El Cultivador 1
Q ue la vida da muchas vueltas es algo que no se nos enseña, simple- mente las cosas ocurren y cada una de nuestras acciones e interacciones con el resto de los seres del planeta, altera aquel camino que teníamos pensado seguir. Mis amigos a veces me recuerdan lo mucho que yo criticaba el consumo de cannabis, pero claro como suele ocurrir, el miedo a lo desconocido y la “desinfor- mación” llevan a uno a pensar e incluso decir, barbaridades de las que después tenerse que arrepentir. Yo iba para ingeniero, pero por suerte o por desgracia o por esas vueltas de la vida ahora estoy estudiando un Grado en Ciencias Ambienta- les. Resulta que después de 3 años y medio carrera de inge- niería industrial técnica, fui invitado a marcharme de la universidad por no superar el número de créditos en el se- gundo curso; la falta de moti- vación por seguir estudiando ingeniería y mi creciente asombro por esta fascinante planta llamada cannabis, me llevaron a pensar que quizás se podría “estudiar” sobre ello en algún sitio y gracias a una llamada a la AMEC (Asocia- ción Madrileña de Estudios sobre el Cannabis) me enteré de la existencia de Oakster- dam University, en Oakland, California, La Universidad del Cannabis y me propuse el reto de ir a por ello. El slogan de la Universidad “Quality training for the can- nabis industry” (Enseñanza de calidad para la industria del cannabis) es sencillo a la par que directo y ahora, que ya estoy graduado de dos de sus cursos, me alegra y enor- gullece contribuir a este in- vencible “movimiento cannabico” que va tornán- dose, y últimamente, a pasos agigantados, en una pros- pera y fuerte industria; un ejemplo es el que se producía en el año 2007 cuando se afirmaba ya que el cannabis era y es el cultivo más grande y rentable de EEUU por en- cima de la patata o el maíz. Hay que tener en cuenta que aunque California sea uno de los 16 estados donde se puede utilizar cannabis como medi- cina, su posesión y uso sigue siendo ilegal a nivel federal e in- cluso penado con cárcel en al- gunos estados, es por ello y con la intención de dar una educa- ción y unas pautas de civismo a tantas y tantas personas que se dedican a esta industria que nace la universidad. No tengo ni pretendo, tener la verdad absoluta, solo sé que no sé nada, pero, que au- nando nuestros conocimien- tos será como más sabremos, y como muchos y buenos cul- tivadores españoles me han comentado, podría haberlo aprendido todo y mucho más en nuestra querida patria, pero la idea de que hubiese un sitio donde ofreciesen dichos "estudios" y el vivir aquella experiencia me empujaron a volar hacía allí. Antes de viajar a California, había tenido la suerte de haber visitado Amsterdam en un par de ocasiones y había sido allí donde había comen- zado a encontrar el gusto por la sensación que el cannabis producía tanto en mi mente como en mi cuerpo y tras co- menzar a cultivar para mi consumo personal en Madrid, había entendido todo ello desde un punto de vista recre- acional, por lo que mi asom- bro continuó creciendo más y más al ir descubriendo las tan increíbles propiedades curati- vas del cannabis en nuestro organismo y el tan antiguo uso de éste como medicina. Se debe obviamente pensar que para usar cannabis de forma medicinal no se reco- miende fumarlo ya que, en ningún caso, es recomendable introducir humos de la com- bustión en el organismo, por lo que con más razón, el mez- clar una droga, tan potente- mente adictiva y nociva como es el tabaco, con cualquier forma de cannabis no debe considerarse en ningún de los casos. En EEUU, tienen la “suerte” de que la prohibición de fumar tabaco en sitios pú- blicos entró en vigor ya hace más de una década y la buena costumbre de no mezclarlo con cannabis cuando fuman. Por desgracia en España es todo lo contrario, somos pocos los que disfrutamos del cannabis en su forma natural sin añadirle tabaco y obvia- mente esto lleva consigo con- siderables ventajas tanto en la salud, que es lo más impor- tante, como en el tema econó- mico y en el utópico final de las tabacaleras. Es por tanto muy impor- tante dar a conocer y popula- rizar las distintas formas de consumir cannabis, si éste va a consumirse por razones me- dicinales severas, se entiende que bajo supervisión médica, pueda utilizarse desde la in- fancia, en niños con déficit de atención por ejemplo, hasta en ancianos para proteger las neuronas en casos como el del Alzheimer. Pero sin embargo, a la hora de hablar del uso re- creacional, y en cierta forma a veces abusivo (por desgracia en algunos casos desde eda- des tan tempranas como los El slogan de la Universi- dad “Quality training for the cannabis industry” (Enseñanza de calidad para la industria del cannabis) 57 Cultura Cannábica
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