El Cultivador 1
52 Cáñamo Industrial los EE.UU . ya que estaban siendo obligados a llevarle cá- ñamo de forma ilegal a Gran Bretaña. El Zar se lavó las manos e hizo la vista gorda en cuanto a los traficantes norte- americanos ya que le salía rentable para él y sus nobles. De 1810 a 1812, Napoleón, ya furioso con el Zar por permi- tir el tráfico ilegal de cáñamo con Gran Bretaña, organizó su ejército e invadió Rusia. España fue uno de los prin- cipales productores de cá- ñamo de Europa, siendo la vega del Segura uno de los principales suministradores de fibra hasta muy pasada la postguerra. Pero pronto llegaría el co- mienzo de un largo fin del de- terioro del comercio y cultivo del cáñamo. El cáñamo no se adaptó bien a los requisitos de la Revolución Industrial, no hubo desarrollo tecnológico de maquinaria para la recolec- ción (hasta el siglo XX) que re- dujera los costes de la mano de obra. La desaparición de la es- clavitud hizo que aumentasen los costes de producción y con la aparición de los nuevos pro- ductos sintéticos el cáñamo dejó de ser competitivo. El al- godón se adaptó más fácil- mente e introdujo maquinaria, ninguna fibra textil le hizo sombra. Las sogas de los bar- cos a finales de este siglo co- menzaron a hacerse de cable de alambre y con la aparición
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