El consumo energético en espacios reducidos

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El cultivo en armario (prefabricado, adaptado o fabricado por uno mismo) es, a día de hoy, uno de las formas de cultivo más utilizadas. Debido a su comodidad, su discreción y el poco espacio que exige, proporciona facilidades muy atractivas para aquellos que no pueden dedicar habitaciones completas a estos menesteres

Por Neal C. Borroughs

Después de haber tratado el tema del espacio reducido en condiciones de bajo o muy bajo consumo, basándonos en uno de los espacios prefabricados más pequeños del mercado (60x60x140 centímetros)*, que permite realizar todo el proceso de cultivo, y, posteriormente, aplicándolo en las mismas circunstancias al esquejado, ahora nos adentraremos en la infinidad de posibilidades energéticas, de iluminación y extracción, que nos proporciona el cultivo en espacio reducido sin estas concretas y extremas exigencias de consumo y dimensión.

Imaginemos que pudiéramos trabajar en un armario de unas dimensiones iguales o similares a (80x80x160 centímetros) y que partiéramos de semilla para realizar el proceso del cultivo, el incremento de dimensiones nos permite, y en parte nos obliga, a aumentar la potencia lumínica.

Si usamos bajo consumo durante el crecimiento, podemos trabajar con las mismas lámparas que en el proceso descrito para 60x60x140 centímetros*, si decidimos usar sodio desde el comienzo de floración y tenemos a nuestra disposición una bombilla de 250 vatios y un balastro adecuado, podemos utilizarlo durante las semanas de crecimiento, así no desperdiciamos consumo, pues en crecimiento serán suficientes los 250 vatios al decantamos por un proceso en el que siempre usamos sodio.

La potencia óptima para el periodo de floración en estas dimensiones de cultivo sería de 400 vatios de sodio, aunque hay quien dice que, matemáticamente y respondiendo al espacio físico que nos ocupa, 250 vatios serían suficientes, es un error. La bombilla de 250 vatios no permite alimentar correctamente a las ramas más alejadas de su acción lumínica. Os puedo asegurar, contrastadamente, que obtendréis una cosecha desigual y la luz no conseguirá formar vuestras flores suficientemente en algunos lugares.

Usar esta potencia en un armario de estas dimensiones, que continúan siendo muy ajustadas, aumentará el calor con todo lo que eso conlleva. De nuevo, el cooltube y una buena extracción son elementos indispensables. Si cuando usábamos 250 vatios utilizábamos un extractor TT dual de 125, que extraía 280m3/h, aquí sería recomendable pasar al de 150 y a unos 600m3/h. Habrá quien diga que los 280m3/h son suficientes y, a decir verdad, con el extractor de 125 la temperatura en el armario no es óptima, pero sí aceptable. El problema es el cooltube, que sí está caliente, mucho más de lo aconsejable, y esto puede conllevar algún que otro problema.

Imaginemos ahora que podemos realizar nuestro cultivo en un armario de 90x90x200 centímetros o 100x100x200 centímetros, aquí ya cambian contundentemente las cosas. En primer lugar, nosotros siempre hemos aprovechado la posibilidad de dividir la altura de estos armarios a la mitad y hemos trabajado con esquejes (de la misma forma que hemos descrito en anteriores artículos*), sin embargo, tratándose de un cultivo desde semilla y descartando la posibilidad de división del armario, debemos tener en cuenta que parte de la altura la desperdiciaremos, por lo que, si somos nosotros quienes fabricamos el habitáculo, es mejor que las dimensiones de la altura sean ligeramente inferiores.

No debemos hacer o dejar crecer demasiado a nuestras plantas, pues, usemos la cantidad lumínica que usemos, las plantas se apelotonarán e impedirán que la luz llegue a las partes inferiores. La cantidad de ramas y sus dimensiones complicarán el cultivo y aumentarán el riesgo de que aparezcan problemas. Es decir, aunque usemos una bombilla de 600 vatios (la aconsejada para estas circunstancias de cultivo) y esta bombilla pueda arrojar suficiente luz a las partes bajas de una planta de 120 centímetros, nos veríamos obligados a reducir el número de plantas.

