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Holanda mira a Uruguay en materia de políticas de drogas

Según la periodista Mijke van Wijk, el caso uruguayo se plantea en el ámbito internacional como una posibilidad ante la lucha contra el narcotráfico.

El tema de la legalización de la marihuana en Uruguay ha sido polémico, e incluso ha estado presente en los medios internacionales. En esta ocasión, Holanda puso sus ojos en nuestro país por la entrada en vigencia de la venta en farmacias.

La periodista holandesa Mijke van Wijk, que se encuentra en Uruguay cumpliendo una cobertura especial para la radio estatal “Uno” de Amsterdam, afirmó que ante un inminente cambio en el modelo de legalización del cannabis en Holanda, el gobierno estará atento a la experiencia uruguaya. Cabe mencionar que dicha declaración fue emitida por CW33, radio de Florida.

La periodista extranjera afirmó que el objetivo de su estadía en el país es interiorizarse sobre la Ley Nº 19.172, referida a regular la producción, distribución y venta del cannabis. “Vinimos a aprender de la situación de Uruguay”, agregó.

En la misma sintonía que Mijke van Wijk, un periodista holandés, entrevistado por Telemundo, reflexionó sobre las diferencias entre la experiencia uruguaya y la holandesa en políticas de drogas: “Hay varias cosas interesantes. En el sistema político hay un proyecto que es más o menos igual a este, que quiere legalizar la parte de producción de cannabis, pero está un poco bloqueado en el Senado. Los holandeses nos hemos acostumbrado a ser la vanguardia en la política liberal de drogas, y hace un tiempito que ya no lo somos. Uruguay está más avanzado”.

El sistema holandés

Según Mijke van Wijk, Holanda presenta una situación contradictoria en materia de drogas. “Tenemos un sistema ilógico. Allá la gente puede comprar marihuana en los coffee shops porque el dueño puede vender marihuana legal. Sin embargo, debe abastecerse con cannabis proveniente del mercado negro. Por tanto, es un sistema raro. El resultado de este tipo de organización, es que hay muchos problemas con la ilegalidad. Por ejemplo, en Ámsterdam se matan a 50 personas por año a causa de la guerra por drogas”.

Por tanto, afirmó que vino a aprender sobre la situación de nuestro país para que el próximo gobierno pueda cambiar la situación de los coffee shops. “Hay dos posibilidades, copiar a Uruguay o legalizar al mercado negro. Hay dos opciones y el gobierno próximo deberá pensar en qué hará”, agregó.

Comparación entre el sistema holandés y el uruguayo

Según el portal de “El Espectador”, algunos medios internacionales piensan que Uruguay pretende copiar a Holanda; sin embargo, ambos sistemas presentan características muy diferentes.

En el caso holandés, sólo se puede vender cannabis por medio de los coffee shops. Además, en dichos establecimientos sólo se puede vender el cáñamo; no se puede consumir bebidas alcohólicas.

La presunción que abala la acción holandesa en materia de drogas es que dicha sustancia es menos dañina para la salud que las drogas duras. Por tanto, la venta de drogas suaves, en los coffee shops, implica un crimen leve, de poca importancia, por lo que el Estado no lo persigue.

Las condiciones que las autoridades les imponen a estos establecimientos es que no causen ningún desorden, que no se vendan drogas duras, que el expendio no sea dirigido a menores de edad y que no se realice publicidad con este tipo de sustancias. Además, se fijó un límite por transacción: no se puede vender más de 5 gramos por usuario y los consumidores que son encontrados con posesión de bajas cantidades no son penalizados.

Con respecto a la situación uruguaya, la norma de nuestro país impone un registro de consumidores. Si el usuario no se inscribe en el mismo, no podrá tener acceso al consumo de cannabis. Por tanto, aquí se presenta una primera diferencia con respecto al modelo holandés, en el cual no existe un registro y los consumidores habituales no son identificados.

Sin embargo, existen algunas semejanzas entre la normativa de estos dos países. Tal es el caso de la prohibición de la publicidad. Además, en vez de coffee shops, en Uruguay existen los clubes de membrecía, que sirven como asociaciones civiles de entre 5 y 45 socios, aunque no se les permite la venta abierta a consumidores externos, lo cual implica una considerable diferencia con respecto al modelo holandés.

En términos generales, algunos estudios realizados sobre el alcance de las políticas de liberalización del cannabis se han centrado en estos dos modelos (el uruguayo y el holandés) para extraer algunas primeras conclusiones sobre sus efectos.

Según el portal “20minutos”, la investigadora Pien Metaal afirmó que la experiencia de la regulación en Holanda demuestra que no ha aumentado el consumo y que ha permitido un mayor control sobre la calidad del producto, con lo que se puede prevenir usos indebidos y abusos en el mercado. Asimismo, la investigadora ha definido la regularización como el medio más efectivo para hacer frente al narcotráfico.

Por su parte, el asesor legislativo en la aprobación de la Ley de Regulación y Control del Mercado de la Marihuana de Uruguay, Diego Silva, ha declarado que la regularización del cannabis “será una realidad en el mundo occidental en un plazo de diez años ya que la coyuntura actual así lo exige”.

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