El Cultivador

17 cultivo exterior riegos abundantes. Más adelante, ya en otoño, con la fase de floración avanzada y temperaturas más suaves, reduciremos progresivamente el volumen de agua para evitar problemas de hongos y mejorar la producción de resina. Aparte del clima, el suelo en el que crecen las plantas es otro de los factores que debemos tener en cuenta, ya que influye directamente en la capacidad de retención y drenaje del agua. Existen diversos tipos de suelo, por lo que, si cultivamos en tierra madre, tendremos que adaptar nuestros riegos. A continuación, detallamos las características de cada uno: ● Suelos arenosos: son ligeros y drenan rápidamente, lo que significa que se necesita regar con mayor frecuencia para evitar que las plantas se deshidraten. Durante la preparación del cultivo, es aconsejable aportar materia orgánica para mejorar su capacidad de retención de agua. ● Suelos arcillosos: aunque retienen mucha agua, pueden volverse compactos y fangosos, dificultando la oxigenación de las raíces y aumentando el riesgo de pudrición. Es importante mejorar su aireación con fibra de coco, paja u otro material orgánico. ● Suelos francos: cuentan con el equilibrio ideal para el cultivo, ya que retienen suficiente agua sin volverse demasiado compactos, proporcionando un drenaje óptimo. Asimismo, destacan por su alta fertilidad. Si el suelo de nuestro cultivo no tiene las condiciones ideales, podemos mejorarlo añadiendo materia orgánica, como fibra de coco, compost o paja para optimizar la retención y el drenaje del agua. Por otra parte, si cultivamos en maceta, lo mejor es optar por una mezcla comercial de sustrato del tipo light mix. Es ideal que esta tenga una cantidad equilibrada de turba rubia y fibra de coco, ya que estos materiales favorecen un secado rápido, algo que no va bien en verano. Finalmente, otro factor de influencia es la genética, ya que cada variedad de cannabis tiene necesidades hídricas diferentes. Algunas cepas índicas (BLD), por ejemplo, están más adaptadas a climas secos y pueden tolerar periodos más largos sin riego. Por otro lado, muchas variedades sativas (NLD) requieren más agua debido a su mayor tamaño. Elegir una cepa adecuada al clima y al tipo de suelo disponible puede marcar la diferencia en la eficiencia del riego y en el desarrollo del cultivo. Métodos de riego en exterior Existen diferentes métodos de riego para el autocultivo exterior de marihuana, contando cada uno de ellos con sus ventajas e inconvenientes. La elección del sistema adecuado dependerá del tamaño del cultivo, la disponibilidad de agua y el tiempo que podamos dedicar al riego. El riego manual es el método más utilizado en pequeños cultivos, ya que permite un control preciso de la cantidad de agua aplicada y no tiene complicación alguna. Si tenemos que añadir algún fertilizante líquido, se puede realizar con una regadera para poder mezclarlo cómodamente con el agua de riego, o bien, si no es necesario, podemos utilizar una manguera. Hacer un pequeño hoyo alrededor del tronco ayuda a retener el agua el suelo en el que crecen las plantas es otro de los factores que debemos tener en cuenta

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