Introducción al breeding cannábico
Fundamentos básicos del breeding
por Dinafem
El breeding o crianza cannábica es, básicamente, el arte de crear nuevas variedades de marihuana. Los breeders son personas expertas que, con ayuda de su olfato y conocimiento de la planta (además de grandes dosis de paciencia, experiencia y habilidades técnicas), son capaces de desarrollar nuevas genéticas cuyas características responden a determinadas necesidades u objetivos: plantas más productivas, sabrosas o ricas en determinados cannabinoides. En los últimos años, los breeders han sumado las nuevas tecnologías a su labor y, con ayuda del laboratorio, pueden ajustar aún más el tiro y controlar con mayor exactitud la composición química de sus cepas. Pero las habilidades sensoriales y el amor por la planta siguen siendo elementos fundamentales para ser un buen “luthier cannábico”. Hablamos con los breeders de Dinafem para conocer más de cerca los fundamentos del breeding o crianza cannábica.
El papel del breeder en un banco de semillas
El breeder cannábico es el pilar fundamental de un banco de semilla ya que es el “artista” capaz de crear nuevas variedades de cannabis cuyas características las convierten en algo especial, mejor o diferente de lo que había hasta entonces en el mercado. Los parámetros que definen qué rasgos conviene potenciar en una cepa son muy subjetivos, pues se establecen en función de varios factores como pueden ser la demanda del mercado o la rentabilidad económica en el proceso de producción, por ejemplo. Las variedades disponibles hoy en día son recombinaciones genéticas de otras variedades que los breeders han creado a través de procesos de selección y crianza.
Objetivos del breeding
El breeding no siempre tiene los mismos objetivos y existen varias razones que pueden impulsar al breeder a realizar un proceso de crianza y selección. El objetivo puede ser mejorar las cualidades de una variedad y/o fijar ciertos rasgos; crear una cepa totalmente nueva; recuperar una genética desaparecida; desarrollar variedades que se adapten a diferentes condiciones ambientales; o incrementar los niveles de algún componente. Por ejemplo, en las últimas décadas aumentar los niveles de THC para lograr la máxima potencia ha ido casi una obsesión para los breeders de la industria. Hoy en día, sin embargo, muchos procesos de breeding se hacen con el objetivo de incrementar los niveles de otros cannabinoides como el CBD. Los descubrimientos científicos que avalan que el CBD tiene importantes propiedades medicinales han hecho que aumente la demanda para una variedad de CBD puro que no tenga carencias en materia de sabor o producción. Dinamed CBD, la primera variedad feminizada en el mundo de CBD puro, es un buen ejemplo de un largo y laborioso proceso de breeding para este fin.
Características de un buen breeder
La crianza cannábica exige una serie de cualidades que debe cumplir cualquier buen breeder. Se trata de una profesión muy especializada que, a causa del status ilegal de la planta en muchos países, requiere un gran compromiso personal y amor por la planta. Para empezar, un buen breeder debe tener mucha paciencia y humildad. Los procesos de mejora genética requieren meses e incluso años de crianza y selección que no siempre dan sus frutos. El breeder puede encontrarse después de meses de trabajo en una línea genética ante un callejón sin salida que le obligue a asumir que no merece la pena seguir profundizando en determinado cruce.
Además, el breeder debe tener criterio y ser capaz de reconocer los rasgos que distinguen una variedad de elite de otra. Este criterio viene marcado por su conocimiento del mercado (ser capaz de interpretar las tendencias y entender qué puede funcionar), su conocimiento de la planta y, por supuesto, sus habilidades sensoriales. No todo el mundo tiene, literalmente, el olfato o la vista necesarios para ser un buen breeder.
En los últimos años, las técnicas de laboratorio han facilitado el día a día de los breeders cannábicos, pero la habilidad sensorial sigue siendo un requisito fundamental. La mayor parte de los procesos de mejora genética o de crianza de nuevas cepas están basados en la vista, el olfato, el gusto e incluso el tacto. A través de sus sentidos, el breeder tiene que ser capaz de distinguir cuáles son los individuos que merece la pena seleccionar y cuáles debe descartar. Por supuesto, esta agudeza sensitiva no es nada sin la experiencia, otro de los pilares de un breeder de excelencia.
