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La poda del cannabis (III)

Una planta de cannabis puede crecer en el suelo sin más, “a lo silvestre”, como sucede por ejemplo cuando se planta en “guerrilla”, y dependiendo de la cantidad de sol que reciba así producirá más o menos cogollo. Sin embargo, todos sabemos que hay muchas partes de la planta, sobre todo las más bajas, que dan unos cogollines ínfimos los cuales suelen terminar en la bolsa de los restos par hacer hachís. En interior, con luz artificial, y también fuera cuando las horas de luz son pocas el problema se manifiesta aún con mayor claridad, pudiendo dejar hasta media planta sin ser aprovechada de manera óptima.

Fotos y Texto: Luis Hidalgo

Si, es cierto, pero no nos damos cuenta, o no lo queremos admitir hasta que llevamos varias cosechas y nos rendimos ante la evidencia: Unas plantas de cannabis correctamente podadas rinden más y de mejor calidad, sea cual sea el entorno de cultivo. Tanto en interior como en exterior, en maceta o suelo, con tierra o en aeropónico, siempre hay partes de la planta rinden muy poco o nada e incluso pueden provocar que el resto de la planta tampoco llegue a dar lo máximo, ya que la energía y recursos se encuentran mucho más repartidos.

Como siempre, el factor que manda en todo esto es la luz, su potencia y calidad, seguido de la frondosidad de nuestras plantas y su genética, aunque independientemente de todo ello el cannabis, sea cual sea la variedad, siempre intenta producir nuevos brotes, incluso al final de su vida. Los primeros es posible que se acaben haciendo ramas pero está claro que los que nazcan después de que las plantas hayan entrado en floración tendrán un desarrollo pobre.

Poda de Bajos

Cuando se cosechan plantas de más de dos metros de altura en exterior y que han sido cultivadas en una buena cantidad de tierra de calidad y con muchas horas de luz directa, se suele perder la noción de de las proporciones y los rendimientos obtenidos son tan satisfactorios que la pérdida de las partes bajas de las plantas se considera “despreciable” y como mucho se destina a hacer polen o mantequilla.

Sin embargo, no sucede igual cuando el cultivo es de un metro cuadrado en interior bajo una lámpara de 400W o en una terraza con macetas de 15 litros y sólo 4 ó 5 horas de luz directa al día. Básicamente, no llega suficiente luz a esos pequeños brotes inferiores por lo que acaban quedando raquíticos y diminutos con sólo unos pocos cálices. Tenemos que recordar que la hierba un vez seca pierde el 80% de la humedad que contiene en el momento del corte, y que eso se verá reflejado en el volumen final de los cogollos, por lo que uno de estos “bajeros” que ya en fresco no mide ni dos centímetros de ancho quedará reducido a un “micropunto” de marihuana que no llega ni para un cuarto de porro.

Estamos de acuerdo en que las hojas son imprescindibles para la vida de la planta y que no debemos quitarlas alegremente y sin sentido. En nuestro caso, lo que pretendemos es conseguir que una vez llegada la floración no haya exceso de follaje en relación con la cantidad de luz aprovechable y mantenerla así hasta la cosecha. Por ejemplo, en el cultivo de interior se suele dar el hecho de que en nuestras primeras experiencias solemos dejar más tiempo de crecimiento vegetativo del que realmente deberíamos produciendo plantas excesivamente altas al llegar la floración. Esto mismo sucede en terraza o en exterior con maceta cuando plantamos demasiado pronto.

En estos últimos casos e incluso en tierra madre lo ideal es esperar hasta que la planta tenga alrededor de un metro y en ese momento realizar una limpieza exhaustiva de toda la parte más baja, dejando unos 20 ó 30 centímetros de la parte inferior del tallo principal completamente limpio usando unas tijeras bien esterilizadas con alcohol para cortar ramas y brotes. Como el ciclo de exterior es como mínimo de 120 días, tendremos que estar atentos pues al cabo de unas semanas habrán nacido nuevos brotes que habrá que ir eliminado y esto sucederá de manera continua hasta casi la cosecha.

