El Cultivador

15 cultivo exterior ya que un riego frecuente favorece la formación de cogollos gruesos, densos y compactos. Durante las dos últimas semanas antes de la cosecha, muchos cultivadores optan por eliminar completamente los fertilizantes y realizar un lavado de raíces, regando solo con agua y ajustando el pH. Esta práctica permite arrastrar las sales acumuladas en el sustrato fuera de la maceta. Según la mayoría de cannabicultores, esto se traduce en un sabor más limpio y una mejor combustión del producto final, aunque no es estrictamente un paso necesario. Adaptar la nutrición de forma precisa a cada una de las fases de la floración no solo repercute en la cantidad de cogollos obtenidos, sino que determina de forma directa su calidad final, tanto en potencia como en aroma, textura y sabor. Prevención y gestión de contratiempos La floración es una etapa especialmente delicada, porque cualquier problema que surja puede comprometer seriamente la calidad y la cantidad de la cosecha. Durante este periodo, es fundamental intensificar las labores de vigilancia y adoptar estrategias preventivas para evitar plagas, enfermedades y otros factores de estrés que puedan afectar al desarrollo de los cogollos. Algunas plagas son especialmente frecuentes durante la floración en exterior y pueden resultar muy dañinas, arruinando gran parte de la cosecha o incluso toda ella. Entre ellas cabe destacar a la araña roja y la oruga. La primera se multiplica con rapidez en condiciones cálidas y secas y produce una especie de telaraña sobre las flores que las echa a perder. La segunda puede ocultarse dentro de los cogollos y consumirlos desde el interior, lo que ocasiona daños graves y facilita las infecciones por hongos. Una revisión periódica de las hojas (especialmente en el envés) y de los cogollos en formación nos permitirá detectar a tiempo cualquier presencia no deseada, pudiendo tomar medidas rápidamente para impedir daños. Por otra parte, las enfermedades causadas por hongos son una amenaza constante, sobre todo en ambientes húmedos. Los más comunes son el oídio y la botrytis(moho gris). El primero de ellos aparece como un polvo blanco sobre las hojas y puede extenderse rápidamente, llegando a afectar a los cogollos si no se le pone freno. La infusión de cola de caballo y los fungicidas orgánicos permiten controlarlo y evitar su expansión. Por otra parte, el moho gris resulta mucho más dañino, ya que aparece directamente en los cogollos, pudiendo destruir una cosecha entera si no se detecta a tiempo. La única forma de controlarlo es cortar la flor afectada y tirarla bien lejos del cultivo, evitando así la dispersión de esporas. Para prevenir estos problemas, conviene garantizar una buena aireación entre las plantas, evitar el exceso de riego, y eliminar hojas bajas o mal ventiladas que puedan favorecer microclimas húmedos. El calor extremo, las lluvias prolongadas o las oscilaciones bruscas de temperatura pueden causar estrés en las plantas, debilitándolas y haciéndolas más susceptibles al ataque de plagas u hongos. También es importante evitar tanto las carencias como los excesos de Una revisión periódica de las hojas y de los cogollos en formación nos permitirá detectar a tiempo cualquier presencia no deseada Las orugas favorecen la aparición de hongos

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