13 cultivo exterior feminizadas o esquejes, es vital eliminar los ejemplares masculinos cuanto antes para evitar la polinización de las hembras, lo que afectaría la producción de cogollos. ● Floración temprana: en este periodo, comienzan a formarse los cogollos, aún pequeños y poco compactos. La planta centra su energía en desarrollar las flores, por lo que es recomendable adaptar la nutrición, reduciendo el aporte de nitrógeno e incrementando el de fósforo y potasio. También es un buen momento para observar posibles carencias o excesos y ajustar el riego para evitar tanto el estrés hídrico como el exceso de humedad, que puede facilitar la aparición de hongos. ● Floración intermedia o avanzada: durante esta etapa, los cogollos experimentan un notable engorde y adquieren mayor densidad. Es esencial mantener una nutrición adecuada, rica en potasio, fósforo y micronutrientes. En las índicas e híbridos, suele coincidir con la época más calurosa del verano, por lo que estaremos atentos a plagas como la araña roja o la oruga, extremando las medidas de prevención y vigilancia. El olor de las flores también se intensifica y la resina se multiplica. ● Maduración final: los cogollos alcanzan su máximo desarrollo al terminar la floración. Los pistilos cambian de color, pasando de blancos a tonos marrones o anaranjados, y los tricomas se vuelven lechosos y ambarinos. Estos cambios nos indican que la planta está lista para la cosecha. Llegados a este punto, es recomendable observar los tricomas con una lupa o microscopio para determinar el momento óptimo de corte, en función del efecto deseado. Además, muchos cultivadores optan por hacer un lavado de raíces para mejorar el sabor y aroma final de la cosecha. Estas fases marcan el ritmo de la floración y conocerlas a fondo nos permitirá tomar decisiones más acertadas en cada etapa, adaptando aspectos como la nutrición, el riego o el control de plagas y enfermedades. Fertilización adaptada por etapas Durante la floración, las necesidades nutricionales de las plantas cambian drásticamente respecto a la fase vegetativa. Una vez que comienza la producción floral, el nitrógeno (N) deja de ser el nutriente principal y toman protagonismo el fósforo (P) y el potasio (K), esenciales para el desarrollo de los cogollos compactos y resinosos. Gestionar adecuadamente estos nutrientes es clave para obtener cosechas abundantes y cargadas de cannabinoides y terpenos. En la fase de prefloración, el cultivo pasa por una transición que le lleva del crecimiento a la producción de cogollos, por lo que resulta fundamental reducir progresivamente el aporte de nitrógeno. Un exceso de este elemento confiere un verde intenso a las plantas, pero también una menor resistencia El riego y la fertilización son dos aspectos clave en la floración Algunos cultivadores también optan por añadir guano de murciélago en polvo al sustrato, que se irá asimilando lentamente durante toda la floración
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