El Cultivador

56 cáñamo representa una fuente interesante de agentes antibacterianos para tratar el problema de resistencia a múltiples fármacos en MRSA (metilicin resistant staphylococcus aureus) y otras bacterias2. Cabe mencionar que, aunque este microrganismo no acostumbra a provocar problemas graves en personas sanas, es uno de los principales causantes de las infecciones hospitalarias y puede llegar a provocar la muerte de la persona afectada. Un par de años más tarde, en 2010, vio la luz otro estudio en el que se evaluó el potencial antimicrobiano del aceite esencial de cáñamo, concluyéndose que los aceites esenciales de cáñamo industrial, especialmente los de Futura (variedad de cáñamo industrial), pueden tener aplicaciones interesantes para controlar el desarrollo de los patógenos transmitidos por los alimentos y de los microorganismos fitopatógenos3. También se ha comprobado que el polvo de cañamiza, un subproducto de la industria del cáñamo, inhibe el desarrollo de la bacteria Escherichia coli, más conocida como E. coli. Según las conclusiones del estudio en el que investigó este fenómeno, este material presenta aplicaciones potenciales en biomedicina y en el envasado de alimentos y otros productos diversificados de valor agregado4. Cabe tener en cuenta que, actualmente, la E. coli sigue siendo una causa importante de mortalidad infantil en el África subsahariana y que, Europa y los países occidentales no están a salvo de ella como tristemente demostró el brote epidémico que tuvo lugar en 2011 en Alemania y que acabó con la vida de 33 personas. Bacteria S. aureus escapando de la destrucción por leucocitos humanos (Wikimedia Commons) Cúmulo de bacterias de E. coli. Cada cilindro es un individuo (Wikimedia Commons, Eric Erbe) inhibe el desarrollo de la bacteria Escherichia coli llevan una malla de cáñamo que elimina las bacterias

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