En interior dejamos las plantas crecer en vegetativo y cuando calculemos que faltan unos diez días para pasarlas a floración realizaremos el mismo tipo de poda, pero en este caso sólo limpiamos los tres o cuatro nudos inferiores y los brotes más cercanos al tallo principal de las dos ramas siguientes (sólo los brotes dejando el resto de la rama intacto). Cuando las pasemos a 12/12 seguiremos limpiando los posibles brotes y si a lo largo del principio de la floración apreciamos que queda alguna ramita o brote que queda demasiado bajo cuando las plantas estiren, lo eliminaremos sin dudar.

En definitiva, la poda de las partes bajas potencia el crecimiento y engorde del resto de la planta, evita el desperdicio de recursos en crear y mantener materia vegetal que nunca dará cogollos y permite una mejor aireación en toda la zona más cercana a la superficie de las macetas o al sustrato que estemos utilizando evitando la acumulación de humedad que suele atraer a moscas, mosquitos y algún que otro hongo.

Poda según el Fenotipo

Vamos ahora a comenzar con los conceptos básicos de la poda para conseguir incrementar la producción en nuestros cultivos centrándonos en el indoor; más adelante explicaremos las técnicas para exterior, bastante más sencillas y de alguna forma diferentes, debido sobre todo a los tamaños, si pensamos que en ocasiones una rama baja de una planta de exterior puede ser tan grande como una planta entera de interior, está claro que el tratamiento será distinto.

Al igual que en la poda para formación de madres (ver capítulo anterior) el fenotipo de la planta es el que va a determinar la forma de podarla como factor más importante. A partir de ahí se podrán aplicar técnicas de cultivo más complejas como el SOG o el SCROG, pero de momento vamos a tratar de simplificar. Realmente es más importante el tener en cuenta la altura real operativa de la que vamos a disponer en función de la potencia lumínica que vayamos a utilizar y la cantidad de plantas que colocaremos debajo del foco, tomando como referencia un metro cuadrado.

Podemos tipificar cuatro fenotipos básicos:

  1. El índico puro, plantas con estructura columnar pero de hojas muy anchas, con poca ramificación lateral pero muy tendente al espigamiento horizontal en caso de escasez de luz, lo que puede hacer que la planta ocupe mucho diámetro con intermodales largas.
  1. Índico/sativo de estructura similar al anterior pero con las hojas menos anchas y mayor tendencia al crecimiento vertical que horizontal
  1. Sativo / índico de hoja aún más estrecha pero más larga, mucho más ramificadas que los dos tipos anteriores y tendencia al estiramiento horizontal en todas direcciones.
  1. Sativo /sativo que comienza con hojas más anchas que se van estrechando a lo largo de la floración hasta afinarse mucho más que en el tipo anterior. Necesitan mucha luz y aún con buenos watios crecen en horizontal con ramaje muy fino y pueden espigarse en todas las direcciones, siendo muy sensibles s los focos puntuales de luz.

Al cultivar multipolihíbridos comprobaremos que existen fenotipos intermedios y otros que no mantienen la consistencia entre aspecto y tipo de crecimiento, pero la experiencia nos permitirá identificar las pautas que seguirá la planta a lo largo de su desarrollo. Dependiendo de que la planta se desarrolle siguiendo un fenotipo u otro existen ciertas diferencias en el tipo de poda a realizar, por lo que vamos a abordar cada tipo por separado.

El corte correcto

Cada fenotipo responde de manera diferente a la poda, así que tras lo anterior podemos decir que debemos tener cuidado al aplicar las técnicas de poda ya que si nos equivocamos y usamos una inadecuada para el fenotipo que estemos trabajando podemos sufrir un importante retraso e incluso un descontrol importante en la plantación. Aunque en principio pueda parecer que se puede cortar por cualquier parte vamos a ver que no es así. Suponemos que cuando llega el momento de las podas para aumentar producción las plantas ya están limpias por sus partes bajas.

