Guía completa sobre gastos, ahorro y ventajas del autocultivo de cannabis frente al mercado negro y los clubes de fumadores.
por Nvidia
Son muchos los consumidores de cannabis que acuden al mercado negro para comprar la cantidad de marihuana necesaria para su consumo personal diario, semanal o mensual. Están prácticamente obligados, por supuesto, dadas las prohibiciones actuales sobre esta planta por parte del gobierno; el mismo gobierno que permite vender sustancias de alta toxicidad como el tabaco o el alcohol, que están clasificadas como “drogas duras” por la O. M. S. (Organización Mundial de la Salud), mientras que, curiosamente, la marihuana está catalogada como “droga blanda”.
Si alguno no sabe cuál es el motivo por el que se permite vender legalmente alcohol y tabaco sabiendo que son altamente nocivos y, sin embargo, se persigue policialmente a los cultivadores que tienen algunas plantas para cultivo personal, la respuesta es muy sencilla: dinero e hipocresía. El afán recaudatorio del gobierno no conoce límites. El alcohol y el tabaco dejan grandes cantidades de dinero en impuestos. Al gobierno le importa un carajo que te envenenes o te mueras por culpa del consumo de estas sustancias. Mientras pagues sus impuestos por consumir dichas sustancias “legales”, todo vale.

Sin embargo, cultivar marihuana es muy sencillo y se puede hacer sin supervisión alguna por parte del gobierno. ¿Cómo te van a dejar hacer algo sin controlarlo para que pagues más impuestos? Es un disparate. Pero en una gran cantidad de estados norteamericanos ya han legalizado el cultivo, consumo y comercio de cannabis, bajo supervisión del gobierno y, por supuesto, pagando tasas y obteniendo las correspondientes licencias. El resultado: una caída en picado del mercado negro y una regulación y normalización total del uso del cannabis. El gobierno está ganando una cantidad ingente de dinero en impuestos, que puede invertir en mejorar la sanidad, la educación, etc. Se han generado centenares de miles de puestos de trabajo directos, y muchos más indirectos. Los cultivadores y consumidores prefieren pagar sus tasas y obtener sus licencias para evitar problemas, que cultivar de forma clandestina.
Si se copiara el modelo de legalización que se está llevando a cabo en Estados Unidos en España (como lo están haciendo muchos otros países con excelentes resultados), no sólo se podrían recaudar muchos miles de euros en concepto de impuestos para invertirlos después en pensiones, educación o sanidad, por ejemplo, sino que se acabaría con la crisis actual de desempleo en apenas un par de años. Por no mencionar que el mercado negro terminaría echando el cierre por falta de negocio. La industria del cannabis puede generar tal cantidad de puestos de trabajo que seguramente habría más oferta que demanda. Y no todo son cogollos, la fibra del cannabis puede utilizarse para un sinfín de cosas, desde la elaboración de papel y tejidos hasta para bloques de construcción e incluso aislantes térmicos y similares.
Y después de soltar todo este ladrillazo con la esperanza de que algún político de mente abierta lo lea y por fin descubra cómo volver a levantar el país, vamos con lo interesante: ¿cuánto dinero cuesta cultivar mi propia hierba? Sobra decir que el cultivo para consumo personal se encuentra en una extraña situación “alegal”, donde la nueva ley de seguridad ciudadana expone la prohibición de cultivar cannabis en lugares visibles al público pero no especifica nada sobre lugares privados. Centenares de resoluciones judiciales han dejado sin cargo a muchos cultivadores denunciados, aunque lamentablemente otros no han tenido la misma suerte. Con esto simplemente quiero aclarar que no se incita a nadie a cultivar en este artículo, sino que se expone información al respecto.
Suponiendo que somos consumidores ocasionales o habituales, pero con un bajo consumo, es decir, un porrito al día, por ejemplo, tenemos varias opciones a nuestra disposición. Acudir al mercado negro, donde no tenemos ni idea de la calidad de lo que estamos comprando o de si se han usado químicos nocivos durante el cultivo, y donde el precio puede variar desde los 3 €/gramo a los 6 €/gramo (o incluso más) dependiendo mucho de la zona y la calidad; o podemos acudir a un club de consumidores de cannabis, donde, normalmente, podemos adquirir cannabis con mayor garantía de calidad y el precio puede variar entre 4 €/gramo e, incluso, 12 €/gramo. Cualquiera de estas dos opciones supone un desembolso muy superior al que haríamos si pudiéramos cultivar nuestra propia hierba. Aunque, obviamente, disponer de un club de fumadores de cannabis de calidad donde podamos asociarnos y adquirir nuestra hierba a un precio módico supone una gran ventaja y comodidad.
Si queremos cultivar nuestra propia hierba y queremos hacerlo de forma sencilla y sin complicaciones, podemos optar por cultivar marihuana en exterior o cultivar marihuana en interior. El cultivo de cannabis en exterior apenas supone un gasto económico significativo, ya que únicamente necesitaremos comprar una o varias semillas y cultivarlas. Supongamos que vamos a cultivar cuatro plantas en macetas de 50 litros: necesitamos un desembolso inicial de 40 € para comprar las cuatro macetas (10 € cada una, siendo la maceta blanca clásica de 50 litros de capacidad); otros 30 € para un bote de abono de floración, 10 € para un medidor digital de pH y un poco de ácido para calibrar el pH (5 €/bote). En total tenemos 85 € de gasto inicial, donde cabe recordar que el abono y el ácido nos puede durar varios cultivos. Después necesitaremos hacer otra inversión cada vez que queramos cultivar: hay que invertir 60 € en tierra de calidad (15 € cada saco de 50 litros) y entre 8 € y 12 € en semillas (unos 2 o 3 € por semilla). Lo que supone un total de 72 € como máximo. El sol hará crecer nuestras plantas por lo que no gastaremos nada más, excepto algunos pocos euros en agua para el riego (agua del grifo si no vives en un lugar donde el agua provenga de desalinizadora, siempre corrigiendo el pH).
