21 cultivo exterior Según un artículo publicado en la revista canadiense Cannabis Culture en el año 2003, los primeros cruces de este tipo los llevó a cabo el botánico Ernest Small en los años 70, con fines de investigación científica. En este mismo texto se explica que, un poco más tarde, durante la década de los 80, hubo un cannabicultor de exterior que notó que algunas plantas de su propia variedad, que solía estar lista en octubre, lo estaban mucho antes, como a finales de julio. Se cree que este fue el origen de la Mighty Mite, una planta psicotrópica con capacidad de autofloración en algunos ejemplares. También se explica que Nevil Schoenmakers intentó llevar a cabo algunos cruces de este tipo en The Seedbank, el actual Sensi Seeds.1 Sin embargo, la primera variedad estable con efectos psicotrópicos y capacidad de autofloración fue la Lowryder de The Joint Doctor, un cannabicultor de origen norteamericano que se hizo mundialmente conocido a raíz de este cruce. Muchos breedersse apresuraron a lanzar más variedades autoflorecientes estables que, durante los primeros años, tenían un sabor muy similar y no colocaban demasiado. Poco a poco, este tipo de genéticas se fueron perfeccionando, de manera que ahora sí pueden competir con variedades fotodependientes en calidad y efectos. Cultivo exterior de autoflorecientes en primavera: claves para una cosecha exitosa Como ocurre en cualquier tipo de cultivo, lo primero que debemos decidir es si plantaremos en macetas o directamente en tierra madre. Si escogemos la primera opción, es fundamental elegir contenedores de un tamaño adecuado. Aunque el mínimo recomendado es de unos once litros, lo ideal es utilizar macetas de entre veinte y treinta litros, e incluso más si vamos a plantar autoflorecientes gigantes. Estas son un tipo de autos que han sido seleccionadas y cruzadas para alcanzar un gran tamaño. En cualquier caso, un tiesto demasiado pequeño podría limitar el crecimiento de las raíces, lo que afectaría negativamente al desarrollo de la planta, que arrojaría una menor producción. Dado que trasplantar no es recomendable para esta clase de genéticas, lo mejor es proporcionar espacio suficiente para el cepellón desde el principio. Independientemente de si cultivamos en maceta o en suelo, es imprescindible utilizar un sustrato ligero y bien aireado. Las raíces de estas variedades son especialmente delicadas, por lo que cualquier limitación en su desarrollo puede traducirse en una cosecha escasa. Para los cultivos en maceta, una mezcla comercial tipo light mixes una excelente opción, ya que proporciona un equilibrio adecuado de nutrientes y cuenta con una buena capacidad de aireación, facilitando la respiración celular en la zona radicular. Podemos conseguir este tipo de tierra en cualquier grow shop. Además, añadir una capa de arlita o material drenante en la base del tiesto ayudará a evitar encharcamientos, reduciendo así el riesgo de enfermedades fungosas. Si, por el contrario, preferimos plantar en tierra madre, deberemos trabajar bien el suelo, labrando a una profundidad mínima de treinta centímetros para garantizar que quede suelto, aireado y esponjoso. Además, será necesario abonar para asegurarnos de que el cultivo dispone de los nutrientes necesarios para su desarrollo. También podemos excavar un hoyo y rellenarlo con unos cincuenta litros de un sustrato comercial enriquecido, asegurando así que las raíces tengan un entorno óptimo para crecer y que cuentan con nutrientes suficientes. Como las autoflorecientes no llevan bien los trasplantes, lo mejor es evitar hacer más de uno en los primeros días o, si es posible, plantarlas directamente en su ubicación definitiva. Hay que tener en cuenta que las plántulas son muy vulnerables a ciertos animales, como caracoles o aves, por lo que una pequeña protección física puede ser de gran ayuda. En caso de optar por el cultivo en macetas, una buena estrategia es germinar en interior y trasladarlas al exterior cuando hayan desarrollado cierta resistencia. También podemos Las bajas temperaturas pueden dar tintes violetas a nuestras autos Cogollo lateral de una autofloreciente morada la primera variedad estable con efectos psicotrópicos y capacidad de autofloración fue la Lowryder de The Joint Doctor
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