En el fenotipo índico puro, que suele ser el utilizado para cultivar en SOG (Sea Of Green), se poda a partir de unos veinte días de vegetativo, momento en que la planta ya ha adquirido estructura suficiente y las anchas hojas comienzan a tapar las puntas de la mayoría de las ramas secundarias. En este momento observaremos cómo se ha desarrollado y eliminaremos primero las tres o cuatro hojas principales que más entorpezcan la llegada de la luz hacia las ramas procurando no quitar nunca las dos hojas del mismo nudo. Haremos los cortes con un tijera afilada y limpia dejando unos milímetros de peciolo en el tallo principal.

Una vez quitadas las hojas principales volvemos a observar la planta y procedemos a eliminar las ramas más bajas a las que incluso tras la poda de hojas principales ya prevemos que quedarán en penumbra. De esta forma promovemos el crecimiento columnar y limitamos el crecimiento lo ancho de las puntas laterales en busca de luz, con lo que podremos meter más plantas por metro cuadrado y estas producirán cogollos principales más gruesos y compactos, facilitando además la manicura tras la cosecha.

Las índicas puras no admiten bien la poda apical en la mayoría de los casos y estiran muy poco al pasarlas a floración, momento en que se vuelven muy sensibles al estrés provocado por las podas parándose so desarrollo durante días, por lo que recomendamos realizar todas las operaciones hasta el momento de poner las plantas a 12/12 y no tocar las plantas a partir de ahí salvo para quitar alguna hoja hiperdesarrollada o alguna ramilla bajera que se nos haya pasado y vemos que se va a quedar raquítica.

El fenotipo índico/sativo es más resistente que el anterior y puede ser podado durante toda la floración siempre que no realicemos podas muy extensas. Durante el vegetativo se puede tratar como el tipo anterior con la característica de que éste sí suele admitir el corte de la punta principal provocando un mejor desarrollo sobre todo de las cuatro ramas superiores que se igualarán en altura tras esta poda que podemos realizar a partir de la primera semana de crecimiento vegetativo siendo conveniente hacerla cuanto antes mejor, Para ello, simplemente cortamos la punta principal de la planta justo por debajo de la yema de crecimiento cuidando de de dejar intactos los dos brotes siguientes.

Durante el final del vegetativo y el principio de la floración podemos eliminar algunas hojas principales como en el tipo anterior, así como las puntas de las ramas secundarias más bajas, que eliminaremos completamente en el momento que veamos que no van a recibir luz suficiente una vez que la floración tome fuerza, ya que este fenotipo se puede estirar casi al doble de su tamaño tras poner las plantas a 12/12.

En el próximo capítulo veremos las podas correspondientes a los dos fenotipos restantes y entraremos en técnicas más avanzadas como la poda FIM o RIB o el SuperCropping, todas ellas enfocadas también a mejorar la producción de nuestro jardín.

Glosario

Aeropónico: Sistema de cultivo que no utiliza ningún sustrato, sujetando las plantas en soportes como cestillas y alimentando la planta mediante un sistema de aspersión fina del agua y los nutrientes directamente a las raíces.

Fenotipo: Conjunto de morfología y patrón de desarrollo que muestran los seres vivos. En el cannabis lo aplicamos al aspecto que muestra la planta así como la forma que tiene de crecer. El fenotipo está determinado en un 60% por la genética y en un 40% por el entorno medioambiental, aproximadamente.

Peciolo: Pequeño “rabito” que une la hoja con el tallo y que nace en cada entrenudo de la planta.

Poda apical: Tipo de poda que elimina la punta principal de crecimiento.

Poda FIM: Tipo de poda que sólo quita en parte la punta de crecimiento en floración, produciendo de 5 a 7 puntas principales si se realiza correctamente.

 Poda RIB: Tipo de poda por calor durante la floración que enquista el cogollo y tras una parada de recuperación produce flores de forma incontrolada.

 

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