64 sexualidad De los 4.800 hombres que participaron, la mayoría (4.670 hombres, el 97,3 % de participantes) no consumían nada, 64 (el 1,3 %) declararon que fumaban 1 o 2 porros por semana, 38 (el 0,8 %) más de 2 porros a la semana y 28 (el 0,6 %) consumían sustancias distintas del cannabis. Es decir, 102 hombres, del total de participantes, consumían cannabis, lo que significa el 2,1% de la población estudiada. En líneas generales, las personas que declararon consumir cannabis eran más jóvenes, tenían menos probabilidades de tener una relación afectivo-sexual estable y su salud era mejor. Sin embargo, declararon un mayor consumo de alcohol y tabaco en comparación con los que no consumían. Además, mostraron una menor prevalencia de disfunción eréctil, niveles más altos de testosterona y mejores parámetros en el flujo sanguíneo del pene, es decir, mayor capacidad de erección. Finalmente, cuando se evaluaron los síntomas psicológicos, los consumidores de cannabis se caracterizaron por rasgos y síntomas obsesivos-compulsivos. Cuando se analizaron los parámetros de la función sexual, el consumo de cannabis se asoció con una mayor frecuencia de masturbación en comparación con los hombres que no consumían o que consumían otras drogas. Por el contrario, no se observaron diferencias en el deseo sexual, la gravedad de la disfunción eréctil o los trastornos relacionados con la eyaculación. Los niveles de prolactina en los hombres que consumían 1 o 2 porros a la semana y los que consumían otras drogas eran mayores que los del grupo de control y la velocidad sistólica máxima en el pene era mayor que en aquellos que no consumían o lo hacían con más frecuencia. La prolactina es otra hormona que ayuda a regular la producción de testosterona, a mantener 102 hombres del total de participantes consumían cannabis
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