El Cultivador 0

83 historia A mediados del siglo XIX un grupo de mineros descubrieron la en- trada a una gruta en la locali- dad granadina de Albuñol y decidieron explorar su inte- rior. Cual no sería su sorpresa cuando se toparon con varias decenas de cadáveres cuida- dosamente dispuestos que habían sido depositados allí mucho tiempo atrás, como permitía sospechar la apa- riencia antigua de las ofren- das funerarias colocadas junto a los cuerpos. Los por- menores del descubrimiento de esta cavidad, conocida como Cueva de los Murciéla- gos, aparecen recogidos en la obra Antigüedades Prehistó- ricas de Andalucía (Góngora 1868) donde se nos informa que entre las piezas de ajuar fúnebre se recuperaron, a modo de símbolo del sueño o de la muerte, un gran número de cápsulas y semillas de adormidera ( Papaver somni- ferum ), planta de la que se ex- trae el opio, aunque no es posible precisar si aquellas gentes hicieron uso de sus propiedades narcóticas. Gra- cias al estudio tipológico de los materiales y del análisis de ciertas muestras con la téc- nica del Carbono 14 puede atribuirse ese hallazgo al Ne- olítico y fecharse entre media- dos del VI y finales del IV milenio AC. Otras evidencias que sugie- ren el empleo de drogas por parte de las antiguas pobla- ciones de Europa se han ido sumando a la de Albuñol. Dis- ponemos de un gran número de restos arqueobotánicos de vegetales con propiedades psicoactivas recuperados en el transcurso de excavaciones arqueológicas; se ha detec- tado la presencia de alcaloi- des de drogas y sus metabolitos en artefactos pre- históricos y restos humanos, respectivamente; conocemos algunas representaciones ar- tísticas de cronología prehis- tórica en las que se han plasmado vegetales con estas propiedades; y, por último, varios pasajes de autores gre- colatinos hacen referencia al empleo de ciertas drogas con diversos fines. Todo ello in- vita a pensar que las poblacio- nes prehistóricas de Europa albergaron este tipo de prác- ticas, las cuales habría que si- tuar en contextos rituales. De hecho, el consumo de aluci- nógenos está muy bien docu- mentado en el seno de muchos pueblos primitivos actuales quienes les conside- ran regalos de los dioses ya que les sirven para ponerse en contacto con las divinidades y de ahí que se requiera su em- pleo en cualquier ceremonia religiosa (Furst, 1972; 1980; Harner, 1976; Ott, 1996; Schultes y Hofmann, 1982). ¿Cuándo se inició el consumo de drogas en Europa? Durante varios miles de años, el hombre basó su sub- sistencia en la recolección de frutos silvestres, el carroñeo, la caza y la pesca, lo que le obligó a establecer un estre- cho contacto con la natura- leza por lo que no es de extrañar que pronto descu- briera las propiedades psico- activas de la flora y fauna de su entorno. Parece probable, entonces, que el primer con- tacto con las drogas se re- monte a los albores de la humanidad aunque, por el momento, las evidencias en este sentido para el Paleolí- tico no sean del todo conclu- yentes (Guerra 2005). A partir del Neolítico, en cam- bio, disponemos de testimo- nios mucho más sólidos. Con- tamos con el hallazgo de res- tos de vegetales con propiedades psicoactivas en yacimientos arqueológicos de esta época (Guerra e.p.; Juan- Tresserras 2000) aunque de- bemos recalcar que la mera presencia de este tipo de plantas no debe interpretarse en todos los casos como una prueba de su empleo como drogas ya que pudieron utili- zarse con otros fines, e igual- mente puede ser el resultado de un hecho casual (la acción de animales, una contamina- ción posterior, etc.) Los restos más antiguos de adormidera ( Papaver som- niferum ) se remontan al VI milenio AC como los recupe- rados en yacimientos neolí- ticos del centro de Italia (La Marmotta) y España (La Lámpara, en Soria; Cueva de los Murciélagos de Zuheros, en Córdoba) y algo después en otros enclaves hispanos (Cueva de los Murciélagos de Albuñol, en Granada; Cueva del Toro, El Torcal, Antequera, Málaga) y del Centro y Norte de Europa. Por ello no sorprende que pronto se descubrieran las propiedades narcóticas de su látex. Se han detectado opiá- ceos en los esqueletos de dos individuos masculinos adul- tos enterrados en las minas neolíticas de Can Tintorer Todo el tema del Coffeshop em- pezó a ser menos divertido cada día, demasiada paranoia.

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