El Cultivador 1

19 Cultivo Avanzado N o hace muchos años, cuando sólo existían semillas regulares, los cultivadores nos encontrába- mos con la problemática de tener que invertir entre cua- tro y cinco semanas en el cre- cimiento de nuestras semillas para poder sexarlas. Muchas veces pasado ese tiempo nos encontrábamos con la nefasta sorpresa de que las plantas a las que tanto tiempo y es- fuerzo habíamos dedicado re- sultaban ser de sexo masculino, algo que evidente- mente no buscábamos para nuestros cultivos. Muchos de nosotros no contábamos con suficiente espacio como para cultivar cierta cantidad de se- millas y poder así descartar las plantas de sexo masculino procediendo a la floración con las de sexo femenino, por lo que cuando era posible procu- rábamos partir de esquejes. Pero los tiempos cambiaron y llegó la revolución de las se- millas feminizadas, algo im- pensable años atrás pero una realidad en los tiempos actua- les. No son pocos los detrac- tores de este tipo de semillas, bien por estar en contra de la alteración del curso natural de la naturaleza, por pensar que son más propensas al hermafroditismo o por otros motivos. Pero lo queramos o no, las semillas feminizadas son una gran ayuda para los cultivadores que cuentan con poco espacio de cultivo o con poco tiempo para invertirlo en sexar semillas regulares. Con las feminizadas tenemos la certeza de que nuestras plantas serán del sexo dese- ado y podremos así optimizar nuestro tiempo y espacio de cultivo. Antes de explicar cómo crear vuestras propias semillas fe- minizadas, sería interesante que comprendierais por qué este método hace que obten- gamos dichos resultados. Co- menzaremos con una breve explicación de genética aun- que más adelante veréis que las plantas de cannabis sativa no funcionan exactamente así, pero nos ayudará a com- prenderlo. Para ello vamos a usar la tabla de genética bá- sica de Punnett, la cual, resu- miéndola un poco, viene a explicar que si cruzamos una planta de sexo femenino (XX) con una planta de sexo mas- culino (XY) podremos obte- ner semillas tanto de sexo femenino como de sexo mas- culino, ya que XX x XY = XX, XX, XY y XY. Como veis sería imposible obtener en exclu- siva semillas de sexo feme- nino si usamos una planta masculina en el cruce. Es por ello que para obtener semillas feminizadas usaremos dos plantas de sexo femenino re- virtiendo uno de los ejempla- res, de tal forma que si cruzamos XX x XX obtendre- mos en exclusiva semillas de sexo femenino (XX, XX, XX y XX). Aunque la realidad es algo más complicada, ya que el cannabis sativa no tiene cromosomas heteromórficos (los que serían del tipo XY) sino que sexa en función de los niveles endógenos de gibe- relinas y etileno, que son las hormonas responsables de la activación de los genes encar- gados de la determinación del sexo en este tipo de plantas. Es por ello que veremos cómo modificar dichos niveles a nuestro antojo para obtener los resultados deseados. Revertir el sexo de una planta femenina es suma- mente sencillo. Si la estresa- mos veremos cómo hermafrodita ofreciéndonos flores masculinas, aunque lo que buscamos es hacerlo causándole el mínimo estrés posible, evitando así que hermafrodite, o lo que sería peor aún, que la descenden- cia obtenida con su polen tenga tendencia hermafro- dita. Para ello en este artí- culo vamos a usar uno de los métodos más fiables y senci- llos: revertir ejemplares con Tiosulfato de Plata (STS). Antes de ver cómo crear y aplicar el Tiosulfato de Plata, tenemos que pensar en qué re- sultados deseamos obtener, ya que dependiendo de los paren- tales que usemos, obtendre- mos semillas con unas u otras características. Si cruzamos dos clones de una misma madre, obtendremos semillas S1 (S = Self pollination + 1 = primera generación descen- diente de una auto-poliniza- ción) las cuales tienden a mantener los rasgos más do- minantes de los parentales y mucha homogeneidad. Tam- bién podemos cruzar dos ejemplares de variedades dife- rentes puras o estabilizadas (IBL); una índica pura x una sativa pura, por ejemplo, obte- niendo así semillas F1 (F= Fi- lial generation + 1 = primera generación descendiente) las cuales tendrán un mayor vigor híbrido y serán uniformes con respecto a los parentales, con- tando también con bastante homogeneidad entre descen- dientes. Si cruzamos dos ejem- plares F1 de la misma variedad que partieron de diferente se- milla, obtendremos semillas F2 (segunda generación des- cendiente) las cuales darán

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