Cómo cultivar en un espacio reducido, con un consumo de energía bajo y una producción mejorada por el esquejado (III)

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Por Neal C. Borroughs

Después de enunciar todo el material que necesitaremos para llevar a cabo este proceso, describir el emplazamiento y explicar minuciosamente, paso a paso, el proceso de esquejado, terminaremos esta serie de tres artículos sobre cultivo básico en un espacio reducido, con el trasplante a las macetas finales, así como ciertas puntualizaciones sobre la alimentación, la cosecha y el proceder para acondicionar la segunda floración justo después de la misma.

Una vez hemos seleccionado todos aquellos esquejes que han pasado la prueba del enraizamiento de forma óptima, es decir, con una recuperación de su aspecto normal en no más de una semana y mostrando raíces sanas fuera de los jiffys pasado este periodo, los trasplantaremos a sus macetas finales.

Como ya hemos explicado anteriormente, la maceta final dependerá de cuánto queramos hacer crecer estos esquejes antes de inducirles la floración. Es recomendable hacerlos crecer, como mínimo, entre siete y diez días, permitiendo que el esqueje se adapte al entorno de cultivo y el emplazamiento.

Hay personas que los dejan crecer, en macetas más grandes, durante semanas, y otras que los florecen casi de inmediato. Si nos decantamos por esquejes grandes, el desarrollo será muy similar al de hacer florecer una planta que parte de semillas, y sólo ahorraremos el dinero de la semilla, objetivo no muy lógico dado los espacios que aquí barajamos. Florecer las plantas de inmediato tampoco es recomendable puesto que requiere cuidados avanzados y condiciones óptimas para que no ocurran contratiempos.

Nosotros nos decantamos por un proceso economizado de nuestro espacio, le damos poco crecimiento (los “entre 7 y 10 días” mencionados) a estos esquejes y provocamos pronto la floración, colocándolos en macetas pequeñas. Esto nos permite albergar entre dieciséis y veinticinco esquejes en tiestos de entre tres y cuatro litros en un armario de 0’36 m2. Podéis apreciar el tamaño final de nuestros esquejes, sus macetas y su disposición en las fotos adjuntas en este artículo.

Después de haber realizado el trasplante de estos esquejes sanos, los llevamos a nuestro entorno de floración. Durante los diez días inmediatamente posteriores comenzaremos a usar la lámpara de sodio de, al menos, 250 vatios, siendo aconsejable ampliarlo a 400 vatios si queremos optimizar la cosecha, como hemos explicado en el primero de estos artículos, pero con un fotoperiodo de crecimiento vegetativo. De esta forma, los clones comenzarán a adaptarse a la luz que luego los inducirá a floración y los acompañará hasta el final de su ciclo vital.

Los tiempos del fotoperiodo dependen de cuales sean nuestros objetivos. En nuestro caso solo pretendíamos que los esquejes se adaptaran a las nuevas macetas y expandieran sus raíces a través del sustrato, por lo que no nos preocupaba en absoluto el crecimiento propio del esqueje, prefiriendo que permaneciesen pequeños, compactos y bien formados. Por estas razones usamos el fotoperiodo habitual, dieciocho horas de luz por cada seis horas de oscuridad.

En el caso de aquellas personas que quieran aprovechar los días y hacer crecer sus esquejes al máximo en el menor tiempo posible, sería recomendable ampliar las horas de luz, teniendo en cuenta que las plantas sufrirán cierto estrés cuantas más horas de luz les proporcionemos.

Como ya os he comentado en otras series de artículos, he conocido a cultivadores experimentados que hacen sus ciclos de crecimiento vegetativo de entre veinte y veinticuatro horas. Aun así, debemos recordar que este proceso es por completo “antinatural” pues es prácticamente imposible que en exterior una planta pudiera vivir en estas condiciones y el proceso de fotosíntesis necesita de horas de oscuridad para realizarse. Estos aumentos en la cantidad de horas de luz nos proporcionarán lo que los cultivadores arriba mencionados buscan, potenciación del crecimiento en una menor cantidad de tiempo.

