El Cultivador 0

20 cultivo básico manicura más o menos “pro- funda”, ya que si tratamos igual un duro cogollo índico que otro sativo puro fino y poco denso, lo normal es que este último se quede en nada tras el secado. Esto mismo también sucede en general con los cogollines de las par- tes bajas o si han recibido poca luz o están poco forma- dos. En estos casos es conve- niente realizar una manicura ligera eliminando solo las puntas de las hojas dejando el resto que después “abrigará” el cogollo dándole forma y algo de volumen. Siempre po- dremos retirar esas hojitas a la hora de fumar si nos des- agradan. La forma correcta de mani- pular el conjunto rama–cogo- llos para realizar la manicura es siempre sujetando la rama entre dos nudos de forma que podamos moverla fácilmente en varios ejes, girándola hacia el lado necesario mien- tras con la otra mano vamos “rasurando” la superficie. Cuanto menos toquemos los cogollos, mejor. El Secado El secado se realiza por dife- rentes motivos. El principal es que la hierba fresca o recién cosechada es poco manipula- ble, no se puede picar sin mas, los porros se apagan y el sabor suele ser desagradable, con un tono a “hierba del campo” siempre presente. Por otro lado, está la clorofila, respon- sable en gran medida del sabor a “matojo”. Además, gran parte de los cannabinoi- des se encuentran en su forma ácida (THCA, CBDA...) y nece- sitan tiempo e intercambio ga- seoso para descarboxilarse. Una curiosidad que segura- mente será desconocida por muchos es el hecho de que el CBN no se encuentra en la planta fresca, sino que se forma tras un largo proceso de transformación y degradación de otros cannabinoides tras el corte de la planta. De hecho, este descubrimiento fue reali- zado por Ross y Elsohly en 1997, en la Universidad de Missisipi (Ross, S. A. And M. A. Elsohly, CBN & D9 THC concentration ratio as indica- tor of the age of stored mari- juana samples , Bulletin on Narcotics, 1997, 50, 1-2: 139- 147), durante un proyecto de investigación cuyo fin era poder determinar el tiempo transcurrido desde la cosecha al analizar una determinada muestra de cannabis narcó- tico apta para el consumo. De esta forma consiguieron esta- blecer una relación entre los niveles de degradación del THC de una determinada muestra y sus contenidos en CBN a temperatura y hume- dad controladas. Hoy en día sabemos que el CBN tiene clara influencia en el tipo de psicoactividad, o mejor, en la duración del efecto psicoac- tivo, regulando de alguna forma los efectos producidos por la combinación de THC y el CBD, los otros cannabinoi- des “principales”. El secado ideal sería el que consigue dejar el material con la humedad entre el 20% y 30% de la que contenía al principio, a lo largo de entre diez y quince días, en total os- curidad. De esta forma conse- guiremos unos cogollos de textura esponjosa pero fácil- mente desmenuzables, pega- josos y con buen olor. El color de los pequeños trozos de la base hojas que dejamos du- rante el manicurado deberían haber tomado una tonalidad pálida o incluso amarillenta, señal clara de la descomposi- ción de la clorofila, primer paso para un buen olor y sabor en combustión. La pérdida de volumen será claramente apreciable y depen- derá de la categoría de cannabis que estemos trabajando. Los cogollos se habrán compactado si es una línea índica o de altura o se habrán afinado en caso de sativas dominantes o puras. Los el CBN no se encuentra en la planta fresca

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