15 cultivo exterior es esencial tomar estrictas medidas de higiene durante estos procesos. Para ello, cortaremos la marihuana en días secos, sin niebla ni lluvia, y mantendremos los parámetros ambientales controlados en la sala de secado, renovando el aire de esta continuamente. Además, antes de guardar la cosecha en botes de cristal, la almacenaremos durante uno o dos meses en cajas de cartón o madera, para asegurarnos de que está completamente seca. Principales contaminantes abióticos Los contaminantes abióticos más frecuentes en el cannabis comercial son, sin duda, los restos de insecticidas y fungicidas. En el contexto del cultivo profesional, donde hay mucho en juego a nivel económico, resulta comprensible que los productores recurran a estas sustancias para proteger sus cosechas. Ante la amenaza de una plaga o una infección fúngica que pueda arruinar la cosecha entera, pocos cultivadores están dispuestos a correr el riesgo de perder su producto. Aunque en España no contamos con una base sólida de estudios que analicen de forma sistemática la presencia de estos compuestos en la marihuana, sí existen investigaciones realizadas en otros países que pueden servirnos como referencia. En el año 2013, por ejemplo, se publicó un estudio en el que se analizaron 50 muestras de cannabis incautadas en Luxemburgo, mostrando que 19 de ellas contenían restos de pesticidas6. Más tarde, en 2015, se llevó a cabo otro estudio en California, esta vez centrado en extracciones de cannabis: de las 57 muestras analizadas, un 80 % presentaba algún tipo de contaminación por solventes o pesticidas7. Un par de años más tarde, en 2017, otro artículo científico publicado en Bélgica arrojó cifras similares: en este caso, se encontraron pesticidas en el 64,3 % de las 72 muestras estudiadas, y muchos de los productos detectados eran de síntesis química o de uso restringido8, lo que agrava aún más la situación desde una perspectiva sanitaria. En aquellos países donde el uso de cannabis medicinal o recreativo está legalmente regulado, se han establecido límites concretos para la cantidad de residuos de pesticidas y fungicidas permitidos en el producto final, con el objetivo de proteger al consumidor. Sin embargo, en España aún no existe una normativa clara en este sentido dada la ilegalidad de la marihuana, lo que deja a los usuarios en una posición de mayor vulnerabilidad. Por esta razón, el autocultivo sigue siendo, en muchos casos, la opción más segura, ya que permite tener un mayor control sobre las sustancias empleadas. Aun así, debemos restringir al máximo el empleo de insecticidas, aplicándolos solo cuando son estrictamente necesarios. Hay que tener en cuenta que, muchos de los productos fitosanitarios se venden para cultivos alimentarios, por lo que el plazo de seguridad está pensado para productos que se lavan antes de consumirse, algo que no podemos hacer con los cogollos. Otros contaminantes abióticos que pueden llegar a encontrarse en las flores de marihuana son los metales pesados. Los contaminantes abióticos más frecuentes en el cannabis comercial son, sin duda, los restos de insecticidas y fungicidas
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