22 cultivo exterior colocar una malla metálica para protegerlas en los cultivos en suelo. Otro factor clave en el desarrollo de las plantas autoflorecientes es la cantidad de radiación solar. A diferencia de las variedades fotodependientes, que necesitan un número concreto de horas de luz para florecer, las autos empiezan su ciclo de floración sin depender de la duración del día. Sin embargo, su productividad sí está influida por la intensidad lumínica. Cuanto mayor sea la cantidad de luz disponible, mejores resultados obtendremos. Por ello, primavera y verano son las estaciones más favorables para su cultivo en exterior, especialmente en la mitad norte de la península, donde la radiación solar es menor. Es decir, en el sur de España, el sol brilla más y proporciona más luz, por lo que, si las condiciones climáticas acompañan, se puede plantar ya en febrero o, incluso, durante todo el invierno en zonas muy calurosas. Pero más al norte, en zonas como Madrid o Barcelona, es preferible sembrarlas en marzo o abril para que reciban más luz y se desarrollen mejor. En lo que respecta a la nutrición y el riego, es recomendable enriquecer el suelo o sustrato con abonos sólidos como humus de lombriz, guano de murciélago y estiércol de oveja antes de plantar. Esto garantiza que las plantas dispongan de nutrientes suficientes durante todo su ciclo. Además, el uso de fertilizantes líquidos en pequeñas dosis ayudará a maximizar la producción sin causar estrés a las plantas. En cuanto al riego, hay que prestar especial atención a la humedad de la zona radicular. Las autoflorecientes requieren un suelo o sustrato bien aireado, lo que implica un secado rápido, sobre todo con la llegada del buen tiempo, cuando el agua se evapora con mayor facilidad. Por ello, es recomendable regar con regularidad y, si preparamos nuestro propio sustrato, añadir perlita o vermiculita para mejorar su capacidad de retención de agua. Asimismo, también debemos estar atentos a la posible aparición de plagas y hongos. Afortunadamente, al tratarse de un cultivo primaveral, el ciclo de vida de estas plantas es relativamente corto, lo que permite esquivar algunas de las plagas más agresivas del verano, como la oruga o la araña roja. No obstante, es importante recordar que las plantas debilitadas o con carencias nutricionales son más propensas a sufrir ataques de insectos y enfermedades, por lo que mantenerlas en condiciones óptimas es la mejor estrategia de prevención. Finalmente, en cuanto al tamaño de las autoflorecientes, suelen alcanzar entre treinta centímetros y un metro de altura, aunque las versiones XL o gigantes pueden llegar a medir hasta casi dos metros, siendo su ciclo de cultivo bastante más largo. Para quienes tienen limitaciones de espacio o solo cuentan con un balcón para el cultivo exterior, las variedades más compactas son la mejor elección. Las podas apicales no son recomendables para las plantas autoflorecientes, porque pueden frenar su crecimiento y reducir la producción. Sin embargo, realizar una poda ligera en la parte baja de la planta, justo antes de la floración, puede ser beneficioso para mejorar la ventilación y prevenir problemas de hongos. En resumen, para obtener una cosecha exitosa en primavera con variedades autoflorecientes, es fundamental elegir una genética adecuada, proporcionar un sustrato aireado y garantizar un buen desarrollo radicular. En maceta es recomendable optar por contenedores amplios, mientras que en suelo es conveniente labrar bien la tierra o enriquecerla con sustratos de calidad. Asimismo, la luz es un factor determinante en la producción: aunque estas variedades no dependen del fotoperiodo, sí responden positivamente a una mayor radiación lumínica, por lo que sembrarlas a principios de primavera maximizará su rendimiento, especialmente en la mitad norte peninsular. Además, un riego equilibrado y una nutrición adecuada, con abonos orgánicos como humus de lombriz, estiércol de oveja y guano de murciélago, ayudarán a evitar carencias y estrés en las plantas. Por último, las autoflorecientes no toleran bien las podas apicales, ya que pueden frenar su desarrollo, pero sí pueden beneficiarse de una ligera limpieza de hojas bajas antes de la floración. Con los cuidados adecuados, este tipo de plantas de marihuana pueden ofrecer cogollos de gran calidad en poco tiempo, permitiéndonos así obtener una cosecha extra. Si plantamos autos a principios de marzo, podremos germinar plantas fotodependientes a primeros de mayo, cosechando las primeras a finales de este mismo mes y dejando así espacio para el segundo cultivo exterior del año. ¡Espero que estos consejos te ayuden en tu cultivo primaveral de autos y puedas obtener una cosecha adicional antes del verano! ¡Buenos humos y hasta la próxima! Referencias 1. DMT (2003) “The return of Ruderalis”, Cannabis Culture, 43 Actualmente, las autos compiten en calidad con las fotodependientes, como se aprecia en este cogollo de exterior Las autos de la familia purple nos permiten obtener cogollos púrpura a cualquier temperatura En maceta es recomendable optar por contenedores amplios, mientras que en suelo es conveniente labrar bien
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