El Cultivador 0
14 cultivo básico no ha habido polinización) no suele añadir ningún tipo de aroma o sabor desagradable, y evita la pérdida de peso por desecación. En cuanto a la cuestión de la cosecha, poco queda que aña- dir, salvo el hecho de la carac- terística de la refloración. Este hecho se da sobre todo en sati- vas puras, aunque con la canti- dad actual de multipolihíbridos que circulan entre las varieda- des comerciales, es frecuente encontrar supuestas índicas puras reflorando. En cualquier caso, es una característica que podemos aprovechar, siempre que no nos importe perder algo más de tiempo. Simplemente, si vemos que empiezan a apare- cer nuevos pistilos blancos en la cantidad suficiente, mante- nemos la floración hasta que el cogollo adquiere otra capa ex- terior de cálices. Este proceso suele durar bastante menos del período de floración normal, pudiendo completarse en diez o quince días. Atención a las plantas sobre- maduradas y a las refloracio- nes múltiples en sativas, ya que conllevan el riesgo de apa- rición de algunas flores macho, ya sea en su formato normal o en el de “platanito”. Si la cosecha va a ser general, todo perfecto, pues aunque en el último momento se pro- duzca una polinización, nunca dará tiempo a la formación si- quiera del embrión. Pero si te- nemos otras plantas en proceso, estas pueden quedar polinizadas, con la consi- guiente cosecha de semillas. Cómo adelantar la cosecha Vamos a tratar ahora otro tema, que es el de cómo ade- lantar la cosecha, o hacer que las plantas maduren algo mas rápidamente de lo que lo ha- rían sin nuestra ayuda. Esto se justifica, por ejemplo, en casos en los que el clima es to- talmente desfavorable a partir de una determinada fecha, o bien si se ha detectado algún moho u hongo en los cogollos, con el consiguiente riesgo de contagio para el resto. Incluso el hecho de un traslado o mu- danza repentina puede reque- rir del uso de estos métodos. Una de las formas más senci- llas es la reducción paulatina del fotoperiodo hasta llegar a solamente ocho o diez horas de luz. Esto provoca un estado de senectud natural acelerada con la consiguiente maduración rá- pida. Hemos de tener en cuenta que esta técnica ha de ser apli- cada en los estadios finales antes de la cosecha, ya que en caso contrario la falta de luz provocará una elongación final alargando los espacios entre cá- lices, descompactando los co- gollos y dándoles forma de “es- piga de trigo”. Este método, tan fácil de aplicar en interior, se com- plica a la hora de aplicarlo en exterior. Si trabajamos con macetas y plantas relativa- mente pequeñas, podremos pasarlas a una habitación a oscuras dentro de la casa desde la terraza o jardín, cal- culando la reducción de horas de luz con respecto al ciclo natural, esto es, si el sol sale a las 7:00 y se pone a las 20:00, deberíamos pasarlas dentro a las 19:00, o bien sa- carlas a las 8:00 de la ma- ñana, en el caso de querer quitarles una hora de luz, y así consecutivamente. Otros cultivadores prefieren cubrir los plantones con cajas de cartón al final de la tarde, que se retiran al caer defini- tivamente la noche.
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