El Cultivador 0
53 especial MDMA, Sexo yTantra cintura y sus nalgas. Por último, Shakti se acuesta de espaldas y coloca sus piernas apoyadas en los hombros de Shiva. Esta postura permite a los amantes mirarse a los ojos y estimularse mutuamente con las manos. En algún momento alrededor de la cuarta o quinta hora es probable que hayamos vuelto a notar una bajada en la intensidad de los efectos, aunque al estar em- briagados por la experiencia sexual solemos pasar por alto este declive. Si así nos apete- ciera sería el momento de tomar el segundo refuerzo de entre 20 y 30 miligramos con el fin de alcanzar un tercer estado mesetario . En este momento las ensoña- ciones se producen con mayor profundidad y los raptos suelen producirse al igual que en fases anteriores mientras los Danzantes canalizan en un intercambio reciproco su energía sexual y se funden sus consciencias. Durante horas estaremos envueltos en una atmósfera de placer, sensuali- dad y espiritualidad que trans- formará de manera profunda la relación con nuestra pareja y con nosotros mismos. Iremos notando como los efectos habrán disminuido considerablemente a partir de la sexta o séptima hora. Llegados a este punto la expe- riencia se puede prolongar lo que queramos o bien también podemos intentar llegar al orgasmo, que como ya dijimos en la primera parte de este artículo, es muchísimo más intenso y profundo. En el Tantra el orgasmo no debe ser el fin último pero, para ser realistas, debemos decir que es bastante posible que queramos llegar a él una vez nos encontremos en este punto. Por ello voy a describir la técnica tántrica para maximizar los efectos y duración del mismo, técnica que nos puede ser muy útil si nos apetece alcanzar el clímax. El hombre debe retener y controlar su clímax a fin de que sea la mujer la que primero lo alcance, mientras que mantiene la experiencia de tensión y placer y lleva a su compañera hacia la cima del orgasmo. Por su parte la mujer se entregará a la pro- gresiva llegada del clímax sin ninguna inhibición, provo- cando de manera consciente las contracciones de su vagina y de todo su cuerpo, normalmente involuntarias a medida que se acerca el orgasmo y centrado toda su atención en lograr una completa satisfacción física. A medida que la mujer se acerca a su clímax, se entabla un sutil intercambio energéti- co entre el lingam y el yoni. El hombre debe visualizar que arrastra hacia su interior la energía sexual liberada por su compañera, mezclándola con su propia energía, aún no liberada. Al llevarla hacia adentro y retenerla, el hombre ha de continuar desarrollando la experiencia de placer y tensión de la mujer. Tras un breve descenso desde las alturas del clímax de satisfacción, la mujer sube otra vez, esforzándose por identificarse con la causa de su deleite. Conforme se aproxima por segunda vez al clímax, los papeles se inter- cambian: la mujer mantiene un alto nivel de éxtasis esti- mulando la experiencia de tensión y placer, mientras el hombre afloja el control sobre la eyaculación y se incorpora a la onda de energía. En ese momento, le corres- ponde a ella sostener el alto nivel del clímax inminente, mientras que él se siente casi abrumado por el reflujo del orgasmo. Cuando el hombre se halle a punto de dejarse ir, ella ha de hacer remontar la Onda del Éxtasis y lograr que la sexualidad penetrante de su compañero entre en con- vergencia con su propia capacidad ascendente hacia nuevas alturas del clímax. A medida que convergen las energías sexuales, la Onda del Éxtasis conjunta se eleva más y más, hasta nuevas cimas de transcendencia. No hay palabras para describir esta experiencia liberadora. Por su parte el hombre, ha de ejercer un control volun- tario sobre su propio orgasmo, siendo capaz, no obstante, de dejarse llevar completamente por la onda de energía descendente que se origina tras el orgasmo de su compañera. Practicada de forma correcta, esta técnica conduce a la experiencia atemporal de la transcen- dencia, la unión entre el Vació y la Bienaventuranza. Una vez hayamos notado que los efectos de la MDMA nos abandonan, debemos dejarlos marchar sin aferrar- nos