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Cultivo interior de cannabis para principiantes

Paso a paso

Bienvenidos amantes del cultivo. A lo largo de esta nueva serie os brindaremos la oportunidad de aprender, desde un conocimiento básico e incluso inexistente, los pasos necesarios para realizar un cultivo interior, ya sea en un espacio reducido, como un armario, o en una habitación. Iremos viendo, paso a paso, todo lo necesario para llevar a cabo el proceso de cultivo y cosecha, desde los materiales necesarios al curado y conservación de nuestras flores recogidas, pasando por las variedades más adecuadas, el germinado, el crecimiento, la cosecha, el secado, etc.

por Gospodin Konopí

Lo primero y fundamental para comenzar con el proyecto de un espacio de cultivo interior es precisamente disponer de dicho espacio y posteriormente definirlo de manera clara. Pondremos un ejemplo para simplificar la explicación: si disponemos de una habitación pero habitualmente la utilizamos como salón no será posible emplearla para llevar a cabo un espacio de cultivo. En este caso sí sería posible utilizar un armario a modo de ecosistema en el que nuestro cultivo pueda prosperar. De esta manera, perfectamente podrían cohabitar ambos planteamientos y tendríamos un espacio de cultivo reducido dentro de nuestro salón. Las posibilidades son amplias, ya que en muchas ocasiones disponemos de al menos un pequeño espacio, en el cual poder llevar a cabo un modesto cultivo personal, con el que ir aprendiendo poco a poco nuevas técnicas de horticultura asociadas al cannabis.

Dependiendo de cuál sea nuestro planteamiento de cultivo interior nos harán falta unos u otros materiales. El material básico que vamos a necesitar se va a componer de macetas, sistemas de ventilación, sistemas de iluminación, sistemas de medición del clima, abonos y demás nutrientes, tierra o cualquier otro sustrato que deseemos utilizar como la arlita, el coco o el mapito, así como diversos sistemas más complejos como pueden requerir los cultivos hidropónicos o aeropónicos.

Nuestro planteamiento es básico y sencillo de manera que ya sea en un espacio reducido o en una habitación entera vamos a decantarnos por la tierra como sustrato. Es conveniente elegir una tierra de calidad puesto que esta será uno de los elementos importantes que sustentarán la vida de nuestras plantas. Algunos cultivadores expertos prefieren elaborar su propio sustrato llegando incluso a lograr un carácter artesanal. No obstante, no todo el mundo dispone de los conocimientos, tiempo y espacio físico necesario para llevar a cabo este proceso, por este motivo, podemos beneficiarnos de los sustratos disponibles en la mayoría de grow shops, como ya hemos sugerido en una serie anterior: “Contamos con la posibilidad de adquirir sacos de tierra en los grow shops de una calidad superior, unos sustratos exquisitamente oscuros, con una textura esponjosa y una frescura que denotan una tierra oxigenada y libre de parásitos, algunos de estos maravillosos sustratos contienen otros elementos tan interesantes como el guano de murciélago o el humus de lombriz.”

También necesitaremos arlita, la utilizaremos depositándola en el fondo de las macetas cuando estemos preparándolas, de manera que esta permita una buena evacuación del agua sobrante de los riegos y demás efluvios.

Es conveniente adquirir todos los elementos necesarios para el cultivo de manera que dispongamos de ellos en cualquier momento. Podemos comenzar adquiriendo productos más humildes por así decirlo e ir aprendiendo poco a poco. Por ejemplo, si decidimos comprar un foco de 600 vatios es muy probable que durante los primeros cultivos no utilicemos todo el potencial que nos brinda, además malgastemos energía y dinero. Quizá para un cultivo interior en un armario de unos 60x60x140 e incluso más grande o para un cultivo modesto en una parte de la habitación, será suficiente con un foco de 250 vatios, teniendo en cuenta, claro, los demás elementos fundamentales como la ventilación o la nutrición de las plantas. Para una habitación de unos 6 m² quizá sería adecuado utilizar tres focos de 400W repartidos en tres espacios de cultivo. No obstante, cuanta más potencia mejor calidad y más cantidad, siempre que hayamos atendido el resto de elementos que inciden en el resultado final del cultivo. En cuanto a la iluminación, es interesante barajar la posibilidad de utilizar lámparas de bajo consumo CFL para cubrir el periodo de crecimiento ya que de esta manera reduciremos considerablemente el gasto de energía.

