El Cultivador

30 cultura cannábica cuando la temperatura sea lo más baja posible o, por lo menos, inferior a los 17 grados. Hora de lavar Para lavar sin cuarto frío lo que haremos será llenar el cubo de 50 litros hasta la mitad, con agua y hielo, para poner dentro la olla de 25 litros en la que vamos a hacer el lavado. Esto crea una camisa de agua fría alrededor de la olla de lavado que ayuda a mantener el frío. En la olla de lavado introduciremos el agua y los hielos y, gracias al termómetro, cuando veamos que se haya alcanzado una temperatura en torno a los 0 ºC, es cuando metemos el material congelado en fresco. Ahora es momento de rehidratar el vegetal, haciendo leve presión para que todos los cogollos se mojen y humedezcan de nuevo. Este proceso de rehidratado sin agitado puede tomar unos 20 o 30 minutos, dependiendo de las cantidades a lavar. Pasado este tiempo podemos empezar a agitar la mezcla con el cucharón o la espumadera, girando hacia un lado y hacia el otro, ni muy rápido ni muy lento. Es cuestión de ir adoptando un ritmo, como si fuese un mantra o como si estuviésemos cocinando un guiso que no podemos parar de mover. A mí me gusta contar giros, 50 o 100 hacia cada lado y así pasan los minutos lavada tras lavada. Según la cantidad de tricomas que se vayan recolectando en cada pasada, suelo ir aumentando el tiempo de agitado, alrededor de 10 minutos la primera y la segunda, 15 minutos la tercera y 20 minutos la cuarta lavada. Aquí es donde dependerá de muchos factores el continuar haciendo quintas y sucesivas lavadas, pero, por lo general, en mi caso, a sabiendas de que queda resina en el material vegetal, lo utilizo para otras elaboraciones comestibles y cosméticas. Entre pasada y pasada añado agua limpia, y previamente fría, a la olla de lavado, a la vez que añado la cantidad necesaria de hielos que permitan el agitado y que eviten que la temperatura del agua descienda mucho. Terminada cada pasada, hay que recoger el hachís de las bolsas. Para ello se pueden usar distintas combinaciones para separar los tricomas por tamaño. La bolsa de 220 µm nos ayuda a retener el material vegetal, seguidamente en la de 190 µm, se recogen trozos de estigmas rotos, partículas grandes, suciedad y muy pocas cabezas, y en la malla de 160 µm ya podemos recoger más glándulas, de las más grandes. Por debajo de estas medidas, dependiendo del kit de bolsas con el que contemos, se pueden usar las de 120, 104, 90, 73, 45 µm y, por último, las de 25µm. Por lo general, el rango entre 160 y 45 µm es donde encontraremos la mayor cantidad de glándulas a recolectar. Para sacar el hachís de las bolsas es cuando se usa el pulverizador a batería con lanza, que toma como depósito la olla de 7 litros con agua limpia y hielo. El agua limpia fría y pulverizada a presión nos ayuda a juntar todo el hachís en la parte baja de la bolsa y a filtrar partículas que acabarán pasando por las diferentes mallas según su tamaño. Con las cucharas soperas, que estarán dentro de un vaso con agua y hielo para que se mantengan frías, se va recogiendo la masa de agua y tricomas de cada bolsa y se vierte sobre un trozo recortado de malla de 25 µm, que estará preparado sobre un plato con un par de papeles absorbentes debajo, para ir eliminando el exceso de agua. Finalmente, tendremos tantas piezas como bolsas decidamos recolectar, y así por cada lavada que hayamos realizado. Estas piezas quedan dentro de los trozos de malla de 25 µm, guardadas en un recipiente de plástico y en el congelador, hasta que pasemos a la siguiente parte del proceso: el secado. Secado en nevera convencional Pasadas de 12 a 24 horas, dependiendo de lo que hayan tardado en congelarse las piezas de hachís (según lo gruesas que estas fuesen), ya podremos desmenuzarlas para realizar el secado en la nevera. En este método de secado vamos a usar unas bandejas de metal, en las que ponemos papel de horno, donde se secará el hachís y encima otra bandeja plana a modo de tapa. Para desmenuzar las piezas de hachís congeladas se pueden aplicar diferentes métodos. Hay quien tiene un vaso de batidora en el congelador y con eso las pulveriza. Sin embargo, en mi caso, utilizo un martillo, que también se mantiene en el congelador junto con un par de coladores de metal de diferentes tamaños y un par de cucharas. La meta es golpear los trozos de hachís que están congelados dentro del trozo de malla de 25 µm para que se pulvericen en su interior. Después, se vuelca esta mezcla de polvo y partículas más grandes sobre el colador, y con una cuchara se aplica leve presión para que pase solamente el polvo y los trozos de hachís que quepan por los agujeros, sin forzarlo demasiado. Este polvo y partículas que pasan por el colador van cayendo encima del papel de horno a medida que lo vamos esparciendo para que no se amontone. A continuación, esos trozos que ya no pasan por el colador se vuelven a poner en el trozo de malla de 25 µm y se vuelven a meter al recipiente y al congelador, para repetir el proceso pasada media hora o más, dependiendo de lo que veamos que vuelven a tardar en congelarse los trozos y podamos volver a pulverizarlos. De esta forma el hachís queda pulverizado o reducido a muy pequeñas partículas, que dependen del tamaño de los agujeros del colador que utilicemos para tamizarlo. Al haber muy poca cantidad por bandeja, el secado es más o menos homogéneo y en uno a dos días conseguimos tener el hachís seco y listo para su uso. Obviamente, este método de secado casero es muy mejorable y sería complicado de escalar, pero con paciencia y maña se consiguen resultados satisfactorios sin el uso de una liofilizadora. Quedan muchos temas en el tintero, como hablar sobre pigmentos solubles en el agua, las técnicas de prelavado para los cultivos de exterior, tratar la posibilidad de separar las lavadas por puntas y cogollos bajeros, obteniendo diferentes calidades de hachís, el uso de máquinas de lavado, sistemas de recirculación de agua, lavar sin hielo, etc. Lo dejamos aquí, teniendo en cuenta que, como dice el refrán, “cada maestrillo tiene su librillo”, por lo que todas las maneras de lavar y secar la resina son válidas, mientras que lleguemos a un resultado satisfactorio. La práctica hace la perfección, por lo que, hasta la próxima, os animo, como siempre, a seguir practicando y aprendiendo porque nunca es suficiente. Con el martillo, golpeamos la pieza de hachís congelada para que se pulverice y pase por el colador Pieza de hachís de cultivo de exterior congelada antes de desmenuzarla Prensando el hachís con el calor de las manos se pueden apreciar mejor las impurezas el secado es más o menos homogéneo y en uno a dos días conseguimos tener el hachís seco y listo para su uso

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