Durante estos diez primeros días de crecimiento vegetativo bajo lámpara de sodio, debemos abonar ligeramente el sustrato con fertilizantes propios de crecimiento. Cerca de la mitad de la cantidad recomendada por el fabricante sería suficiente. Podemos utilizar cualquier tipo de estimulador del crecimiento de la raíz durante todos los riegos de estos primeros días y durante los últimos, cuando las raíces están comenzando a expandirse por la nueva maceta, es un momento apropiado para una primera aplicación de las colonias del hongo trichoderma o similares productos beneficiosos.

Una vez hayamos decidido que es el momento adecuado para provocar la floración, teniendo en cuenta que esta no se producirá inmediatamente después de cambiar el fotoperiodo, cambiamos las horas de luz y de oscuridad a doce.

Para aquellos que quieran dedicarle un poco más de tiempo a su cultivo pueden remitirse a varios “trucos” que he explicado en otra serie de artículos. Uno de ellos puede aumentar la cantidad de cosecha entre un 10 y un 15 % aumentando ligeramente el consumo energético (sobre un 8 %). Este procedimiento consistiría en proporcionar quince horas de luz y once horas de oscuridad, suficientes para mantener la floración.

Una vez comenzada la floración, el abonado y la aplicación de otros productos potenciadores de este proceso es exactamente igual al de una planta normal, teniendo siempre en cuenta las dimensiones en que nos movemos y el tamaño de las plantas. Simplemente recordaros que la mayoría de cultivadores experimentados te dirán que siempre es mejor abonar por lo bajo que por lo alto aunque la planta de marihuana, generalmente, es capaz de aguantar ingentes cantidades de fertilizante.

El momento para cortar los nuevos esquejes y ponerlos a enraizar es cuando se acerca el final de la floración, adaptándonos más o menos a los tiempos que la casa de semillas nos facilita. Aproximadamente, cuando dejamos de abonar y antes de comenzar la realización de los necesarios lavados de raíces.

Muchas personas se asombran con la capacidad que tienen los pequeños esquejes de producir cogollos grandes y compactos. Como podéis apreciar en las fotos, nosotros cultivamos esquejes de entre veinte y veinticinco centímetros que podrían equipararse a cabezas de plantas de tamaños generosos. La práctica totalidad de la planta es flor. Esto nos permite que todos los esquejes nos den marihuana de muy alta calidad y que apenas existan cogollos poco resinosos o mal formados, como los que producen plantas grandes, por la escasa cantidad de luz que llega a las partes inferiores de las mismas.

Uno de los principales motivos que facilitan el crecimiento y la calidad, que posteriormente comprobaremos, de estos cogollos, es que las plantas que estamos poniendo a florecer, aunque pequeñas, llevan muchas semanas en periodos vegetativos y se encuentran en un momento óptimo para la floración. En muchas ocasiones, cuando nos tenemos que ajustar a espacios reducidos y cultivamos desde semilla, estamos obligados a dar insuficientes periodos vegetativos a nuestras plantas puesto que no podemos permitir que invadan sus macetas y crezcan desmesuradamente. Esto provoca que la planta no pueda hacer crecer sus flores en el momento adecuado, en otras palabras, hacemos que una planta excesivamente joven pase a una fase que aún no le corresponde, la floración.

La observación es de nuevo un factor importante a la hora de la recolección. La cosecha debiera ser relativamente homogénea si os habéis decantado por el mismo genotipo, aunque las semillas sean diferentes, pues los híbridos F1 suelen mostrar periodos de recolección muy similares aunque otras características fenotípicas sean ligeramente diferentes. [Green, Greg. The Cannabis Breeder’s Bible (Green Candy Press, Canadá, 2005)]

Aunque notéis que existe cierta diferencia en los periodos de maduración de vuestros esquejes no debéis preocuparos en exceso, pues suelen ser insignificantes y esto os proporcionará marihuanas con el mismo nombre pero con diferentes efectos, aunque sólo sea ligeramente.

