Cannabis terapéutico y contaminantes peligrosos

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Cima floral infectada por Trichotecium roseum. Lo que a primera vista parecen miles de tricomas, en realidad son miles de conidias de este patógeno que se ha desarrollado durante el secado. Este hongo produce un micotoxina que es altamente peligrosa para la salud. Cima floral infectada por Trichotecium roseum. Lo que a primera vista parecen miles de tricomas, en realidad son miles de conidias de este patógeno que se ha desarrollado durante el secado. Este hongo produce un micotoxina que es altamente peligrosa para la salud.

Aumenta el consumo de cannabis con fines terapéuticos. Cada día es mayor el número de personas que emplean el cannabis y sus derivados para aliviar las dolencias que sufren a causa de ciertas enfermedades.

Cuando se habla de cannabis medicinal es frecuente hacer referencia a la concentración de cannabinoides que tiene la variedad más que la calidad sanitaria final. A mi juicio, ninguna marihuana puede ser de calidad medicinal si contiene un nivel de contaminantes superior a lo tolerable; o sea, da igual qué cannabinoides y en qué concentración se encuentran si las muestras se hallan contaminadas con metales pesados por haber cultivado las plantas en bidones de pintura, o si presentan trazas o restos de pesticidas para el control de la araña roja.

La experiencia nos dice que todas las variedades son aptas para un uso terapéutico y que la selección de la variedad depende de las necesidades del consumidor. Lo que realmente debe tener el cannabis medicinal es una calidad sanitaria extrema, ya que no debe poner en peligro la salud de las personas.

A continuación se estudian y detallan algunos de los contaminantes del cannabis más frecuentes y peligrosos para nuestra salud.

Contaminantes del cannabis

Los contaminantes del cannabis pueden tener una naturaleza muy variada; por ejemplo, restos de materias orgánicas e inorgánicas, insectos, hongos y demás microorganismos que deterioran la calidad del producto cosechado, es decir, de las cimas florales femeninas (cogollos) ricas en principios activos.

Los contaminantes se pueden clasificar de la siguiente manera:

  1. 1.Contaminantes abióticos: restos de arenas, polvo, pelos, plumas, exceso de nutrientes (en particular de nitrógeno), trazas de metales pesados, pesticidas y fungicidas.
  2. Contaminantes bióticos: insectos, ácaros, hongos, bacterias, virus y otros organismos vivos.

Algunos de estos contaminantes, cuando son consumidos, ya sean inhalados o ingeridos, pueden causar diversos problemas de salud en personas sanas, por tanto pueden ser altamente peligrosos en aquellos individuos con un sistema inmunológico más débil.

Contaminantes abióticos

Los contaminantes abióticos, por su naturaleza, están relacionados con la producción del campo; por ejemplo: la calima, fenómeno atmosférico típico del sur de la Península y de Canarias, trae polvo en suspensión con inóculos infecciosos desde el norte de África. El polvo se deposita de forma permanente sobre las hojas y flores del cannabis en estas regiones. Consumir esas flores recubiertas de este fino polvo causa tos e irrita las vías respiratorias.

Las plumas y pelos, además de oler bastante mal, pueden ser portadores de enfermedades que podrían ser muy peligrosas para nuestra salud.

Los metales pesados son sustancias que se denominan así porque ningún ser vivo precisa de ellos para su metabolismo; aun en pequeñas cantidades son nocivos para nuestra salud.

Todo esto suele darse con mayor frecuencia en los “cultivos de guerrilla”, ya que es muy raro que se hagan análisis del suelo. Además, estos cultivos suelen abastecerse de agua no potable, que puede contener metales pesados o peor aún, albergar microorganismos (no fitopatógenos) que pueden pasar a las personas y causar graves enfermedades (salmonela, histoplasmosis, hepatitis, etcétera).

Otra práctica poco saludable es el cultivo en recipientes empleados para almacenamiento de otros productos químicos como las pinturas.

Otras formas de contaminar, no solo el cultivo, sino también el suelo y las aguas, es el mal manejo de fertilizantes orgánicos (purines, estiércoles, etcétera).

Sobre los pesticidas solo hay que advertir una cosa: no existen estudios que respalden plazos de seguridad de las materias activas en cannabis (apto para consumo). Por tanto, debe evitarse su empleo en la medida de lo posible.

Contaminantes bióticos

Los contaminantes bióticos son los contaminantes vivos del cannabis, es decir, organismos vivos que habitan sobre las plantas (microflora del cannabis) y que en determinadas condiciones pueden causar enfermedades. Estos microorganismos también pueden causar enfermedades oportunistas en las personas. La aspergilosis pulmonar es una de las infecciones oportunistas más comunes entre los fumadores de cannabis; esta está causada por un hongo que se desarrolla sobre las cimas florales durante el almacenado hecho en condiciones por debajo de lo óptimo. Se propaga a las personas por inhalación.

