El Cultivador 0
87 historia doble trepanación, y de otro con indicios de estrés ocupa- cional; por el contrario no se pudieron detectar restos de opiáceos en los esqueletos de una niña y una mujer, sin que por el momento se pueda pre- cisar si el consumo de opio en este yacimiento era un privi- legio exclusivo de los varones adultos, ni tampoco si su em- pleo guarda relación con el duro trabajo en la mina o con prácticas medicinales (Juan- Tresserras y Villalba 1999). La presencia de Cannabis queda atestiguada desde el III milenio a.C., fundamental- mente a través de restos tex- tiles (Abrigo de los Carboneros, Murcia; Kerbors, Francia) aunque ciertos ha- llazgos permiten sospechar la explotación de sus propieda- des euforizantes y estupefa- cientes. El descubrimiento de semillas carbonizadas de Cannabis en un cuenco polí- podo depositado en una tumba (kurgan) en la locali- dad rumana de Gurbaneşti hacia el III milenio A.C. in- dica que esta pieza pudo ser- vir como brasero para quemar marihuana (Sherratt, 1991) y que intencionada- mente seleccionaron ejempla- res hembra para este fin. Varios enclaves neolíticos del Norte de Europa han
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