El Cultivador

62 sexualidad sexual, aumenta la tensión muscular…), tras la que llega el orgasmo (liberación de la tensión sexual acumulada, contracción musculares involuntarias…) para terminar en la fase de resolución, en la que se produce un restablecimiento paulatino de la normalidad física y psicológica, con la posibilidad de múltiples orgasmos para las mujeres si mantienen la excitación, mientras los hombres necesitan esperar que pase el periodo refractario para volver a tener una erección. La investigación actual ha demostrado que en realidad la respuesta sexual no es linear, sino circular. Las fases, en lugar de seguir una correlación, se superponen siguiendo un orden variable, que incluye componentes mentales y emocionales, y no solo hormonales y físicos. De hecho, aunque el deseo sexual o libido, había sido definido por Kaplan como un impulso sexual o interés en el sexo, que dura todo el tiempo durante el encuentro sexual, hasta alcanzar el orgasmo o la satisfacción, investigadoras posteriores han encontrado que, aunque en muchas ocasiones el deseo sexual es alto, no siempre existe deseo previo en un encuentro sexual o que este puede ser muy bajo. A pesar de ello, las mujeres pueden tener una respuesta genital como lubricación o vasocongestión sin experimentar deseo. La satisfacción sexual también aparece como factor importante de la función sexual. Se ha definido como la evaluación subjetiva de los aspectos positivos y negativos de las propias relaciones sexuales y puede estar influenciada por muchos factores, como la calidad de la relación, la salud física y el bienestar general. Por supuesto, cuantos más y mejores orgasmos, si son múltiples en el caso de las mujeres, mejor, y con mayor frecuencia en el sexo, los niveles de satisfacción sexual aumentan. Tras la descripción de los conceptos, el artículo apunta a un tema del que se habla poco y en voz baja: mientras más del 90 % de los hombres suelen experimentar orgasmos practicando sexo con otras personas, menos de la mitad de las mujeres lo consiguen. Pero esto no acaba ahí: solo 6 de cada 100 mujeres declaran tener orgasmos siempre que tienen sexo. De hecho, se ha acuñado el término “desigualdad de orgasmo” para describir el fenómeno que consiste en que los hombres siempre tienen orgasmos consistentes mientras que las mujeres no. Como es de suponer, las mujeres que experimentan orgasmos con poca o ninguna frecuencia declaran, por término medio, niveles más bajos de satisfacción sexual. Con estos datos sobre la mesa la necesidad de explorar opciones para ayudar a las mujeres a tener orgasmos más regulares se convierte en una prioridad. Una posibilidad para aumentar la frecuencia del orgasmo es el cannabis, como veremos a continuación. Cannabis y sexo Como hemos visto en artículos anteriores2, los estudios previos al que Siete de cada diez participantes declararon que su deseo aumentaba y los orgasmos eran más intensos La cannabis tiene muchas posibilidades como herramienta para la terapia sexual

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