En el anterior número de Cannabis Magazine vimos cómo dejábamos todos los preparativos finalizados para comenzar con un cultivo de variedades ricas en CBD realizado, exclusivamente, con productos naturales, un biocultivo de CBD.
Por Nvidia
Así que nos ponemos manos a la obra preparando los Smart Pots de tres galones que usaremos como contenedores. Al utilizar tierra y ser una cantidad considerable de litros (once litros de capacidad), vamos a poner una base de bolas de arlita volcánica, con el fin de que actúe como agente de drenaje. Con un par de centímetros de arlita por contenedor es suficiente. De esta forma, el sobrante de riego podrá drenar fácilmente evitando que la tierra quede encharcada al fondo. Aunque no es necesario, hemos mantenido la arlita volcánica sumergida en agua con el pH bajo durante unos días, antes de su uso. La arlita volcánica tiene un pH excesivamente alto que puede dañar las raíces o crear fluctuaciones. Para evitar cualquier posible problema, un par de días en remojo con agua con el pH sobre 4,0 es suficiente para que se estabilice un poco. Después se dejaron secar y se usaron.

Una vez puesta la base de arlita volcánica en el fondo del Smart Pot, pasamos a rellenarlos con un sustrato de alta calidad, específico para el cultivo de cannabis (comprado en growshop). Un sustrato sin sobrefertilizar, a ser posible incluso es recomendable elegirlos light (que en muchas ocasiones, light es sinónimo de “sin fertilizante añadido”).
Rellenamos hasta la superficie y añadimos el fertilizante en polvo indicado, mezclándolo a conciencia con el sustrato pero con cuidado de no remover la arlita del fondo. Después hacemos un pequeño hueco en el centro, para colocar el pequeño esqueje enraizado. Sobre la superficie del sustrato también vamos a añadir una pequeña capa de arlita volcánica, para que actúe como barrera y evite que se pierda mucha humedad por la parte superior del Smart Pot. Como ya sabemos, al ser de tela el sustrato perderá humedad más rápido que si por ejemplo utilizáramos contenedores clásicos (plástico), añadir un poco de arlita en la parte superior del sustrato ayudará a que por la superficie la evaporación sea un poco más lenta. Como previamente ya habíamos regulado la acidez de la arlita, no habrá problemas al hacer riegos sobre ella.
Una vez colocados los esquejes, pasamos a regar generosamente con agua con el pH calibrado a 6,2. Sin usar ningún aditivo extra, ningún estimulador, enzimas ni nada… Solamente agua a temperatura ambiente con el pH regulado. Hemos usado un litro de agua en cada Smart Pot, regando lentamente con la ayuda de una regadera de las que tienen multitud de orificios en la punta, para difuminar mejor el agua. Se supone que con cada riego el abono en polvo que hemos mezclado con el sustrato, irá liberando nutrientes de forma prolongada, por lo que no vamos a utilizar ningún aditivo extra. Si todo sale como debe, éste será un cultivo 100 % natural, libre de cualquier producto químico elaborado tales como productos preventivos, tratamientos contra plagas o abonos y estimuladores minerales.
Para comenzar el cultivo y que los esquejes desarrollen rápidamente un sistema radicular fuerte, hemos puesto una bombilla de halogenuros metálicos de 400 vatios, ideal por su espectro lumínico para la etapa de crecimiento en cultivos artificiales (cultivos de interior). También hemos activado un sistema de circulación de aire, que permita mantener un nivel óptimo de humedad, añadir aire limpio del exterior y eliminar olores propios de las plantas. Manteniendo el nivel de humedad sobre el sesenta y cinco o el setenta por ciento, y una temperatura máxima estable de unos veinticuatro o veinticinco grados, crearemos un entorno perfecto para que nuestras plantas sólo se preocupen de alimentarse y crecer.
Para no abusar del consumo eléctrico y evitar facturas de importes muy elevados, hemos puesto un ciclo lumínico de 18/6 para toda la etapa de crecimiento, es decir, dieciocho horas de luz continuadas seguidas de seis horas de oscuridad absoluta. Es importante comprobar el nivel de humedad cuando el foco esté apagado, ya que puede aumentar considerablemente. Podemos evitarlo aumentando el caudal y/o potencia de la intracción y extracción de aire.
