real de estas sustancias. La información recopilada en las entrevistas expresa el consumo de cannabis de forma burda, como más o menos de 2 porros a la semana, sin especificar los gramos consumidos por semana ni el tipo de cannabinoides. Como saben los lectores de esta revista, el mundo de la cannabis es infinito, y la experiencia varía no solo en función de la variedad o de la diferente proporción de CBD a THC en su composición, sino de la forma de uso y de las circunstancias en las que se consume. Además, la prevalencia de personas relativamente jóvenes (menores de 30 años) es bastante modesta en la muestra (el 7 %), lo que puede subestimar el impacto del uso de cannabis en la función sexual. En conclusión, la cannabis podría resultar ser una herramienta valiosa para abordar disfunciones o malestares sexuales en hombres, pero es necesario investigar más para calibrar la herramienta. Mientras tanto, el sentido común, la prueba/error y el autoconocimiento pueden ayudar a encontrar la mejor manera de usar la planta para mejorar nuestra salud sexual. Referencias 1. Barbonetti, A. et al. (2024) “Is marijuana a foe of male sexuality? Data from a large cohort of men with sexual dysfunction”, Andrology, 12, pp. 9-19. 2. Gundersen, T. D., Jørgensen, N., Andersson, A. M. et al. (2015) “Association between use of marijuana and male reproductive hormones and semen quality: a study among 1,215 healthy young men”, Am J Epidemiol, 182(6), pp. 473-481. 3. Thistle, J. E., Graubard, B. I., Braunlin, M. et al. (2017) “Marijuana use and serum testosterone concentrations among U.S. males”, Andrology, 5(4), pp. 732-738. 67 En conclusión, la cannabis podría resultar ser una herramienta valiosa para abordar disfunciones o malestares sexuales en hombres sexualidad
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