35 música y perfumes…), tal y como podrás comprobar, esta solo es insinuada y no puede hallarse en la letra ninguna alusión explícita a las drogas. Lo que es innegable, en definitiva, es que Rush consiguió componer una guía cantada de turismo de drogas muy pegadiza y apta para todos los públicos. Nosotros solo os traemos las paradas iniciales de este embriagador viaje. Tú, si nos has hecho caso, descubrirás su final escuchando el resto del tema: “Our first stop is in Bogota To check Colombian fields The natives smile and pass along A sample of their yield Sweet Jamaican pipe dreams Golden Acapulco nights Then Morocco, and the East Fly by morning light We're on the train to Bangkok Aboard the Thailand Express We'll hit the stops along the way We only stop for the best […]” “Nuestra primera parada es en Bogotá Para inspeccionar los campos colombianos Los nativos sonríen y pasan Una muestra de su cosecha Dulces sueños de pipa jamaicanos Noches doradas de Acapulco Luego Marruecos, y el este Vuela por la luz de la mañana Estamos en el tren a Bangkok A bordo del expreso tailandés Llegaremos a las paradas en el camino Solo nos detenemos para lo mejor […]” El mismo año en que Rush nos llevaba de tournée mundial para drogófilos, Steely Dan elaboraba un retrato musical del ascenso y caída de Owsley Stanley, un conocido químico productor de LSD en el San Francisco de los sesenta o, como Walter Becker (miembro de la banda) se refirió a él, “el chef psicodélico del día”. “Kid Charlemagne” es el título de la canción, publicada como parte del quinto álbum de la banda, The Royal Scam (1976), y cuyo solo de guitarra es celebrado como uno de los más memorables de la historia del rock. No obstante, hasta el pasado año 2000 desconocíamos oficialmente la verdadera identidad de ese pequeño Carlomagno. Fue precisamente Walter Becker quién desveló el secreto en una entrevista ofrecida para la BBC. Owsley Stanley1, conocido por su clientela con el sobrenombre de “Oso” (“Bear”), se mudó a Los Ángeles desde Berkeley (Boston) en el 63 con el objetivo de producir LSD en masa y, mucho antes del Verano del Amor se le conocía por todo Haight-Ashbury como una leyenda, por vender la LSD más pura que se encontraba en la calle. De hecho, el químico ha dado nombre al “Owsley acid” (“ácido Owsley”), una forma muy pura de LSD, recogida por el diccionario de jerga de Oxford. Se codeó con grandes nombres de la contracultura estadounidense y fue Ken Kesey, quien narró su viaje a San Francisco en el relato The Electric Kool-Aid Acid Test, que acabaría inspirando la canción de Steely Dan. Además de su negocio de LSD en L.A. (que le supuso diversos problemas legales y un tiempo en prisión), Stanley trabajó como ingeniero de sonido, donde destacó por su colaboración con The Grateful Dead, y fue también joyero (Keith Richards tiene alguna de sus piezas). Aunque falleció en 2011 después de años evadiendo la fama (evitaba que le tomaran fotografías y no concedió entrevistas), sigue siendo muy recordado en las calles de San Francisco y en la memoria de muchos de los que eran jóvenes entonces. La canción comienza con la llegada de Stanley a L.A., para culminar con su posterior arresto en 1967. Su detención se produjo tontamente, después de dar un aviso porque su coche se había quedado sin gasolina, como puede leerse: Steely Dan en Finlandia, en 2007 (Kotivalo, CC BY- SA 4.0, Wikipedia) Neil Peart de Rush (H. Michael Karshis, CC BY- SA 2.0, Flickr)
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