Proceso de creación de una nueva variedad
Los pasos de la creación de una nueva variedad
Como todo en la vida, para que un proceso de creación de una nueva variedad sea un éxito, el primer paso es marcarse un objetivo. En este caso, el objetivo es la “planta ideal” que se desea conseguir. Esa planta “soñada”, y las características que se deseen imprimir en ella, será la que marque la selección de parentales que permitan alcanzar el objetivo. El trabajo del breeder consiste, precisamente, en eliminar aquellos rasgos no deseados y fijar los que sí que interesan. Cuando hablamos de “fijar” una característica nos referimos a conseguir que ese rasgo determinado se repita invariablemente generación tras generación. Si vamos al fondo de la cuestión, el breeding no “crea” nada nuevo, por así decirlo, lo que se está haciendo es recombinar genes que ya existen, dando lugar a nuevos genotipos, sin embargo, las posibilidades de recombinación genética son ilimitadas.
Los rasgos más relevantes que los breeders suelen fijarse a la hora de crear una nueva variedad suelen ser los siguientes:
- Vigor y fortaleza: los individuos que antes dan señales de vigor y fortaleza son las que más crecerán y mejores producciones tendrán.
- Capacidad de adaptación: teniendo en cuenta que la marihuana se cultiva en todo el planeta, cuanta mayor capacidad tenga una planta de adaptarse a diferentes climas, mayor será su rentabilidad.
- Rusticidad: capacidad de la planta para sobrevivir en condiciones adversas (frío, calor, humedad, sequía…).
- Resistencia a plagas y enfermedades: de la misma forma que la rusticidad, una variedad puede ser criada para que sea especialmente resistente a ciertas enfermedades o males que pueden atacar a la planta.
- Maduración: el control sobre la fecha de maduración del cannabis es muy importante. Ya sea para producir fibra, flores o semillas, conocer el punto maduración de la planta será clave para la cosecha.
- Ratio cáliz/hoja: la ratio cáliz/hoja, en general, está relacionada con la capacidad productiva de la planta. Se mide en las “colas”, es decir, los cogollos principales de las plantas. Una ratio cáliz/hoja pobre sería de 1:1, mientras que una normal rondaría el 2:1, una buena sería 4:1 o 5:1, y una excelente estaría en 7:1 o 10:1. Una buena será, por lo general, sinónimo de buena cosecha (en cuanto a cantidad, que no potencia), además hará que los cogollos sean más fáciles de manicurar.
- Rasgos florales: incluye aspectos como la forma, el tamaño del cáliz, el color, el perfil de cannabinoides o la resina, entre otros.
- Forma de la hoja: este rasgo es importante a la hora de prever la adaptación de la planta al medio.
- Morfología: el fenotipo de la planta dependerá de varios factores, el medioambiente y las condiciones de cultivo jugarán un papel importante, pero la predisposición genética también. Por tanto, es un punto importante a tener en cuenta durante el breeding.
- Tamaño: viene determinado por las condiciones de cultivo, el medioambiente y la genética de la variedad. Es por ello que el breeder tiene que tener presente esta característica, pues dependiendo del objetivo que persiga, el tamaño de la planta será un factor esencial. Por ejemplo, si lo que estamos buscando es crear una variedad adecuada para el cultivo indoor, será mejor que evitemos la dominancia sativa en la genética, pues las plantas alcanzan un tamaño demasiado grande y esto puede generar problemas de espacio en el armario de cultivo.
- Productividad: en un mercado tan competitivo, crear una variedad altamente productiva acostumbra a ser uno de los objetivos clave de muchos breeders.
Generaciones de cultivo
Una vez que el breeder tiene claras qué características desea imprimir a la nueva variedad, se realiza la selección los parentales. Estos se cruzan y su fruto es la primera generación, la F1. Aquellos individuos de la generación F1 que más se acercan al tipo ideal fijado, son los que se analizan y seleccionan. Según cuáles sean los objetivos, se realizarán cruces entre ellos (inbreeding) o con sus parentales (retrocruces).
