El Cultivador 0
19 cultivo básico que podamos sacar conclu- siones con respecto a si las plantas estaban muy juntas, por ejemplo, o bien si eran demasiado altas, en caso de que las ramas inferiores muestren flores sueltas y poco formadas. Las hojas que hemos cortado suelen ser inservibles para uso recreativo ya que práctica- mente no poseen tricomas y por lo tanto, cannabinoides. En cualquier caso, se pueden aprovechar como especia para aportar sabor, o bien para pre- parar algún aceite o mantequi- lla para uso medicinal, ya que las dosis terapéuticas suelen ser bastante bajas. A partir de este momento, podemos tomar dos opciones: colgar las ramas a secar sin más en ese punto, o bien con- tinuar manicurando. Algunos cultivadores prefieren poner a secar en esa fase para acabar de manicurar tras el secado y antes del curado. La ventaja es que el secado es mas lento y de alguna manera se protegen al- gunos de los agentes aromáti- cos. Sin embargo, a la hora de la segunda fase la hierba suele estar ya bastante seca y que- bradiza, e incluso las peque- ñas hojas exteriores se encuentran plegadas sobre el cogollo siendo de difícil ac- ceso. Por otro lado, las cabezas de los tricomas se desprenden muy fácilmente en este estado, por lo que al manipular las ramas perdemos parte de ellos, pues las rozamos, golpe- amos, etc. Ese polvo que a veces se observa al trasluz al cimbrear una rama seca está compuesto en su mayoría por diminutos trocitos de pistilos secos y tricomas, aparte de po- sibles cadáveres de insectos, polvo, etc. Por esto y otros motivos, y siempre bajo nuestra expe- riencia parece ser más benefi- cioso realizar la manicura completa a la hora de colgar a secar, pues aunque algo de re- sina queda en las tijeras de forma evidente, se puede reco- ger y fumar, y en cualquier caso la cantidad es mucho menor que la que perderemos si manicuramos tras el secado. También existe la posibilidad de poner a secar y realizar la segunda parte del proceso tras tres o cuatro días, punto en el que los tallos aún no “parten” y los cogollos han perdido algo de humedad pero conservan la suficiente para que los trico- mas no se rompan. Esta solu- ción puede ser válida, pero si la variedad es muy resinosa ten- dremos dificultad en retirar las capas exteriores de hojitas. Así pues, tras la poda de las hojas principales, pasaremos a repasar cada cogollo cor- tando todas las puntas de las hojas e intentando dar una forma “clara” al cogollo, que no siempre es esférica u ova- lada, pudiendo tener formas irregulares al agruparse, sobre todo en las puntas. Se trata de eliminar la máxima cantidad posible de materia vegetal sin llegar a cortar los cálices. Por supuesto, estos “restos” sí han de ser guardados pues en este caso sí que portan tricomas con la densidad suficiente como para poder obtener polen o incluso ser fumadas. Es de utilidad disponer de una cuchilla o “cutter”, o bien un recipiente con alcohol y unas gasas al objeto de limpiar cada poco el filo de las tijeras. Enseguida se nota como se va perdiendo el corte hasta que llega un momento en que ya prácticamente se arrancan las hojas. Podemos limpiarlas fá- cilmente con una gasa impreg- nada en alcohol pasándola por los bordes, aunque de esta forma desperdiciamos la re- sina. Con un poco mas de es- fuerzo podemos ir separando la resina de los bordes de la ti- jera raspando con una cuchilla y recogiendo las bolitas que van quedando. Luego unimos unas bolitas con otras y al final pueden quedarnos unos ciga- rros de este “pseudo charas” que suele proporcionar un efecto estimulante y activo. Otro punto a tener en cuenta y en el que la expe- riencia es fundamental, es la estructura que presentan las diferentes categorías morfo- lógicas que existen en el can- nabis narcótico. No nos referimos a la variedad con- creta que hayamos cose- chado, sino a la morfología que presentan las sumidades florales en cuanto a densidad de cálices, el grosor de éstos, el tamaño y grosor de las hojas pequeñas y cercanas y la cantidad de glándula visi- ble. Dependiendo de todos estos factores haremos una Las hojas que hemos cor- tado suelen ser inservibles para uso recreativo
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