Por otro lado, tenemos los Smart Pots de un galón que dejamos para usarlos con semillas, en un pequeño armario dotado con iluminación LED de alta eficiencia y calidad. Al ser más pequeños, en estos contenedores no vamos a poner una base de arlita, así dispondremos de mayor espacio para el sustrato. Como no tienen una gran capacidad, hemos pensado que como sustrato usaremos una mezcla de tierra y fibra de coco, al 50 %. De esta forma se mantendrá húmedo durante más tiempo y permitirá que las raíces se desarrollen con mayor facilidad, gracias a la fibra de coco. Es una forma de intentar hacer un cultivo BIO en pequeños contenedores, así que añadimos el fertilizante en polvo BIO Grow. Mezclamos y plantamos las semillas de Flower Bomb Kush. Después regamos con agua con el pH calibrado a 6,2 y colocamos los Smart Pots en el armario LED, con un ciclo de 18/6 también.
Pasados unos cuantos días, podemos apreciar cómo los Smart Pots de tres galones parecen estar un poco secos. Los cogemos y al peso podemos comprobar que efectivamente necesitan ser regados nuevamente, así que procedemos a regar. Sin embargo se hace curioso ver que los Smart Pots de un galón aún mantienen una gran cantidad de humedad, algo que no sólo podemos agradecer a la mezcla de fibra de coco con tierra. La iluminación LED no genera calor, por lo que no es necesario utilizar en este armario un sistema de circulación de aire tan potente como en el armario donde utilizamos un halogenuro metálico de 400 vatios. El nivel de humedad es más alto y constante en el armario LED, no hay tanto movimiento de aire, por lo que la evaporación del agua en los Smart Pots es notablemente inferior.
Dejamos pasar un par de semanas, donde únicamente hemos utilizado agua con el pH regulado para regar y donde también hemos realizado una aplicación foliar de aceite de neem y extractos vegetales a modo de preventivos. Como indicamos anteriormente, no utilizaremos ningún producto no válido para la agricultura BIO. El crecimiento de los esquejes es muy notable, tanto que hemos procedido a realizar la primera poda de ramas. Hemos cortado las ramas más bajas, dejando que la planta invierta su energía en las restantes. Una semana después de la primera poda de ramas bajas, las plantas ya tienen el tamaño suficiente como para cambiar al ciclo de floración.
Las variedades que estamos cultivando son en su inmensa mayoría índicas, o híbridos con predominancia índica. Así que, sabiendo esto, estimamos que durante el ciclo de floración al menos doblen su tamaño actual. Como los esquejes ya tienen un tamaño adecuado para nuestro gusto, en torno a los treinta o treinta y cinco centímetros por ejemplar, es hora de cambiar a la etapa floración. Lo primero que hacemos es retirar con cuidado la capa superior de arlita que habíamos puesto sobre el sustrato de cada Smart Pot. Después añadimos BIO Bloom en polvo sobre el sustrato, a modo de tres gramos por litro. Como tenemos once litros en cada Smart Pot, añadimos treinta y tres gramos a cada ejemplar.
El sustrato del Smart Pot ya está colonizado por las raíces, que han crecido a una gran velocidad intentando incluso salir y colonizar por el exterior de la tela. Así que no es posible mezclar el abono con el sustrato tan meticulosamente como al inicio, pero con rascar medio centímetro la superficie y mezclar ligeramente el abono será suficiente. Con cada riego, el abono en polvo irá liberando nutrientes a nuestra planta.
Cambiamos la bombilla de halogenuros metálicos por una de vapor de sodio a alta presión (HPS) y modificamos el ciclo lumínico a 12/12. En apenas un par de días podemos apreciar cómo las plantas se han vuelto locas, creciendo y desarrollando ramas a una velocidad impresionante. Así que pasada la primera semana de floración, realizamos la segunda y última poda de ramas bajas. Pasados unos días podemos apreciar cómo crece un pequeño hongo (hongo blanco, beneficioso) sobre el sustrato de algunos Smart Pots. Es un hongo generado por la descomposición del propio abono BIO, un hongo muy beneficioso para cualquier cultivo de cannabis. En realidad, apreciarlo es complicado, ya que va desapareciendo poco a poco con el paso de los días.
