El Cultivador 0
46 especial MDMA, Sexo yTantra y única. La MDMA es un afrodisíaco no solo sexual sino sensual que despierta en nosotros un potencial difícil- mente imaginable en estado ordinario. Aunque no todos los usuarios experimentan cualidades “tántricas” o de éxtasis en sus experiencias, casi todos sostienen la inten- sidad de las mismas. Muchos consumidores la consideran como un verdadero afrodisía- co. Sanchez Dragó afirmaba en un reportaje de la revista Tiempo de Hoy: «Es una droga suave, no alu- cinógena. Para mí es la droga de la felicidad romántica (…) Es una droga para tomar en pareja. Te entra un amor terrible hacia tu pareja, muy lírico, y en vez de darte besazos, te das besitos, [aunque] como el cuerno de ri- noceronte no hay nada». Existen muchos otros refe- rentes que atestiguan el potencial afrodisíaco de la MDMA, aunque la gran mayoría de los consumi- dores hacen hincapié en su potencial sensual. Quisiera hacer una aclara- ción antes de seguir. Por un lado, me centraré en explicar en este apartado las relacio- nes heterosexuales, ya que dar debida cuenta de las rela- ciones de tipo homosexual complicaría la redacción del artículo, sin embargo en el apartado de técnicas me detengo a explicar tanto el coito anal como el sexo oral que pueden servir tanto para relaciones homosexuales como heterosexuales. Por otro lado, he intentado separar los efectos físicos de los subjetivos en la experien- cia sexual con MDMA, pero aparte de ser una tarea titánica creo que es imposible, pues en este ámbito ambos se entremez- clan, se separan, se diferen- cian y se funden. Es como si intentara describir el acto de caminar sin explicar que hay una superficie por la que se desplaza el sujeto. Sería entonces como describir a un monigote moviendo los pies en el aire. Durante la experiencia, las percepciones físicas se acre- cientan y todo alcanza un cariz sensual. Por lo general en los varones mantener una erección bajo los efectos d e l MDMA resulta dificultoso cuando no imposible, pero en un por- centaje menor de varones, la erección es más poderosa que en otras ocasiones incre- mentando notablemente tanto la dureza como el tamaño del pene. Actualmente no hay estudios fisiológicos sobre los meca- nismos que favorecen este tipo de erecciones, aunque es posible que obedezcan a una precisa combinación de dopamina y serotonina en el cerebro provocado por el efecto de la MDMA. Por otro lado, las mujeres ven aumentado su libido y la lu- bricación de los genitales suele ser mayor. El espacio erógeno entre ambos se amplifica provocando sensuales sensaciones en puntos que antes no re- accionaban de igual manera a las caricias. El acto de acariciar y ser acariciado se pierde en el extenso universo de la piel donde los sentidos son uno y son todo . Los besos se v u e l v e n húmedos y apasionados, y el tacto de la lengua se convierte en algo intensa- m e n t e a g r a d a b l e . Ante este cúmulo de e s t í m u l o s físicos que circunscriben la penetración, ésta se vuelve intensa concen- trándose todos los estímulos en las zonas genitales de los amantes. Las sensacio- nes físicas, tanto en la mujer como en el hombre son extraordinariamente pla- centeras. En este estado la penetración se vuelve total- mente diferente intensificán- dose la estimulación tanto en el pene como en la vagina así como en los demás puntos erógenos. La estimulación directa del clítoris a través del sexo oral en ocasiones es más intensa de lo que se puede soportar. Por lo general la penetración suele ser pausada, deteniéndose en los puntos que más placer suscitan, quizá provocado por la sensación de «continuo presente», ya que la atemporalidad , la sensación de que no discurre el tiempo es una característi- ca de este tipo de experien- cias, además de que la estimulación en sí carece del sentido que normalmente tiene. Tanto en hombres como en mujeres llegar al orgasmo resulta difícil, aunque en ambos casos si se produce suele ser indescriptiblemente intenso. De todas formas, tanto en el caso del hombre como en el de la mujer el orgasmo deja de tener sentido, ya que lo que en realidad importa en esos momentos es el “ahora”, el disfrute y el gozo de la unión de los cuerpos. Esto, llegados a un punto, trasciende el plano físico y hace que la experiencia pierda su carácter biológico [1] lo que nos lleva a trasladamos al plano de la Conciencia y por ende a la exposición de la ex- periencia transpersonal de los amantes. La desinhibición producida y la estimulación de los sentidos a través de su cariz sensual los libera proporcio- nando experiencias sexuales que sólo los practicantes de yoga tántrico logran
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