Lo ideal es siempre hacer una cosecha conjunta, más aún cuando se tratan de espacios reducidos y necesitamos acondicionar el espacio para una nueva generación preparada para comenzar el ciclo.

Recordaros que es recomendable dejar estos esquejes en total oscuridad y bien ventilados durante 24 o 48 horas. Podemos utilizar el propio entorno de floración encendiendo el extractor quince minutos cada hora y manteniendo ventilación constantemente en el interior. Algunos hemos podido apreciar, de forma un tanto subjetiva, que las plantas producen cierta cantidad de resina por el estrés al que se ven sometidas.

Luego debemos manicurar y cortar estas plantas y secarlas, preferentemente colgadas boca abajo, con espacio entre unas y otras, una buena ventilación y oscuridad.

Inmediatamente después de retirar las plantas del entorno de cultivo debemos limpiarlo, desinfectarlo debidamente (alcohol es una de las mejores alternativas), colocar nuestra nueva generación, preparada para proporcionarle los días de crecimiento que cada uno considere oportuno, y otra vez a florecer.

Este proceso puede practicarse ininterrumpidamente a lo largo de todo el año. Podemos ir introduciendo nuevas plantas en nuestro entorno de madres y desechando aquellas que no nos han satisfecho lo suficiente. Os recordamos que no debemos mantener vivas las madres más de un año pues comenzarán a proporcionar esquejes con deficiencias, bien sean de crecimiento, de vigor, producción, etc.

Las plantas que están secándose deberán estar preparadas para comenzar el curado entre una y dos semanas después de la cosecha, si mantenemos el lugar de secado en condiciones óptimas: la temperatura sobre los 22 CO y la humedad sobre el 50 %. Al presionarlas apreciaremos cómo crujen ligeramente entre nuestros dedos índice y pulgar. Aunque la planta parezca seca, aún guarda grandes cantidades de humedad en su interior, por eso es imprescindible realizar el curado oportuno.

A continuación os proporciono ciertas publicaciones y artículos publicados por mí en Cannabis Magazine y en El Cultivador que complementan las indicaciones y los procesos aquí descritos y os proporcionan toda la información necesaria para culminar con éxito vuestros cultivos con esquejes:

ARTÍCULOS:

       “Cómo cultivar en un espacio reducido, con un consumo de energía bajo y una producción más que aceptable” Neal C. Borroughs, Cannabis Magazine, números 93, 94 y 95

       “La cosecha, el curado y el secado” Neal C. Borroughs, El Cultivador, número 3.

PUBLICACIONES:

*DJ Short, Cultivating Exceptional Cannabis: An expert breeder shares his secrets (Quick American a division of Quick Trading Co, New York, 2004)

Este pequeño y asequible libro nos ofrece una visión sencilla y directa del cultivo de cannabis en su primera mitad. Aquí encontraremos todas las nociones básicas sobre el proceso de esquejado y otras indicaciones añadidas a seguir para no encontrarnos con problemas inesperados.

*Cervantes, Jorge. Marihuana: horticultura del cannabis. La biblia del cultivador médico de interior y exterior (Van Patten Publishing, 2007)

– “La Biblia”, una vez más, en el capítulo tercero, sobre crecimiento vegetativo, nos proporciona dos apartados específicos e imprescindibles sobre el esquejado y la clonación.

– En el capítulo cuarto, quinto, sexto, décimo y undécimo (floración, cosecha, cuartos de cultivo e invernaderos, tierra y contenedores y agua y nutrientes, respectivamente) encontraremos información de mucha utilidad para completar el proceso esquejado.

 

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