El Cultivador 1
E n la actualidad, el uso de la marihuana como elemento terapéutico o simplemente como una ac- tividad placentera e incluso de acercamiento a sus hijos o nietos por parte de los ancia- nos, está meteóricamente normalizándose. El uso terapéutico, muchas veces viene propiciado por el interés de sus nietos o hijos en combatir los dolores pro- pios de la edad de una ma- nera más natural, no acu- diendo constantemente a medicamentos. Otras veces, esto sucede por la poca efec- tividad que algunos medica- mentos ofrecen ante ciertos dolores y la frustración de sus usuarios provectos, de tener que seguir padeciéndolos. Algunos ancianos que con- sumen cánnabis en la actua- lidad, habían dejado de hacerlo durante mucho tiempo y hoy vuelven a ha- cerlo por diversas razones. En este sentido, merece la pena reflexionar sobre la lega- lidad y la concepción que en este país se ha tenido de la ma- riguana en este ultimo siglo pasado y principios del actual. Desde 1900 en el que es bien conocida la realidad de la venta de cigarrillos de mari- huana en las boticas, pasando por las duras leyes prohibicio- nistas hasta la etapa actual (sin olvidar el movimiento de la movida madrileña y otras ciudades españolas allá en el setenta y siete) la visión gene- ral que se tiene del cánnabis a fluctuado a voluntad de intere- ses varios. Hoy en día está cambiando nuevamente la concepción sobre esta planta, vemos a al- gunas comunidades autóno- mas como tímidamente abren el diálogo sobre el tema, tra- tan de normalizar una situa- ción que también influye en los consumidores ancianos. La idea de cuestionar el grado de libertad de decisión que nuestros viejos poseen a la hora de decidir sobre sus motivaciones, no es un tema que se deba tratar a la ligera. La población de la tercera edad se encuentra en el mo- mento más excelso de su vida, pero en esta sociedad nos es difícil respetar la im- portancia, dignidad y catego- ría que nuestros viejos se han ganado a pulso. La marihuana no es una panacea para nadie, mucho menos para nuestros mayo- res. Estos han de tener cui- dado con los mareos y la deshidratación que a veces se hace palpable al consu- mir cánnabis. No obstante lo más delicado sería todo lo concerniente a los proble- mas en la vida psíquica, ellos tienen que tener espe- cial cuidado, teniendo en cuenta que la marihuana es un depresor del SNC (sis- tema nervioso central). Me parece importante des- tacar la interacción entre marihuana y efectividad de la medicación y es que aun- que no conozco ningún es- tudio al respecto, si conozco sobre el vino, resultados desfavorables a su consumo durante un tratamiento mé- dico. Esto indica que es ne- cesario ser cautos y no despreciar a la ligera los consejos que un profesional de la salud pueda aportar. El problema en esto, como en todo lo referido a la marihuana es la falta de normalización medicina 81
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