Os dejamos una tabla con la potencia recomendada para lámparas de sodio en una determinada superficie de cultivo:

Espacio de cultivo Potencia recomendada
0,5 metros cuadrados 250 W
        1 metro cuadrado 400 W
Más de 1 metro cuadrado 600 W
2 o más metros cuadrados 1000 W

 

Para la mayoría de cultivadores, el uso de lámparas de sodio es una buena opción a lo largo de todo el desarrollo de las plantas. El espectro lumínico del sodio favorece el desarrollo de las flores y es aconsejable para la etapa de floración. No obstante, las bombillas de sodio crean mucho calor. Esto no tiene que ser un problema en espacios suficientemente grandes y ventilados como una habitación pero en espacios reducidos como en armarios puede resultar un verdadero inconveniente que aumente la temperatura hasta cotas contraproducentes. Cuando nos encontramos con este problema, una buena solución consiste en añadir al sistema de ventilación e iluminación un CoolTube con el fin de expulsar el calor excesivo, refrescando así la lámpara y con ello el ambiente general de nuestro ecosistema. Este dispositivo es un ingenioso cilindro de vidrio con aberturas en ambos extremos de manera que queda un espacio interior por el que, no sin cierta maña, introduciremos la lámpara y por el otro extremo conectaremos los tubos del sistema de ventilación. En el caso de no utilizar CoolTube utilizaremos unos reflectores.

Las bombillas verdes son muy recomendables por si en algún momento necesitamos acceder al ecosistema, cuando la luz está apagada, sin llegar a influir en el fotoperiodo de las plantas. Jorge Cervantes en su “Biblia del cultivador médico” dedica unas reflexiones a la utilización de bombillas de espectro verde: Cuando la luz brilla en un objeto verde, el pigmento verde del objeto absorbe todos los colores del espectro menos el verde, y la luz verde es reflejada. Por eso vemos el color verde. La forma inteligente de visitar un cuarto de cultivo durante el periodo de oscuridad consiste en iluminarlo con una luz verde. La marihuana no responde a la zona verde del espectro luminoso, por lo que puede utilizarse una bombilla verde en el cuarto de cultivo sin efectos adversos.

El sistema de ventilación es un elemento fundamental para un cultivo interior. Los elementos que forman un sistema de ventilación son los extractores que colocaremos de una u otra manera para que metan y saquen aire y con ello creen una corriente, con lo que el aire se renovará de manera constante. Además de esto, se utilizarán tubos maleables de los mismos grosores que los extractores que vamos a usar y boquillas para ajustar los tubos según nuestras necesidades. Es necesario utilizar cinta especial para sellar cualquier pequeña abertura en el sistema de ventilación porque estas incidirán negativamente en la efectividad del sistema.

Si vamos a decantarnos por un cultivo en un espacio reducido como un armario de 60x60x140 cm necesitaremos un extractor de 300 m3/h para extraer el aire y uno 100 m3/h para introducir aire. Para una habitación de unos 6 m² necesitaremos unos extractores más potentes o un número mayor de ellos. Además de esto, será necesario utilizar uno o varios ventiladores dependiendo de la opción personal de cultivo. Las corrientes de aire que provoca el ventilador favorecen el desarrollo de nuestras plantas e incrementan la oxigenación y renovación del entorno de cultivo ya sea en un armario o en una habitación.

Los sistemas de medición del clima son aparatos interesantes que nos hacen la vida más fácil. Artefactos como los higrómetros nos permiten medir la temperatura y el grado de humedad ambiental existente en nuestro ecosistema. Son relativamente baratos y asequibles. Existen otras herramientas que nos dan mucha más información pero para un primer momento un higrómetro será suficiente.

Con el tiempo, el sustrato que utilicemos irá perdiendo nutrientes y densidad por eso, además de ir añadiendo más tierra, es aconsejable, si no necesario, utilizar productos estimulantes del enraizamiento, crecimiento y floración, así como limpiadores de raíces y tener a mano algún producto contra parásitos como el aceite de neem.  Hay muchas casas de abonos que ofrecen productos muy interesantes que se van complementando con otros según se van sucediendo las etapas evolutivas de nuestros ejemplares.

Será necesario adquirir macetas para el cultivo de nuestras plantas. Además, conviene que sean negras a diferencia de los cultivos con macetas en exterior. Hay que tener en cuenta que estamos hablando de cultivos interiores y aunque existen cultivadores que cosechan plantas de gran altura en interiores, es suficiente con utilizar macetas de 7, 9 u 11 litros dependiendo del número de plantas. Los platos son fundamentales para recoger el exceso de agua o, en muchos casos, evitar que esta no sea absorbida por la tierra si se encuentra apelmazada o seca.

Los temporizadores analógicos son herramientas asequibles que nos permitirán crear un ciclo de luz y oscuridad en cuanto al sistema de iluminación, e ir renovando el aire cuando el sistema de ventilación esté conectado.

Los jiffys están compuestos por turba prensada en forma de pastillas y puede utilizarse para germinar la semilla o como primer sustrato en el que depositar las pequeñas raíces de nuestras pequeñas plantas recién germinadas.

Lo único que nos quedaría ya sería la elección y adquisición de semillas. Las variedades con periodos de floración cortos o medios son interesantes para los cultivos interiores, en los que se gasta energía. Las variedades sativas tienen periodos de floración más largos y las índicas florecen mucho más pronto por lo que el gasto energético será menor.

En el próximo número seguiremos con este periplo por los pasos necesarios para realizar un cultivo interior una vez tenemos todos los elementos necesarios para comenzar con nuestro cultivo.

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