Las semanas pasan y de repente nos damos cuenta de que algo no marcha bien, apreciamos pequeñas motas en algunas hojas, como pequeñas mordeduras. Por desgracia estas marcas nos son bastante familiares y enseguida nos percatamos de que, por desgracia, tenemos una plaga de araña roja en nuestro cultivo. Estamos a mitad del ciclo de floración por lo que las plantas ya han mostrado sus flores y es justo ahora cuando comienzan a desarrollarlas y engordarlas poco a poco. No podemos usar ningún producto agresivo que pueda dañar el cultivo o fastidiarnos nuestra ideología BIO. Así que optamos por lo más natural: soltaremos depredadores naturales para que se coman a las arañas rojas sin perjudicar a las plantas. En esta ocasión usaremos Phytoseiulus persimilis, que es un ácaro depredador de la araña roja. En un bote pequeño vienen unos 2.000 adultos de este ácaro, así que literalmente esperamos exterminar cualquier ejemplar adulto de araña roja. Estos ácaros, cuando no tienen más arañas rojas que comer, mueren de hambre, sin dañar a la planta en ningún momento. La parte negativa es que no atacan a los huevos de araña roja, pero con su vida media estimada serán capaces de alimentarse de las nuevas arañas que vayan naciendo durante los siguientes días. El uso de estos depredadores no es una solución definitiva, es decir, sabemos que posiblemente en tres o cuatro semanas nuevamente tengamos araña roja. Pero nos da el margen suficiente para terminar el ciclo de floración sin tener que preocuparnos de la plaga en sí, ya que cuando decida reaparecer, será prácticamente cuando tengamos que cosechar.
Una vez exterminada la plaga de araña roja continuamos con el ciclo de floración de forma normal, con la excepción de que las plantas son cada vez más grandes, por lo que los riegos se hacen de forma más continuada, llegando incluso a utilizar un litro doscientos por cada Smart Pot. El nivel de humedad debe ser más bajo ahora que hay cogollos formados, para evitar infección o proliferación de hongos. Nosotros solemos realizar una pulverización con extracto de cola de caballo (100 % natural) una vez los cogollos están formados. Y obviamente, procuramos mantener la humedad en torno al cincuenta por ciento de forma estable.
Unos quince días antes de cosechar las plantas, procedemos a realizar un lavado de raíces a conciencia. Ya sabemos que muchos cultivadores no realizan lavado si no utilizan abonos minerales… pero nosotros lo hacemos siempre, sí o sí. Y, por fin, tras ocho semanas y media de floración procedemos a cosechar nuestras fabulosas plantas, repletas de cogollos cubiertos de brillante resina que desprenden un intenso olor. Para ser completamente sinceros, se nos hace la boca agua. El cultivo ha adquirido colores otoñales tras el lavado de raíces, muchas hojas han terminado amarilleando por completo, otras se tornaron oscuras con colores férreos, una vista envidiable de un otoño cannábico.
Secamos nuestra cosecha lentamente durante diez días, evitando corrientes de aire y en total oscuridad. Una vez secos los cogollos, los almacenamos en botes de cristal, para que queden herméticos y la poca humedad que contienen los cogollos no se pierda por completo. Existen mil tipos de botes profesionales para almacenar cannabis. Nosotros usamos botes de cristal del chino, 100 % efectivos. Tras un mínimo proceso de curado de menos de un mes, comenzamos a fumar los cogollos obtenidos y sólo podemos verificar lo que ya sospechábamos: se trata de una hierba de una calidad insuperable. El sabor, el olor, el efecto, la intensidad y la suavidad del propio humo (fumando puro) son indicativos clave que nos dan a conocer la altísima calidad de la hierba. Sin lugar a dudas, ha sido un BIO cultivo de CBD finalizado con total éxito.
Mientras cosechábamos pudimos comprobar que la araña roja estaba intentando propagarse nuevamente, pero no le dimos tiempo para ello. A veces, con mantenerla a raya durante el tiempo necesario para cosechar es más que suficiente para ganarle la batalla. Las plantas en los Smart Pots de un litro aún continúan floreciendo, ya que partiendo de semilla su ritmo fue más lento en el ciclo de crecimiento. Pero os dejamos unas fotos de cómo las raíces han colonizado por completo los Smart Pots…. Imágenes que valen más que mil palabras. Sed felices,