21 cultivo básico 1. Coloca la semilla entre dos servilletas húmedas (no empapadas) dentro de un plato. 2. Cubre con otro plato y deja en un lugar cálido y oscuro (entre 20 y 25 °C). 3. De 1 a 5 días verás salir una pequeña raíz blanca. 4. Trasplanta con cuidado a un vaso biodegradable con sustrato ligero. Una vez la plántula desarrolle su segundo par de hojas verdaderas, podrás trasplantarla a una maceta definitiva o al suelo. Sustrato, macetas y drenaje: claves para un crecimiento sano Tipo de sustrato recomendado ● Mezcla ideal: 40 % tierra orgánica + 30 % fibra de coco + 20 % perlita + 10 % humus de lombriz. ● Asegúrate de que el sustrato drene bien y no se compacte con el tiempo. ● Puedes añadir micorrizas para estimular el desarrollo radicular y proteger contra enfermedades del suelo. Tamaño de la maceta ● Autoflorecientes: mínimo 11 litros. ● Feminizadas: mínimo 20 litros (ideal entre 30-50 litros si las dejas todo el verano). ● En tierra madre, excava al menos 50 centímetros de profundidad y mezcla con compost. Riego eficiente: ni por exceso ni por defecto El riego es uno de los aspectos más delicados en el cultivo de cannabis. Demasiada agua puede provocar pudrición de raíces, y poca agua genera estrés hídrico. Consejos clave: ● Riega cuando los 3-4 centímetros superiores del sustrato estén secos. ● Usa agua reposada (sin cloro) y a temperatura ambiente. ● En verano, riega temprano por la mañana o al atardecer para evitar evaporación. ● Añade nutrientes cuando la planta lo necesite (hojas pálidas o crecimiento lento). Nutrientes básicos según la etapa de crecimiento El cannabis requiere distintos nutrientes según su fase: Fase vegetativa (junio-julio) ● Nitrógeno (N): esencial para el crecimiento de hojas y tallos. ● Fósforo (P) y potasio (K): en menor medida, pero importantes para el desarrollo radicular. El cannabis necesita mucha luz. Elige una ubicación que reciba al menos entre 6 y 8 horas de sol directo al día, preferiblemente por la mañana y mediodía
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