El Cultivador

8 noticias internacionales Perú ha dado un paso significativo hacia la industrialización del cáñamo con la aprobación de la Ley N.º 32195, que establece un marco legal para la producción y transformación de esta planta versátil y sostenible. El cáñamo, una variedad de cannabis no psicoactivo con menos del 1% de THC, se presenta como una materia prima con aplicaciones en sectores tan diversos como la alimentación, la cosmética, la construcción y los textiles. Este avance promete no solo diversificar la economía peruana, sino también generar empleo y promover prácticas agrícolas sostenibles. La nueva regulación permite una gama de actividades que abarcan desde el cultivo y la comercialización hasta la transformación industrial y el desarrollo agrícola. Los productores interesados deben registrarse ante el Ministerio de Desarrollo Agrario y Riego (Midagri), mientras que otros organismos, como el Senasa y el Mincetur, se encargarán de supervisar los aspectos fitosanitarios y comerciales. Aunque esta normativa busca garantizar un sector controlado y sostenible, también plantea desafíos regulatorios considerables, especialmente en lo que respecta al monitoreo y cumplimiento de los límites de THC establecidos. El impacto potencial del cáñamo en la economía peruana es inmenso. Al diversificar las industrias locales, esta planta podría convertirse en un motor para el crecimiento económico, con usos que van desde materiales de construcción hasta agrocombustibles y tejidos. Además, el cáñamo destaca por su bajo impacto ambiental, lo que refuerza su viabilidad como una opción industrial sostenible. Los beneficios no se limitan a la sostenibilidad; la industria emergente también promete mejorar las condiciones económicas de pequeños agricultores y comunidades rurales al ofrecerles una nueva fuente de ingresos. Sin embargo, no todo es optimismo. La implementación de esta ley ha suscitado críticas y preocupaciones. El Poder Ejecutivo inicialmente rechazó la normativa, argumentando que podría abrir la puerta a desvíos ilegales hacia el narcotráfico y generar conflictos con las políticas antidrogas nacionales. A pesar de estas objeciones, el Congreso aprobó la ley por insistencia, destacando su potencial para dinamizar la economía y crear oportunidades laborales. Ahora, el reto principal será garantizar una supervisión adecuada que asegure el cumplimiento de los límites legales de THC y que evite posibles abusos en regiones donde ya existen problemas relacionados con el tráfico de drogas. La Ley N.º 32195 no solo posiciona al cáñamo como un recurso clave para la economía peruana, sino que también ofrece una oportunidad para establecer al país como un actor relevante en el mercado internacional de esta planta. Sin embargo, para que este potencial se materialice, será crucial implementar una regulación clara y eficaz que promueva la seguridad, la transparencia y la sostenibilidad en toda la cadena de valor. Perú está en una posición única para liderar en esta industria, pero el éxito dependerá de cómo maneje los riesgos y desafíos que inevitablemente acompañan a una reforma de esta magnitud. La nueva regulación impulsa el uso del cáñamo en alimentos, textiles y construcción, pero enfrenta críticas por riesgos de desregulación y los desafíos en su implementación. Perú apuestapor el cáñamo industrial con la Ley 32195 PromesaStudio (depositphotos)

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