El Cultivador 0

86 historia A mediados del siglo XIX un grupo de mineros descubrieron la en- trada a una gruta en la locali- dad granadina de Albuñol y decidieron explorar su inte- rior. Cual no sería su sorpresa cuando se toparon con varias decenas de cadáveres cuida- dosamente dispuestos que habían sido depositados allí mucho tiempo atrás, como permitía sospechar la apa- riencia antigua de las ofren- das funerarias colocadas junto a los cuerpos. Los por- menores del descubrimiento de esta cavidad, conocida como Cueva de los Murciéla- gos, aparecen recogidos en la obra Antigüedades Prehistó- ricas de Andalucía (Góngora 1868) donde se nos informa que entre las piezas de ajuar fúnebre se recuperaron, a modo de símbolo del sueño o de la muerte, un gran número de cápsulas y semillas de adormidera ( Papaver somni- ferum ), planta de la que se ex- trae el opio, aunque no es posible precisar si aquellas gentes hicieron uso de sus propiedades narcóticas. Gra- cias al estudio tipológico de los materiales y del análisis de ciertas muestras con la téc- nica del Carbono 14 puede atribuirse ese hallazgo al Ne- olítico y fecharse entre media- dos del VI y finales del IV milenio AC. Otras evidencias que sugie- ren el empleo de drogas por parte de las antiguas pobla- ciones de Europa se han ido sumando a la de Albuñol. Dis- ponemos de un gran número de restos arqueobotánicos de vegetales con propiedades psicoactivas recuperados en el transcurso de excavaciones arqueológicas; se ha detec- tado la presencia de alcaloi- des de drogas y sus metabolitos en artefactos pre- históricos y restos humanos, respectivamente; conocemos algunas representaciones ar- tísticas de cronología prehis- tórica en las que se han plasmado vegetales con estas propiedades; y, por último, varios pasajes de autores gre- colatinos hacen referencia al empleo de ciertas drogas con diversos fines. Todo ello in- vita a pensar que las poblacio- nes prehistóricas de Europa albergaron este tipo de prác- ticas, las cuales habría que si- tuar en contextos rituales. De hecho, el consumo de aluci- nógenos está muy bien docu- mentado en el seno de muchos pueblos primitivos actuales quienes les conside- ran regalos de los dioses ya que les sirven para ponerse en contacto con las divinidades y de ahí que se requiera su em- pleo en cualquier ceremonia religiosa (Furst, 1972; 1980; Harner, 1976; Ott, 1996; Schultes y Hofmann, 1982). ¿Cuándo se inició el consumo de drogas en Europa? Durante varios miles de años, el hombre basó su sub- sistencia en la recolección de frutos silvestres, el carroñeo, la caza y la pesca, lo que le obligó a establecer un estre- cho contacto con la natura- leza por lo que no es de extrañar que pronto descu- briera las propiedades psico- activas de la flora y fauna de su entorno. Parece probable, entonces, que el primer con- tacto con las drogas se re- monte a los albores de la humanidad aunque, por el momento, las evidencias en este sentido para el Paleolí- tico no sean del todo conclu- yentes (Guerra 2005). A partir del Neolítico, en cam- bio, disponemos de testimo- nios mucho más sólidos. Contamos con el hallazgo de restos de vegetales con pro- piedades psicoactivas en yaci- mientos arqueológicos de esta época (Guerra e.p.; Juan- Tresserras 2000) aunque de- bemos recalcar que la mera presencia de este tipo de plantas no debe interpretarse en todos los casos como una prueba de su empleo como drogas ya que pudieron utili- zarse con otros fines, e igual- mente puede ser el resultado de un hecho casual (la acción de animales, una contamina- ción posterior, etc.) Los restos más antiguos de adormidera ( Papaver somni- ferum ) se remontan al VI mi- lenio AC como los recuperados en yacimientos neolíticos del centro de Italia (La Marmotta) y España (La Lámpara, en Soria; Cueva de los Murciélagos de Zuheros, en Córdoba) y algo después en otros enclaves hispanos (Cueva de los Murciélagos de Albuñol, en Granada; Cueva del Toro, El Torcal, Ante- quera, Málaga) y del Centro y Norte de Europa. Por ello no sorprende que pronto se des- cubrieran las propiedades narcóticas de su látex. Se han detectado opiáceos en los es- queletos de dos individuos masculinos adultos enterra- dos en las minas neolíticas de Can Tintorer (Gavà, Barce- lona) en el IV milenio A.C. El hallazgo de restos de una cáp- sula de adormidera entre las piezas dentales de uno de ellos motivó la puesta en mar- cha de un estudio para detec- tar el consumo de opio entre los individuos inhumados en la cavidad, deparando resul- tados positivos en el caso de ese mismo esqueleto, que también presentaba una El consumo de drogas en Europa es una práctica muy antigua que a la vista de cier- tas evidencias habría que remontar a la Prehistoria. Se han recuperado restos ar- queobotánicos de vegetales psicoactivos en varios yacimientos arqueológicos, se ha podido detectar la presencia de alcaloides de drogas en artefactos prehistóricos y sus metabolitos en huesos humanos, y varias representaciones artísticas de ca- rácter ritual incluyen imágenes de drogas vegetales entre sus diseños. Todo ello nos lleva a pensar que las comunidades prehistóricas de Europa hicieron uso de drogas y a situar su consumo en un contexto ritual a la vista de la recurrente pre- sencia de estas sustancias en tumbas y lugares ceremoniales. ¿Consumieron drogas las poblaciones prehistóricas de Europa? (I) Elisa Guerra Doce Doctora en Prehistoria Universidad de Reading, Reino Unido el consumo de alucinógenos está muy bien documentado en el seno de muchos pueblos pri- mitivos actuales

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