En conclusión, en circunstancias de 90x90x200 centímetros o 100x100x200 centímetros, debemos optar por una iluminación de sodio de 600 vatios en floración. Es preferible decantarse por un mayor número de plantas que ocupen la totalidad de la superficie, siendo estas de tamaños de entre 60 y 90 centímetros, que colocar menos plantas en el armario y dejarlas crecer más. No sólo obtendremos una cosecha mayor, sino que las flores se formarán en condiciones más favorables y es muy probable que la calidad general de los cogollos sea mejor.

En lo que se refiere a la extracción, de nuevo, el cooltube es un elemento indispensable, aunque hay quien se decanta por dispersadores metálicos de calor u otros utensilios, dado que, debido a la altura, podemos jugar más con la distancia a la que colocamos las lámparas. Para mí es tan importante tener una temperatura genérica adecuada del armario como una temperatura apropiada en torno a la bombilla de sodio, puesto que debemos tener en cuenta, siempre, que nos encontramos en espacios cerrados y relativamente reducidos y la condensación o la humedad relativa también son aspectos muy a tener en cuenta.

El extractor TT dual de 150 que extraía 600m3/h y antes se nos quedaba ligeramente grande para los 400 vatios, ahora nos viene como anillo al dedo. Los extractores de este tipo que nosotros utilizamos permiten la configuración de dos potencias. Normalmente, un extractor de estas características permite la configuración de una extracción de unos 600m3/h y otra de unos 700m3/h. En principio, la primera sería suficiente, si podemos tocar nuestro cooltube, la extracción es adecuada, por el contrario, si al tocarlo lo notamos excesivamente caliente, debemos configurarlo para una extracción de 700 m3/h.

En la mayoría de circunstancias no se trata de una ciencia exacta, y dependerá de los productos que adquiramos. La mayoría de datos arrojados por las empresas que los fabrican son exagerados y en raras ocasiones extraen las cantidades que indican, sin embargo las usamos como referencia. Es importante que vosotros mismos comprobéis que todo funciona correctamente y que tanto la temperatura ambiental como la temperatura del cooltube son adecuadas.

Continuando con el resto de elementos de ventilación que producen un gasto energético, aunque hay teorías actuales que afirman que es mejor proporcionar más intracción que extracción en situaciones de cultivo, como armarios o pequeños habitáculos, lo cierto es que hasta la fecha, incluso los cultivadores más experimentados han afirmado lo contrario.

En primer lugar, si usáis armarios prefabricados, la extracción ya provocará intracción pasiva y basta con que ayudemos un poco a este proceso introduciendo una intracción sobre los 200 m3/h para los 400 vatios y de 300 m3/h para los 600 vatios. Si usáis armarios fabricados por vosotros, difícilmente estarán completamente sellados y también se producirá la consecuente intracción pasiva. En el extraño caso de que dispongáis de un habitáculo totalmente sellado por el que no puede entrar aire debéis proporcionar una intracción similar a la extracción.

En cuanto a los ventiladores, existen muchas teorías. Lo interesante es que el aire no se estanque y se mueva por todo el armario y entre todas las ramas de nuestras plantas. Teniendo en cuenta esto, cada cual debe adaptarse a sus circunstancias y exigencias. Sin embargo podemos poner algún ejemplo para que os hagáis una idea:

Especialmente durante el crecimiento, aunque también durante la floración, aunque en menor intensidad, es importante que las plantas sean movidas por el aire que circula dentro del armario proveniente de los ventiladores. Esto las fortalece y hace que crezcan más fuertes y gruesas. Un ventilador de unos 30 centímetros y unos 55 vatios para moverlas durante los primeros estadios, y dos o tres ventiladores pequeños, colgados y/o enfrentados, de entre 15 y 20 centímetros y unos 15 vatios, durante todo el proceso de cultivo, serían suficientes.

