El Cultivador 1
59 Cultura Cannábica donde estaban terminando de madurar unas preciosas plan- tas que los alumnos del se- mestre anterior habían crecido, para una paciente con Esclerosis Múltiple, que acudía a darnos una charla sobre como el cannabis la ayudaba con su enfermedad. Era la sala de Horticultura, donde se impartía el Curso Avanzado en Horticultura de interior, en el que me matri- culé más adelante y la cual se utilizaba para cursos extracu- rriculares ciertos fines de se- mana, como la clase de Kyle Kushman sobre cultivo Vegá- nico y Orgánico y la de Ri- chard Lee, el director de la universidad, que enseñaba su propio método. Había por allí un profesor, Big Mike, y se me ocurrió preguntarle sobre los las luces de Led, muy amable- mente entró a un despacho y me enseñó un panel que ha- bían estado probando, sin embargo me comentó que to- davía no hacían mucho hinca- pié sobre ello en clase, a pesar de todo, yo, ya desde entonces tenía claro que indudable- mente son las luces del pre- sente y futuro inmediato en cuanto a cultivo ecológico (mínimo consumo eléctrico, reducir nuestra huella de car- bono) tanto para interior o para suplementar la luz solar cuando se necesite. Terminé mi conversación con Big Mike y volví al aula para comenzar al fin con la primera clase que era “Poli- tics & History of Cannabis” (Política e historia del Canna- bis) empezaba con una inter- vención de Judy, una de nuestras mentoras durante el Semestre, la cual nos estuvo explicando un poco como es- taba distribuida la universi- dad y donde estaban las cestas de donde debíamos re- coger los deberes para hacer en casa. Nos dio algún que otro consejo más, nos animó a participar activamente en las actividades relacionadas con el cannabis tanto en la ciudad de Oakland como en San Francisco (eran muchas e inteligentemente disfrute de varias de ellas, reuniones en ayuntamientos, dispensarios, ferias) y una recomendación muy importante, “traeros, o en su defecto, compraros una grabadora de mp3 para gra- bar las clases”, por supuesto, al ser la primera clase, no se me había ocurrido aquello, pero tomé buena nota y a los dos días me hice con mi pri- mera grabadora, la cual me acompañó durante los dos cursos de la universidad con muy buenos resultados, ya que ahora tengo la suerte de poder escuchar las clases cuando me apetece. Tras la introducción dio paso a Sara Shrader, una rele- vante activista integrante de ASA, “Americans for Safe Ac- cess”, (Americanos por un ac- ceso seguro), organización a la que estuve muy ligado atendiendo diversas reunio- nes en San Francisco donde, de vez en cuando, nos regala- ban “medicina” (flores de cannabis), tanto de algunos dispensarios como de algún paciente que en aquel mo- mento tenía excedente en su producción. La clase comenzaba con una introducción a los más de 25000 usos que se le han dado a la planta del cannabis, desde alimento, papel (China 100 a.C), vestimenta, cuerdas, combustible, hasta plásticos y obviamente como medicina. Muchas y antiguas civilizacio- nes, como en la Antigua Gre- cia, se beneficiaron ya de sus múltiples y beneficiosas apli- caciones. A principios de la Edad Moderna, más en con- creto en 1492, siempre viene bien recordar un hecho que revolucionó Occidente, la “in- vasión” que Cristóbal Colón hizo en América llevando con- sigo toneladas de cannabis, velas, cuerdas y redes de las carabelas, así como en la ves- timenta de la tripulación y las miles de semillas que ofrece- ría a los pueblos que allí habi- taban, con el fin de seguir cul- tivando la tan venerada planta. En 1563, la reina Eli- zabeth de Inglaterra requería a los propietarios de tierras de labranza que creciesen canna- bis con amenaza de una multa si no lo llevaban a cabo, dicha imposición hizo grande a aquella industria tan impor- tante para las embarcaciones de la poderosa flota de la época. Otro dato bastante cu- rioso es que, alrededor del año 1630, el cannabis tenía el mismo valor que el dinero y era usado como tal en las co- lonias americanas. En relación al uso medicinal, destaca la aparición de la pri- mera referencia escrita del uso medicinal del cannabis en la farmacopea china de Shen Nung 2700 años a.C, claro in- dicativo de que la cultura china fue siempre por delante de la europea en muchos y di- versos aspectos. Sin embargo, no fue hasta el año 1870 de la Edad Moderna, cuando el cannabis como tal fue intro- ducido en la farmacopea ame- r i cana para d i s t int as patologías, siendo una de las plantas más utilizadas para incontables medicinas, hasta el punto de ser indispensable en los maletines de los médi- cos de la época. De hecho así fue hasta que tras una alocada conspiración, llena tanto de
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