser común que veamos nuestras plantas con cierta tonalidad amarilla. De igual modo ocurrirá si en nuestro cultivo contamos con Olive Oyl o la Kandy Skunk y algunos fenotipos de Alien OG. La alta presencia de carotenoides en estas variedades provocará que podamos disfrutar de un espectáculo cromático entre amarillo, ocres y naranjas. 

Ahora bien, si ves que tu planta no solo cambia de color sino que sufre decaimiento con sus hojas marchitándose o los bordes curvándose, puede que estemos ante otro problema al que deberás poner remedio si no quieres que se muera.

El cannabis negro también está de moda

Igual de llamativas son las cepas que producen tonalidades negras. El origen de esta genética se remonta a la variedad Vietnam Black, propia del país del mismo nombre. Así todas las demás cepas derivadas de híbridos, como Black Willy y Black Tuna, comparten los brotes y hojas de ébano de sus madres. Sin embargo, estas variedades no solo destacan por su tonalidad, sino que son famosas por sus intensos y duraderos efectos psicodélicos. Así, no tendrás que elegir entre que tu planta sea vistosa y a la vez que te provoque las sensaciones que buscas.

Por tanto, cuando tengas que seleccionar las semillas para tu próxima cosecha, además de elegir el sabor, los efectos o la forma de cultivo también podrás tener en cuenta el color que quieres para tu planta de cannabis. Como has visto, hay para todos los gustos. 

Fuente Lamota.org

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