Los contaminantes bióticos se pueden dividir en macroscópicos y microscópicos. En el apartado de los macroscópicos se incluyen los insectos, los ácaros y otros animales diminutos. Estos contaminantes no suelen ser demasiado perjudiciales para la salud, pero aportan un olor y sabor muy desagradables al quemarse. Entre los contaminantes microscópicos más comunes encontramos los hongos, pero también las bacterias, los virus y otros microorganismos, que pueden ser causa de enfermedades en el hombre.

Como se apuntó antes, el empleo de aguas o fertilizantes de dudosa procedencia puede contaminar el cultivo con microorganismos que no forman parte de la microflora del cannabis, pero que pueden ser altamente perjudiciales para nuestra salud.

Hongos contaminantes

Los hongos fitopatógenos son los contaminantes más comunes del cannabis, y se pueden clasificar en:

  1. Hongos patógenos del cannabis.
  2. Hongos de post-cosecha.

Los hongos patógenos del cannabis son aquellos que utilizan el cannabis para realizar su ciclo vital. Los más comunes que pueden causar diferentes problemas de salud al consumirlos en elevadas concentraciones son los siguientes: Alternaria alternata, Trichotecium roseum, Fusarium sp., Botrytis cinerea, Sclerotinia sclorotiorum, etcétera. Los hongos de post-cosecha más frecuentes son Aspergillus sp., Mucor sp., Penicillium sp. y Rhizophus sp.

Los patógenos del cannabis

Los patógenos son recogidos con las plantas durante el cultivo, y pueden o no manifestarse en el campo, según sean las condiciones climáticas. Cuando se manifiestan, son fáciles de observar. Como medida curativa, es preciso retirar las zonas infectadas para que el inóculo infeccioso no se extienda al resto del cultivo. En cualquier caso, habrá que comprobar que no haya sido infectado el resto de la cosecha antes de consumirla. Estos patógenos también pueden desarrollarse durante el secado, cuando las condiciones no son ideales, cuando la manicura es pobre o simplemente las flores son tan densas que no permiten el paso del aire.

A continuación se desglosan de forma general ciertas características de algunos de estos patógenos.

Alternaria alternata

Es un hongo patógeno de muchas plantas y entre ellas el cannabis. La Alternaria sp. es un hongo oportunista: suele aprovechar las debilidades de las plantas, como las heridas causadas por los insectos y ácaros, para penetrar en el vegetal y desarrollar la enfermedad. El viento, el movimiento de las plantas y las salpicaduras pueden hacer volar las esporas varios metros en un invernadero cerrado. El hongo Alternaria alternata puede causar enfermedades oportunistas en pacientes con sida.

Botrytis cinerea

Este es el hongo patógeno oportunista más destructor del mundo y sus infecciones son devastadoras en cualquier cultivo. Curiosamente, la Botrytis cinerea también puede provocar infecciones oportunistas de las vías respiratorias. Al igual que otros hongos, el moho gris, como también se lo conoce, aparece durante el cultivo, pero su desarrollo puede darse más tarde, durante el secado y el almacenado.

Trichotecium roseum

Este hongo era poco frecuente hasta hace unos años. Desde entonces aparece anualmente tanto en los cultivos de interior como de exterior. Es otro hongo oportunista y puede infectar tallos, hojas y flores. Si las flores cosechadas llevan inóculos infecciosos y se dan las condiciones ambientales durante el secado o almacenamiento, estas pueden germinar y dar lugar a la formación de moho de color rosáceo.

El Trichotecium roseum produce unos metabolitos tóxicos para nuestra salud; a estos también se les denomina micotoxinas (tricotecenos).

Los hongos de post-cosecha

Se llaman así porque raramente atacan a las plantas mientras están vivas. Estos hongos se conocen comúnmente como mohos. Son habitantes del suelo que se desplazan por el aire y el agua, y atacan todo tipo de producto vegetal o animal almacenado. Intervienen en la descomposición de la materia orgánica y por tanto desempeñan un papel en la vida.

Los hongos de post-cosecha que atacan el cannabis suelen aprovechar las infecciones y destrucción de órganos causadas por otros patógenos, por lo que es bastante común verlos asociados. El control de los patógenos reduce en cierta manera la posibilidad de infección por uno de estos mohos. Estos hongos se recogen durante el cultivo, pero también durante la cosecha, en el secado y en el almacenamiento.

Aspergillus sp.