a ellos. Cuando hayamos acabado, el cansancio físico y mental habrá hecho acto de presencia. Debemos intentar dormir bien esa noche y no romper el ciclo biológico del sueño. Otras consideraciones Si somos responsables en nuestro consumo y uso de la MDMA es muy probable que no suframos efectos adversos. Atender a la dosis y a las circunstancias evita riesgos innecesarios, abste- niéndose de tomar MDMA todas aquellas personas que tengan algún tipo de patología como las descritas. Este tipo de experiencias trascendentes bien encauza- das y asimiladas producen efectos beneficiosos sobre nuestra psique y nuestra salud. Los psiquedélicos cumplen una función relativa- mente importante en las culturas primigenias como adaptógeno inespecífico al medio. Es frecuente que la relación de pareja se vea favo- recida por estas experiencias y que aporten una nueva dimensión a nuestras relacio- nes sexuales. El día después Al día siguiente es aconseja- ble no tener que trabajar o atender a algún compromiso. Tendremos mucho de lo que hablar y que compartir. Lo mejor es pasar el día en pareja, descasar, comer bien y hacer el amor, quizá no con la misma intensidad, pero con un cariz nuevo y cargado de ternura y devoción. El sexo en grupo La práctica del sexo en grupo con éxtasis es algo común en determinados círculos. El sexo en grupo del que hablo se suele establecer entre amigos o conocidos. Esto es favorecido claramente por el efecto desinhibidor y empático de la MDMA. Algunos consumidores constatan y evidencian efectos de carácter tántrico y atmósferas sinérgicas en este tipo de prácticas. Mezclas No todos los consumidores utilizan la MDMA sola con fines afrodisíacos. Algunos la combinación con otras sus- tancias psicoactivas, sobre todo en contextos de discoteca o fiestas rave . Por ejemplo, en un estudio reciente se encontró que el 50% de los hombres y el 67% de las mujeres combinaban la MDMA con marihuana, debido a que, para estas personas, la combinación de ambas sustancias incremen- taba el deseo sexual, algo más difícil de conseguir con la MDMA sola. Según A. Shulgin, la combi- nación de MDMA con 2C-B ( afro, nexus ) supone, si las dosis y el contexto están bien ajustados, un auténtico afro- disíaco, en el sentido doble de incrementar tanto el deseo sexual como las sensaciones placenteras… Según Shulgin, si algún día se encuentra un verdadero afrodisíaco, será a partir del 2C-B, pues éste ya por sí solo parece ser una sustancia idónea para el sexo. La forma más habitual de combinar MDMA con 2C-B consiste en tomar una dosis media de 2C-B cuando los efectos de la MDMA empiezan a disminuir, siendo menos recomendable juntar la toma de ambas sustancias en un breve espacio temporal. Esta recomenda- ción es especialmente impor- tante, sobre todo para los varones, cuando se tiene intención de tener relaciones sexuales, ya que al empezar a desaparecer los efectos de la MDMA se tienen menos problemas para alcanzar la erección (Bouso, 2003). Cuando se puso en circula- ción, el 2cb se comercializa- ba en algunos clubs americanos como un afrodi- síaco que potenciaba la erección. Se vendía en dosis de 10 mg. y quizá sería esta la referencia que debería- mos tomar a la hora de ajustar la dosis. El cannabis produce una profunda sinergia con la MDMA. Los efectos se suelen potenciar cuando fumamos y la marihuana incrementa es- pecialmente la sensación de placer e intensifica las visiones. Ya por si sola, la marihuana es empleada por los tantriks para alcanzar estados elevados de conscien- cia y realizar sus prácticas. La marihuana ejerce una agradable influencia en nuestra experiencia con la MDMA, pero tenemos que tener en cuenta que un exceso de cannabis termina apagando sus efectos. Otra combinación que resulta muy interesante es la de MDMA y “hongos mágicos” cuyo principal compuesto visionario es la psilocibina , que se encuentra en más de cien especies distintas de setas. La toma de dosis medias de estas setas Muchas filosofías y religiones consideran al cuerpo humano como el Templo Sagrado con el que conectamos con la divinidad
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