61 sexualidad habitual de cannabis con fines recreativos y medicinales en la sexualidad masculina. El principal problema viene de la dificultad de investigar los posibles efectos de la cannabis sobre la función sexual y reproductiva, por la imposibilidad de realizar estudios controlados y porque la información disponible se basa en estudios observacionales realizados entre consumidores de marihuana, con las dificultades que ello conlleva a la hora de analizar los resultados, debido a las diferencias entre variedades y formas de consumo existentes entre los participantes de ese tipo de estudios, entre otras cuestiones. Además, la percepción de que el cannabis ejerce efectos adversos sobre la sexualidad se basa principalmente en la evidencia previa de estudios clínicos bastante antiguos, en los que los consumidores habituales de cannabis mostraron niveles más bajos que los no usuarios de las hormonas necesarias para tener una función sexual satisfactoria: testosterona y hormona luteinizante o LH, como se la conoce en el mundillo científico. Al parecer estos datos estaban en consonancia con los resultados de estudios con animales, que sugieren interferencias negativas de la cannabis en el eje hipotálamo-hipófisis-testicular (HPT), con una disminución de la liberación de la hormona luteinizante en la pituitaria y una disminución de la respuesta de las células de Leydig a esta hormona. La hormona luteinizante es muy importante para la sexualidad masculina, ya que sin ella la producción completa de testosterona es simplemente imposible. Y las células de Leydig son las células secretoras endócrinas de los testículos, encargadas de secretar cerca del 90 % de la hormona masculina testosterona. La testosterona es la hormona más importante en la sexualidad masculina La percepción de que el cannabis ejerce efectos adversos sobre la sexualidad se basa en estudios clínicos bastante antiguos Mihály Zichy (Public domain, Wikimedia Commons)
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