El Cultivador

28 cultura cannábica Las plantas generan compuestos que no son esenciales para su desarrollo, los llamados metabolitos secundarios y, en las plantas de cannabis, estos incluyen, entre otros, a los compuestos aromáticos y los cannabinoides, que se encuentran en el interior de las glándulas de sus tricomas. Carlos Linneo, el científico sueco que la nombró Cannabis sativa L. en 1753, (la “L.” es por su apellido), lo hizo clasificándola como una única especie, e indicaba con la palabra “sativa”, que era una planta cultivada y, además, en este caso, desde hace miles de años. Durante este tiempo de convivencia, muchas culturas consideraron que el material vegetal de las plantas de cannabis es meramente el medio de transporte para obtener su resina. Hoy en día, se siguen implementando los métodos tradicionales de elaborar hachís en los países de la zona de Asia central, de donde proviene originalmente la planta. En algunos lugares se usa el material vegetal seco, secado al sol o en secaderos, o también se dejan las plantas cosechadas en el campo, donde les caen las nevadas del invierno y, una vez secas de nuevo, usan diferentes telas a forma de tamiz para recolectar los tricomas. Por el contrario, otras formas de obtención de la resina de cannabis persiguen recolectar los aromas de la planta en fresco, como, por ejemplo, para elaborar el charas, las plantas se frotan con las manos cuando aún están vivas. En este artículo, el método de separación de tricomas en el que nos centraremos es el de lavado de flores frescas congeladas y una manera de deshidratar el hachís resultante en la nevera, todo de forma casera, pero con unos resultados satisfactorios. ¿Por qué congelar flores frescas? Es palpable que lo que olfateamos modifica nuestro estado de ánimo, aunque aquí tiene también mucha influencia la memoria olfativa y los recuerdos asociados. Lo bueno, para quienes nos gusta cultivar o consumir cannabis, es que nuestras plantas desarrollan compuestos orgánicos volátiles tan diversos, que hay variedades para todos los gustos; y, por supuesto dentro de los gustos, habrá quien prefiera los sabores frescos, quien disfrute más con sabores curados y a quien le guste de cualquier manera. Estar al lado de una planta de cannabis en floración es embriagador, los aromas que desprende a su alrededor, en vivo, suelen ser intensos y son estos compuestos aromáticos los que queremos capturar al congelar las flores en fresco. ¿Y por qué en fresco? Porque, tras la cosecha, la evaporación de compuestos orgánicos volátiles no se detiene, por eso cuando secamos plantas para consumir sus flores desprenden tanto aroma. Todo ese aroma se compone sobre todo de volátiles con menor peso molecular (ésteres, aldehídos, monoterpenos…) que se pierden durante el secado, pero que se conservan, en parte, cuando congelamos las flores en fresco, nada más cosecharlas. Aunque mediante este proceso la cantidad de hachís resultante sea inferior a la que obtendremos al dejar secar las plantas unos días, congelarlas y lavarlas después, o si lavamos las flores secas, lavando material fresco se consigue un hachís más rico en compuestos aromáticos. No todas las plantas sirven para lavar en fresco Es importante saber que no todas las variedades son buenas candidatas para la producción de hachís y que, aun si lo son, habrá que considerar que puede no ser adecuado separar sus tricomas en fresco y que sea mejor hacerlo una vez que el material esté seco. Por esto, es primordial la elección de las plantas antes de congelar en fresco y lavar una gran cantidad por primera vez. Nos podemos guiar por la textura de la resina cuando las plantas están vivas, prefiriendo aquellas cuyas cabezas se desprendan fácilmente y sean resistentes y de textura arenosa al tacto de los dedos con un guante. Por contra, si al tocar las flores con el guante, en fresco, vemos muchos restos aceitosos y prácticamente ninguna cabeza intacta, puede que estemos ante un ejemplar cuyo rendimiento al lavar en fresco sea muy bajo. Por todo esto, también es muy recomendable hacer una prueba de lavado antes de procesar grandes cantidades, para así no llevarnos sustos. Para hacer un lavado de prueba se puede usar un bote de cristal con tapa, en el que se introduce una cantidad de flores previamente pesadas, con unos hielos, para agitar y comprobar cómo y cuántas cabezas se desprenden. Repetir esta prueba con cada quimiotipo que vayamos a lavar en fresco por primera vez nos sirve para hacernos una idea aproximada de cómo será una lavada a lo grande. Hablar de porcentajes y rendimientos es complejo ya que entra en juego la decisión de cada cual. Habrá a quien le merezca la pena obtener solamente un 1-2 % de hachís respecto al peso de material fresco congelado, aunque lo habitual es buscar plantas que nos den, al menos, por encima de un 3 % de rendimiento, hasta un 6-7 % idealmente. ¿En qué momento es mejor cosechar? No es lo mismo cultivar para la obtención de flores secas que para cosechar hachís. Al cultivar para obtener hachís no importa cómo de aparentes sean los cogollos, ni tampoco su tamaño, lo que importa es que estén repletos de tricomas. En cultivos de exterior, podemos usar invernaderos que nos ayuden a proteger nuestra resina o, también, jugar con la orientación del cultivo, usando elementos o vegetación que sirvan de cortavientos o de filtros de la luz solar directa. Por otro lado, en los cultivos de interior, para conseguir que los tricomas no se deterioren, evitaremos temperaturas superiores a los 25 ºC en las últimas semanas de floración. Se pueden Lavando flores congeladas en frescopor A. Flores Verdes, macrohuana@gmail.com el material vegetal de las plantas de cannabis es meramente el medio de transporte para obtener su resina Flores congeladas en fresco antes de rehidratarlas

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