La producción que podemos obtener es muy variable, en función del tamaño de las plantas, de la genética (las hay muy productivas y también las hay muy poco productivas) y, por supuesto, de nuestra mano como cultivadores. A modo de ejemplo, y tirando por lo bajo (muy bajo) supongamos que hemos obtenido 50 gramos de cogollos, en seco, de cada planta, lo que supone un total de 200 gramos entre las cuatro plantas. Si sumamos todos los gastos nos da un total de 157 €, y si lo dividimos entre los 200 gramos obtenidos, cada gramo nos ha costado 0,78 €, es decir, menos de un euro el gramo. Pero como el desembolso inicial nos aguanta para varios cultivos, en el segundo cultivo sólo debemos invertir en tierra y semillas, es decir, si invertimos 72 € y conseguimos 200 gramos, cada gramo nos está costando 0,36 €. Nos referimos a este cultivo de exterior como un cultivo básico. Obviamente, si queremos invertir en preventivos, estimuladores y demás nutrientes, podemos tener un gasto algo mayor, pero el precio por gramo será siempre mucho más bajo que si acudimos al mercado negro o a un club de fumadores.
Veamos qué gasto supone realizar un cultivo en interior: debemos hacer un desembolso inicial algo más elevado para comprar un armario, por ejemplo, para cuatro plantas (armario de 60x60x160 cm, unos 60 €), 4 macetas de 11 litros (6 €), abono para floración (30 €), otros 5 € para el ácido de calibrar el pH, un medidor de pH digital (10 €) y lo más caro de todo, la iluminación (panel LED casero por 200 €, bajo consumo CFL de 200 vatios con reflector por 70 € y extractor y filtro de carbón por 60 €; total: 371€ si usamos la iluminación LED y 130 € menos si optamos por CFL, pero la producción también será inferior). A la hora de realizar el cultivo necesitaremos comprar un saco de tierra de buena calidad (15 €) y cuatro buenas semillas (12 €, algo menos si las compras a granel, pero no lo recomiendo). Suponiendo que estemos un mes de crecimiento y dos meses de floración, el coste eléctrico para una lámpara LED de 100 vatios de consumo es de unos 60 € como máximo durante los tres meses que dura el ciclo vital de las plantas (dependiendo de nuestra tarifa). Lo que hace un gasto total de 87 € por cultivo. Una lámpara LED casera fabricada con LED de alta calidad apenas consumirá más de 100 o 150 vatios para un armario de estas dimensiones. Pero una lámpara LED de mala calidad no sólo consumirá más sino que no iluminará correctamente (mucho cuidado con lo que compras). Suponiendo que obtenemos una media de 40 gramos por planta, nos da un total de 160 gramos de cogollos secos por cultivo. En el primer cultivo debemos sumar los gastos iniciales más los gastos de cultivo: 371 + 87 = 458 €, que si los dividimos entre los 160 gramos obtenidos, nos da un total de 2,86 € por gramo. Es decir, en nuestro primer cultivo ya tendremos mejor precio que acudiendo al mercado negro o a un club. Sin embargo, en los cultivos posteriores sólo debemos hacer la inversión del propio cultivo (tierra, semillas y electricidad). De forma que si tenemos un gasto de 87 € y obtenemos 160 gramos, nos da un total de 0,54 € por gramo. La inversión inicial es un poco fuerte, sí, pero merece mucho la pena.
En interior hemos calculado una media de 40 gramos por planta porque siempre se suele obtener algo menos que en exterior, debido a las limitaciones de espacio. Obviamente, la cantidad puede variar en función de la genética y de nuestras habilidades como cultivador. Si se hace un cultivo más grande, se obtendrá un mayor ahorro y quizás con un solo cultivo podamos abastecer nuestro consumo anual.
En las fotos podemos ver un cultivo realizado en las mismas condiciones a las expuestas (gracias a nuestro amigo Javi, por dejarnos visitar su jardín), en el que podemos ver cuatro plantas cultivadas bajo LED. Los LED no sólo consumen muy poca electricidad ofreciendo una buena cantidad y calidad de luz, sino que además no emiten apenas calor, una gran ventaja para cultivos de interior (sobre todo en verano).
Cultivar nuestra propia hierba es, sin lugar a dudas, mucho más económico que tener que acudir al mercado negro o a clubes de fumadores de cannabis. Además, la calidad de los cogollos será sin duda superior, ya que seremos nosotros quienes la supervisemos en todo momento, realizando un cultivo sin químicos nocivos y utilizando, si queremos, en su lugar, preventivos naturales como el aceite de neem o el propóleo. Aunque esto, obviamente, conlleva el riesgo de ser denunciado injustamente por cultivar algo para nuestro propio consumo, además de un poco de trabajo regando y observando nuestras plantas durante los tres o cuatro meses de media que puede llevar un cultivo (algo más en exterior si se opta por sativas). ¿Sorprendidos? Sed felices.