Probablemente el hongo post-cosecha más común del mundo y el más perjudicial para la salud. Existen más de 500 especies. Los Aspergillus sp. son patógenos que se desarrollan muy bien a temperaturas templadas y cálidas. Las especies aisladas en cannabis, y que han demostrado ser muy peligrosas por su efectos en el sistema respiratorio, causando aspergilosis pulmonar, son Aspergillus flavus, Aspergillus niger Aspergillus fumigatus, Aspergillus parasiticus.

Algunos de estos hongos producen toxinas que pueden ser fatales para las personas, especialmente en enfermos de sida y personas alérgicas. La aspergilosis es una enfermedad que puede afectar otros órganos vitales, como el corazón o el cerebro, y causarles daños irreparables.

Mucor

Otro hongo oportunista del cannabis, que puede causar enfermedades en las personas. Estos patógenos son capaces de infectar una amplia gama de huéspedes (vegetales y animales). En las personas, determinadas especies de Mucor pueden provocar infecciones en las vías respiratorias.

Penicillium sp.

Este es el típico hongo de las neveras. Prefiere climas más frescos, a diferencia de su “primo hermano” el Aspergillus sp. Estos hongos, que sobreviven en todo tipo de sustrato (restos animales y vegetales), pueden causar importantes enfermedades oportunistas en el hombre. Su consumo es peligroso. Almacenar cannabis todavía húmedo en contenedores no ventilados, o en lugares frescos y con elevada humedad, favorece el desarrollo de este y otros mohos.

Rhizophus

El Rhizophus sp. es otro hongo clásico de contaminación; ataca a las frutas maduras y al cannabis mal almacenado. A simple vista se parece mucho al Mucor sp., pero la observación microscópica ayuda a distinguir los dos géneros. La diferencia reside en que el Rhizophus forma estolones hifales similares a los estolones de las fresas; de estos nacen los soportes de las esporas, conocidos como esporangios.

Los hongos de contaminación cohabitan con nosotros en todas nuestras casas y es imposible eliminarlos por completo; solo alterando las condiciones ambientales que los benefician, conseguiremos que la producción tenga la máxima calidad sanitaria deseada por cualquier productor de cannabis medicinal.

Detección de hongos contaminantes

Existen varios métodos a los que recurrir para detectar contaminaciones por hongos.

  • Escaneo visual: la observación a simple vista o con microscopio. El empleo de diferentes aumentos permite una perfecta detección e identificación del hongo. En algunos casos, la espora es lo suficientemente grande como para poder distinguir la especie sin necesidad de microscopios potentes.
  • Escaneo olfativo: la hierba contaminada suele emitir un olor muy particular.
  • Consejo: no oler repetidamente muestras infectadas, pues las esporas pueden volar y entrar directamente por las fosas nasales.
  • Cámara húmeda: consiste en introducir una muestra fresca (recién cortada) en un lugar con condiciones anaeróbicas y con elevada humedad relativa. Esto favorece la germinación y esporulación masiva de los patógenos existentes en la muestra.
  • Las bolsitas plásticas herméticas son perfectas para este procedimiento.

Control de hongos contaminantes

El control para estas enfermedades empieza durante el transcurso del cultivo, pero también en las zonas de secado y almacenamiento.No existe control viable, ni químico, ni biológico contra estos patógenos; una vez que detectemos que tenemos cannabis contaminado, lo mejor es desecharlo, nunca consumirlo, ni cocinar con él, ya que muchos de estos hongos contaminantes liberan micotoxinas que son altamente nocivas para nuestra salud.

La prevención es más coherente: evitar las condiciones propicias para el desarrollo de estas enfermedades, mantener las salas de secado y los recipientes de almacenado limpios y estériles en lo posible, etcétera.

Nunca se deben almacenar cimas florales en contenedores herméticos si tienen más de un 15% de humedad: en estas condiciones, el recipiente se convierte en una cámara húmeda y los patógenos proliferarán en muy poco tiempo estropeando toda la cosecha. El manicurado tiene un papel fundamental al favorecer la aireación del cogollo y favorecer a su vez el secado, al mismo tiempo que dificulta la proliferación de los patógenos.

Nuestro organismo está en constante lucha con inóculos infecciosos que nos atacan diariamente, pero para nuestro sistema de defensa no es lo mismo tener que luchar contra unas pocas esporas que con centenares o millares.

Conclusión

La calidad medicinal del cannabis no solo debe medirse por las concentraciones de cannabinoides que presenta, debe también cumplir con las condiciones sanitarias necesarias para que no sea perjudicial. El mercado negro se olvida de estas premisas, centrándose en la cantidad para obtener más beneficios y descuidando así la calidad sanitaria y los daños asociados para los consumidores.

Agradecimientos: Carlos Borges

 

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