El resultado, en cualquiera de los dos casos, será la generación F2. Aquí, de nuevo, se realiza una selección de los individuos que mejor respondan a las características buscadas y el proceso anterior vuelve a repetirse para dar a luz la F3. En este punto normalmente se consigue estabilizar la población, si bien en algunos casos, por ejemplo, con las autoflorecientes, es conveniente llegar a una cuarta generación para que la mejora genética sea aún más clara.
Los cuatro pilares para un buen proceso de breeding
- Una buena selección: es la base de cualquier proceso de breeding. Hasta ahora, los procesos de breeding se han hecho a partir de lo que se llama “genética mendeliana”, es decir, a través del análisis de patrones genéticos que se expresan en el fenotipo generación tras generación.
- Un buen proceso de polinización controlada: Una vez hecha la selección, se realiza la polinización controlada, de vital importancia ya que solamente el polen de los parentales que el breeder ha seleccionado por sus cualidades, sea el que transmita la información genética a la siguiente generación.
- Una muestra amplia: Además de un buen trabajo de selección y de una polinización controlada, el buen breeding exige partir de una muestra amplia, que asegure un buen cribado. La mejor planta elegida entre 10 ejemplares tiene menos posibilidades de ser significativamente diferente de las otras 9 que una escogida entre 1.000.
- Medios técnicos: éste es uno de los puntos más conflictivos. Para poder hacer una selección de una muestra muy amplia se necesita un espacio muy grande que además esté cubierto, mucho tiempo, dedicación y recursos económicos. Disponer de todos los recursos necesarios es muy difícil para la mayoría de breeders, por eso la crianza suele quedar en manos de bancos de semillas profesionalizados que sí cuentan con los medios económicos necesarios. Una técnica muy utilizada por aquellos que no disponen de un gran espacio es la selección temprana, pues los plantones o plantas jóvenes no ocupan tanto espacio como los individuos adultos. Hay algunos rasgos básicos como por ejemplo el vigor, que se muestran ya desde el primer estadio de vida de la planta.
Técnicas de breeding más habituales
Las técnicas de breeding más usuales en el mundo cannábico son las siguientes:
- Cruce: también conocido como hibridación. Consiste en cruzar dos variedades diferentes que tienen cualidades excepcionales.
- Inbreeding y segregación: cruzar otra vez los individuos resultantes de la unión entre los parentales. En resumen, se trata de cruzar los mejores ejemplares de una generación filial con sus hermanos y hermanas para ir estabilizando las características deseadas.
- Back-crossing o retrocruce: es el cruce de individuos de una generación que ya presenta suficiente estabilidad con uno de los parentales.
- Cruce recurrente: se trata de repetir un retrocruce más de una vez con el fin de potenciar una o un grupo de características determinadas.
- Cruce para fijar rasgos: cruzar dos individuos con un alto nivel de homocigosis para un rasgo que interesa, con el fin de aumentar la frecuencia con la que aparece ese rasgo en la descendencia.
- Selfing: consiste en autopolinizar una planta, para en vez de aumentar la diversidad genética, reducirla y aumentar la estabilidad.
Preguntas Frecuentes
P: ¿Qué es la crianza cannábica?
R: La crianza cannábica, o breeding, es el proceso de crear nuevas variedades de marihuana mediante la selección genética. Los breeders buscan desarrollar genéticas con características específicas como mayor sabor, productividad o contenido en cannabinoides.
P: ¿Cuáles son los objetivos de la crianza cannábica?
R: Los objetivos pueden variar, incluyendo mejorar cualidades de una variedad existente, crear una cepa nueva, recuperar genéticas antiguas, lograr adaptaciones a condiciones ambientales diversas o incrementar ciertos cannabinoides como el THC o el CBD.
P: ¿Qué habilidades se requieren para ser un buen breeder cannábico?
R: Un buen breeder debe tener paciencia, humildad, habilidades sensoriales, criterio para seleccionar características valiosas y una gran experiencia. Además, debe poder integrar nuevas tecnologías, pero siempre con un amor genuino por la planta.
