El Cultivador 1

68 Pensamiento Psicodélico L idiar con la tarea de hacer una aproximación al pensa- miento de Carlos Castaneda pudiendo usar tan sólo la palabra es, como siempre cuando hablamos de pensamiento psicodé- lico, una labor compleja. Me siento obligado a centrarme en el injusto trato que ha recibido este antropólogo durante su exis- tencia y después de haberse ido. Sus estudios en el ámbito del Nahualismo han sido complemen- te descartados por la comunidad científica y sus libros han estado, desde siempre, en la sección “mística” de las estanterías, cuando, en realidad, nos hallamos ante el testimonio fiel y “nada real” de un profesional en el mundo de un indio yaqui llamado Don Juan. Digo “nada real” porque todos aquellos que hayamos tenido un acercamiento experiencial a las sustancias descritas en sus libros, la mescalina o la psilocibina (dejemos la Datura Estramonium a un lado, puesto que se trata de una planta de muy compleja admi- nistración y con una posibilidad de “iluminación” prácticamente nula puesto que la mayoría de personas que la han probado afirman no acordarse del tiempo que estuvie- ron bajo sus efectos), entendere- mos que lo que aquí se trata dista mucho de lo que la mayoría de la gente occidental o la comunidad científica consideraría “real”, aunque, probablemente, bajo sus efectos nos hallemos mucho más cercanos a una comprensión universal de lo que “realmente” es y lo que no es. La producción literaria de Castaneda puede dividirse, básica- mente, en dos etapas. Una bajo la influencia directa de Don Juan, que se compone por una tetralogía: Las enseñanzas de Don Juan de 1968, Una realidad aparte de 1971, Viaje a Ixtlan de 1973 y Relatos de Poder de 1975; y otra, donde Castaneda ya se ha converti- do en brujo, haciendo de maestro entre sus propios discípulos y, lite- ralmente, “reajustando” las ense- ñanzas de Don Juan. Intentaré centrarme en las publi- caciones dónde recibe las enseñan- zas directas del indio yaqui dado que es la parte menos controverti- da y más pura de su trabajo. En su posterior práctica, Castaneda mutó y se adaptó a raíces urbanizadas, cayendo en ciertas y complejas formas de alcanzar el mundo del “brujo” (ahora occidental), algunas inevitablemente complejas, apa- rentemente incomprensibles y a veces, incluso, contradictorias. Existen varias personas que muestran cierta incongruencia Por Xosé F. Barge La problemática de Castaneda y el pensamiento yaqui Existen varias personas que muestran cierta incon- gruencia argumentada en sus afirmaciones

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