Para terminar con las exigencias de consumo, hablemos de los tiempos de encendido y apagado. Como he explicado en otros artículos, existe la posibilidad de aumentar los periodos de luz durante la floración* (os adjunto la correspondencia de menciones marcadas con asterisco y de los números de Cannabis Magazine o El Cultivador en los que podéis leer la totalidad de la información, junto a los títulos correspondientes, al final de este artículo).

Este proceso consiste en proporcionar 11 horas de oscuridad a nuestras plantas, manteniéndolas así en estado de floración, y proporcionar hasta 14 o 15 horas de luz, produciendo un consecuente aumento en la cantidad de flores.

Hemos notado un incremento contrastado en cultivos de 250 y 400 vatios (especialmente en el primero), casos en los que merece la pena, dado que producimos entre un 10 y un 15 % más, aumentando un 8 % nuestro consumo, aproximadamente. Sin embargo, en el caso de los 600 vatios, si ha habido aumento, no ha sido evidente y, por lo tanto, no sabemos hasta qué punto es recomendable, pues aumentamos sustancialmente nuestra factura al tratarse de un consumo de energía, debido a la lámpara y la ventilación, considerablemente mayor al de las anteriores mencionadas.

Durante el tiempo que esté encendida la bombilla es necesario tener encendida la extracción y la intracción, mientras que durante los periodos de oscuridad suele decirse que es suficiente con 15 minutos de cada 60. Si no nos importa consumir un poco más, 15 minutos sí, seguidos de 30 no, es posiblemente la variante óptima, especialmente en los últimos estadios. Debemos tener en cuenta que la extracción no debe apagarse exactamente a la vez que la bombilla, es recomendable dejarla al menos 20 minutos más para que pueda enfriarse por completo.

Es recomendable mantener constantemente encendidos los ventiladores situados dentro del armario, pues juegan un papel muy importante. Recordemos que durante las últimas semanas de la floración es cuando más probabilidades hay de que prolifere el moho, debido al contacto de flores u hojas entre sí. Los ventiladores impiden que esto ocurra.

Como punto final del artículo me gustaría recordaros ciertas directrices sobre la distancia que debe haber entre la lámpara de sodio y las plantas. Aunque estamos utilizando un cooltube acompañado de una extracción óptima, a veces incluso excesiva, y esto nos permite acercar la lámpara cuanto queramos a las plantas, no significa que debamos colocarla excesivamente cerca de ellas. Existen ciertas distancias estipuladas, que podemos transgredir ligeramente, especialmente reduciéndolas, pues nos beneficiará, pero tampoco en exceso, dado que, si acercamos demasiado las bombillas, no abarcaremos los extremos del armario por igual y la planta tendrá luz suficiente cumpliendo con las distancias “estándar”.

Lo que se suele decir es que con 250 vatios situemos la lámpara a unos 20 centímetros, aunque podríamos llevarla a los 15 o incluso un poco menos. Con 400 vatios lo recomendable son 40 centímetros, pero usando cooltube podemos transgredirlo hasta los 30, al igual que cuando se trata de los 60 centímetros recomendados para los 600 vatios, que podremos llevar hasta los 50, o incluso un poco menos.

La observación es un factor primordial, invariablemente, cuando se trata de cultivar. Hay cautos o atrevidos que transgreden lo recomendado en busca de mejores resultados. Si vosotros pertenecéis a alguno de estos dos grupos, observad vuestras plantas, enseguida notaréis si están respondiendo como se pretende.

*ARTÍCULOS:

       “Cómo cultivar en un espacio reducido, con un consumo de energía bajo y una producción más que aceptable” Neal C. Borroughs, Cannabis Magazine, números 93, 94 y 95.

       “La cosecha, el curado y el secado” Neal C. Borroughs, El Cultivador, número 3.

       “Cómo cultivar en un espacio reducido, con un consumo de energía bajo y una producción mejorada por el esquejado” Neal C. Borroughs, Cannabis Magazine, números 99, 100 y 101.

 

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