El Cultivador 0

43 especial MDMA, Sexo yTantra tántrico y el sexo bajo los efectos de la MDMA. Al final, expondremos diferentes técnicas que nos permitirán poner en práctica esta teoría, esperando que esto nos permita a todos desarrollar con el tiempo nuevas técnicas basadas en el intercambio ex- periencial. Lo que sí tiene que quedar claro es que lo aquí descrito se debe contex- tualizar en un marco rituali- zado y bajo unas condiciones que se deben aproximar a las expuestas para desarrollar el estado mental adecuado que nos conduzca a una experien- cia de fusión de los opuestos , a una experiencia tántrica de inigualable belleza alquímica. Tal vez, nos podamos preguntar si no es mejor llegar a este tipo de experien- cias cumbre sin la ayuda de algún fármaco o droga, si no es mejor practicar Tantra ya que a su vez se obtiene una vida más saludable. Efectivamente esto podría ser así, quizá sería lo ideal, pero en sociedades como la nuestra, la práctica de disci- plinas de este tipo nos lleva a la renuncia de determinadas cosas o apegos que en muchos casos no estamos dispuestos a asumir por la desestructura- ción que ello pueda causar. Así, sólo nos queda la alterna- tiva de entregarnos a la Divinidad por unos instantes para luego volver a nuestra rutina, a nuestro mundo ordinario. Pero también debemos plantearnos que la MDMA tiene propiedades te- rapéuticas que pueden producir beneficios que se ven reflejados en la vida cotidiana si sabemos observar sus efectos sobre nuestra psique. ¿QUE ES LA MDMA? - Historia y Química. La MDMA o metilenedioxi- metilfenetilamina , más conocida como «éxtasis» , es una molécula sintetizada por primera vez en 1912 por ca- sualidad mientras se trabajaba en la síntesis de un fármaco llamado Hidrastinina. La MDMA es una sustancia de la familia de las feniletilaminas, emparen- tada con la nuez moscada o la mescalina. En 1914 la empresa farmacéutica Merk patenta la MDMA. Pero no es hasta la década de los 70 cuando Alexander Shulgin, un prometedor químico, la redescubre y, tras realizar múltiples autoensayos, la pone a disposición de un nutrido grupo de psicólogos, terapeutas y psiconautas. A partir de este momento la expansión de esta molécula ha ido ganando terreno en di- ferentes áreas y expresiones como la artística, la espiri- tual, la terapéutica o la socio- lógica. La MDMA fue también utilizada por un número relativamente im- portante de psiquiatras y te- rapeutas para facilitar a los pacientes que estaban invo- lucrados en un proceso de psicoterapia la exploración más profunda de las raíces emocionales de sus problemas manteniendo una actitud serena, en la que la ansiedad y el miedo a encon- trarse con los aspectos irre- conciliables de su personalidad se reducía sen- siblemente o, simplemente, desaparecía, permitiéndolos avanzar sustancialmente en su proceso de «curación». Algunos pacientes entusias- tas de este tratamiento llegaron a afirmar que la ex- periencia era como condensar los avances de cuatro años de psicoterapia en cuatro horas (Bouso, 2003). La MDMA se presenta como una herramienta idónea para buscadores , para psiconautas que quieran explorar el campo de las emociones y de los limites transpersonales de su conciencia. - Efectos psicológicos. ¿Pero como actúa la MDMA? ¿Cómo se desarro- llan sus efectos? ¿Qué hace a esta sustancia tan especial para muchas personas? Una de las reacciones más conocidas que provoca el éxtasis es la empatía, que no es otra cosa que el proceso de sentir los sentimientos de otra persona como tuyos, de sentirte uno con el otro. Según el doctor Fernando Caudevilla, uno de los más brillantes investigadores sobre drogas de síntesis de nuestro país, la empatía es un efecto «hacia fuera» o «hacia los demás», una característi- ca del ser humano que le permite comprender los sen- timientos y pensamientos de otras personas. Es la capacidad de «ponerse en el lugar del otro», de proyectar- se dentro de la situación y condición de otras personas, facilitando la comprensión y la aceptación de la situación y condición de los demás. Si tuviéramos que elegir un aspecto de la MDMA para di- ferenciarla de otras drogas, sin duda nos quedaríamos con su acción sobre el terreno de las emociones. «La expe- riencia más parecida es estar enamorado» (Saunders, 1993); «es como si estuviera viendo el mundo por primera vez: fresco, limpio y nuevo» (Eisner, 1995); «una autoi- magen fortalecida, un senti- miento de mejora y fuerza en las capacidades» (Holland, 2001); «me siento totalmente lleno de paz» (Shulgin y Shulgin, 1991)… En las des- cripciones de los principales autores que han escrito sobre los efectos de la MDMA existe casi total unanimidad. Desde luego muchas otras drogas pueden producir reacciones de tipo emocional, pero estos efectos se presentan de forma mucho más constante, previ- sible y selectiva en el caso del éxtasis. La reacción emocional que induce la MDMA se manifiesta, también de forma particular, en dos vertientes comple- mentarias: La MDMA disuelve las barreras psicológicas que nos aíslan de los demás y facilita la comunicación y la exploración de las relaciones interpersonales. Bajo sus efectos es más sencillo expresar a los demás pensa- mientos y sentimientos así como comprender lo que los demás nos expresan (empatizar). El psicólogo Ralph Metzner acuñó el término «empatógeno» (que genera empatía) para definir el efecto de la MDMA que facilita la percepción de los otros como especialmente cercanos, acompañando esta cercanía de una especial conexión afectiva. Esto no implica que la MDMA sea un «suero de la verdad» o un «elixir del amor», ya que bajo sus efectos no se alteran ni el sentido de la identidad ni los procesos cognitivos y es sencillo mantener el control sobre los propios pensamientos, juicios y acciones. Otra dimensión de los efectos de la MDMA sobre las emociones está relacionada con la experiencia intraper- sonal : lo que sucede en el mundo interior del individuo. De la misma forma que intensifica el contacto con los demás, la MDMA facilita el contacto interior, abriendo la puerta a La MDMA o metilenedioximetilfenetilamina, más conocida como «éxtasis», es una molé- cula sintetizada por primera vez en 1912

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