El Cultivador 0

13 cultivo básico consecución de altos niveles de THC, pero quizá no sea éste el cannabinoide que preferi- mos, o mas allá, se puede dar el caso de que aunque obten- gamos niveles altos de THC, también lo hagamos con el CBD, o bien preferimos una buena carga de CBN potencial que irá cambiando el equili- brio de la psicoactividad del cogollo en la fase de curado. Tras lo expuesto, es fácil de- ducir que el momento óptimo de la cosecha en cuanto a psi- coactividad es muy relativo ya que depende primero de nues- tros gustos y segundo de que conozcamos lo suficiente la variedad que trabajamos como para poder relacionar tamaños, formas y colores de las glándulas con el efecto final. A partir de aquí, quizá deberíamos pensar en otros métodos para determinar el momento del corte, una vez que ya conocemos aproxima- damente el efecto psicoactivo que la planta producirá. Uno de los factores que más suelen interesar al cultivador, incluso poniéndolo por de- lante de la potencia, es la pro- ducción o peso final seco. Este punto sí suele ser motivo de desilusión en la primera cose- cha, sobre todo en interior, al ver como los cogollos recién cortados se quedan “en nada” al cabo de unos días de secado. Y lo malo es que, normal- mente es por días, es decir, si hubieran esperado unos pocos días más, los cogollos no hu- bieran encogido tanto. ¿Por qué? Pues por varios factores. A saber: para empezar, hacer notar que es muy conveniente cortar la planta unos días des- pués del último riego o la úl- tima lluvia si estamos en exterior, con el objeto de que se pierda en parte la humedad acumulada en tallos, hojas, y por supuesto, en los cálices que son la parte del cogollo que más nos interesa. Por otro lado, el sabor y olor en com- bustión también suelen tener importancia notable para el cultivador, así que aplicando la observación, podremos cal- cular de forma aproximada cuándo la planta estará a nuestro gusto con una semana o diez días de antelación, mo- mento en que realizaremos un abundante riego con agua y algún catalizador o “rompesa- les” con la intención de disol- ver la acumulación de estas tras los diversos abonados. Al día siguiente, volvemos a regar para acabar de limpiar el sus- trato, dejando ya que éste se seque casi completamente (no la planta), de manera que la planta acabe de asimilar los posibles excesos de nutrientes acumulados en flores y hojas, al tiempo que se incrementa la producción de resina al inten- tar evitar la pérdida de hume- dad a gran velocidad. Al pasar a una sequía radi- cal y repentina, con falta de alimentación y el corres- pondiente estrés oxidativo provocado por el descenso en el intercambio de oxí- geno al aumentar la fre- cuencia de apertura de los estomas, el ejemplar apro- vechará las últimas reservas y metabolizando los escasos nutrientes, generando un mejor gusto y aroma y faci- litando el posterior secado con una desclorofilación mas rápida. Está claro que si en el mo- mento de cosechar, la planta contiene la mínima humedad posible, no podrá perder mucha más en el secado. Pero ésta no es la única forma de evitar que la reducción del peso sea tan “escandalosa”. Como se comentaba anterior- mente, en los primeros culti- vos se suele cosechar antes de tiempo en lo que a “engorde” se refiere. Y es que los cálices pueden contener o no materia vegetal de diversos tipos en su interior, y parece que es en la última semana “real” de la floración cuando son mas densos con lo que a mas ma- teria, menos humedad. Esta materia vegetal (no nos refe- rimos a los cañamones en for- mación, pues suponemos que La mayoría de manuales de cultivo están clara- mente enfocados hacia la consecución de altos nive- les de THC, pero quizá no sea éste el cannabinoide que preferimos.

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