El Cultivador 1
intereses personales y econó- micos como de aspectos racis- tas por parte de Harry Anslinger, primer presidente de la Oficina Federal de Nar- cóticos, que se aprobó la “Ma- rihuana Tax Act” (Acto sobre el impuesto de la marihuana; nótese que se utilizó la pala- bra marihuana que procedía de México, dándole aun más si cabe, ese tono racista) que hizo virtualmente imposible la posesión de cannabis, así como el derecho de plantarlo sin un “recibo sellado” por el Departamento de Tesorería Americana el cual, nunca ex- pidió los mismos, haciendo el cannabis ilegal. Dicha ley, como era de esperar, se en- contró la fuerte oposición de la “American Medical Asso- ciation” (Asociación Médica Americana) ya que ello impe- día también la producción de innumerables medicinas deri- vadas del cannabis. Sorprendentemente en 1941, en plena Segunda Guerra Mundial, el Departamento de Agricultura de los EEUU grabó un interesante vídeo- documental “Hemp for Vic- tory” (Cáñamo para la Victoria) en el que urgía a los campesinos americanos a plantar cannabis para utilizar sus fibras en la armada, para- caídas, cuerdas, uniformes, expidiendo, ahora sí, dichos “recibos sellados” para tal fin. La siguiente fecha relevante nos llevaba a 1970 cuando bajo la presidencia de Richard Nixon se estableció una lista incluida en una ley federal lla- mada “Controlled Substances Act” (Acta de Sustancias Con- troladas) en la que se clasifi- caba al cannabis en la “Categoría 1” como “sustancia con un alto potencial de abuso y sin valor medicinal dentro de los EEUU”, incom- prensiblemente y a pesar de que actualmente se usa can- nabis de forma medicinal en 16 estados, dicha clasificación continua vigente, sin mucho futuro por delante gracias a los innumerables y cada vez más estudios científicos que claman lo contrario. Por destacar alguno de ellos, el Dr. Donald Tashkin (UCLA) manifiesta que “el humo del cannabis no causa cáncer de pulmón ni enfi- sema” y para desbancar uno de los más repetidos mitos, ese de que “el cannabis mata neuronas” divulgado tras la errónea interpretación de unos precarios y falseados test en monos Rhesus, se llevaron a cabo en el “Stan- ford Research Institute” unos amplios estudios que no encontraron evidencia alguna de dicho daño cere- bral. De hecho, para ir más lejos, el Dr. Dustin Sulak, clama, “socialmente, la ad- ministración de cannabinoi- des claramente altera el comportamiento humano, a menudo promoviendo las ganas de compartir, el sen- tido del humor y la creativi- dad. Al mediar en la neurogénesis, la plasticidad neuronal y el aprendizaje, pueden influir directamente en la “apertura de mentali- dad” y habilidad de pasar por encima de factores limi- tantes de pensamiento y comportamiento debido a situaciones pasadas.” Seguidamente, Sara nos puso al día sobre las leyes ca- lifornianas donde después de haber sido el primer estado en ilegalizar la posesión de cannabis en 1915, volvió a ser estado pionero en 1996 cuando tras la aprobación de la “Proposición 215” se con- seguía que “bajo una reco- mendación, por parte de un médico, cualquier paciente se beneficiase de el uso del cannabis medicinal para el tratamiento de aquellas con- diciones cualificadas”. El final de la clase fue una diapositiva cargada de positi- vismo. Sara nos recordó que no estábamos solos, muchas asociaciones, organizaciones y demás personas habían par- ticipado y participan en este movimiento antes que nos- otros por lo que nuestro fu- turo en cierta forma debe estar ligado a ellas, hazte miembro, dona tu tiempo, co- labora... Tras los aplausos del final de la clase, corrí de nuevo a la sala de Horticultura para dis- frutar de las vistas de las pre- ciosas plantas que por allí había, charlé con algún que otro estudiante y de nuevo al aula para comenzar la pri- mera lección de “Grow Lab” (Laboratorio de Crecimiento que aquella primera semana, como no podía ser de otra forma era “Seeds” (Semillas). Chris McCatheran, el profe- sor, empezó la clase con algo de teoría, dependiendo de cómo y donde se hayan con- servado las semillas, pueden durar entre 2 y 5 años, aque- llas más frescas germinarán entre 3 y 4 días, llegando hasta los 7 o 10 días en el caso de las más antiguas. Se reco- mienda, aunque no siempre se pueda, conocer con que tipo de semillas contamos para así tener en cuenta que si tenemos una variedad con predominancia Indica, la flo- ración durará menos tiempo, 8 semanas en algunos casos, al contrario que en aquella que sea Sativa, cuya floración se puede alargar hasta las 13 semanas, así como poder pre- decir que efectos, psicoactivos o relajantes, que vamos a con- seguir dependiendo de los cannabinoides que la planta produzca. Dado que la duración del se- mestre era de 13 semanas, la idea era ver todos los estados de la planta desde la germina- ción en esta primera clase, hasta la cosecha en la última; la variedad que plantamos era “Casey’s Dawg”, variedad que florecía en 10 semanas. Los procedimientos a seguir eran sencillos, coger una servilleta de papel añadir un poco de agua en espray y mantener a una temperatura de 72 a 78 F (22 a 25 ºC), evitar que el papel se seque, evitar la luz, mejor en un sitio a oscuras y chequearlo a partir del se- gundo día; cuando la raíz mida alrededor de centímetro y medio, manipular la semilla con cuidado e introducirla con la punta de la raíz hacia abajo en un “jiffy” (pastillas de turba). Lo siguiente y último, colo- carlas bajo tubos fluorescen- tes de luz blanca y regar con agua a pH 5,5-6,5, sin nu- trientes durante las dos pri- meras semanas, echarles de “comer” podría quemar las jó- venes raíces de las plántulas. La media hora de clase de la- boratorio de ese día no dio para más. Tras recoger nues- tros bártulos, un buen nú- mero de estudiantes nos fuimos a la “Student Union” a disfrutar relajadamente del resto de la noche. Hasta la si- guiente clase, que será más y mejor, a seguir aprendiendo que nunca es suficiente. La clase comenzaba con una introducción a los más de 25000 usos que se le han dado a la planta del cannabis, desde alimento, papel (China 100 a.C), vestimenta, cuerdas, combustible, hasta plásticos y obviamente como medicina 60 Cultura Cannábica
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