El Cultivador

es impedir que el modelo regulador beneficie solo a grandes intereses económicos, dejando fuera a la ciudadanía que ha sostenido esta lucha durante décadas. 2. Legalización del cultivo personal y colectivo Una de las exigencias más antiguas y persistentes: que se legalice el cultivo doméstico y colectivo sin ambigüedades ni condiciones restrictivas. El autocultivo es una práctica ancestral y extendida, que representa no solo una forma de acceso libre al cannabis, sino también una herramienta de soberanía, autocuidado y reducción de riesgos. Exigir licencias imposibles o imponer requisitos absurdos es otra forma de persecución encubierta. 3. Reconocimiento pleno de los clubes sociales de cannabis Los Clubes Sociales de Cannabis (CSC) son estructuras comunitarias que han demostrado ser un modelo funcional y seguro de autorregulación. El manifiesto exige su reconocimiento legal como espacios legítimos de acceso, información y consumo responsable, y el fin inmediato de las campañas de criminalización que enfrentan desde hace años. Estos clubes no son negocios clandestinos, sino expresiones de autogestión colectiva y democracia participativa. 4. Acceso real y garantizado al cannabis medicinal La marcha también alza la voz por los pacientes. La exigencia es clara: el acceso al cannabis medicinal debe ser libre, universal y sin trabas administrativas ni económicas. La ley debe garantizar que cualquier persona que lo necesite por razones de salud pueda utilizarlo con garantías, sin temor a ser multada, estigmatizada o excluida del sistema sanitario. 5. Fin de las multas y de la criminalización cotidiana “¡No más multas!” es uno de los gritos centrales de la MMM 2025. La ley mordaza permite sancionar con miles de euros a cualquier persona que consuma cannabis en vía pública, incluso si no hay afectación a terceros. Estas sanciones han sido usadas de forma desproporcionada contra jóvenes, personas racializadas y personas en situación de vulnerabilidad, generando una criminalización sistemática del usuario común. Se exige la derogación inmediata de este régimen sancionador. 6. Justicia social y reparación del daño histórico El movimiento cannábico ya no se conforma con la despenalización. Reclama justicia, lo que implica reconocer el daño causado por décadas de prohibición. Esto incluye: ● La revisión y cancelación de antecedentes penales por delitos menores relacionados con el cannabis. ● La excarcelación de personas presas por actividades no violentas vinculadas al cultivo, consumo o posesión. ● Medidas de reparación para quienes han sido desproporcionadamente afectados por la represión: comunidades migrantes, barrios empobrecidos y minorías étnicas. El autocultivo es una práctica ancestral y extendida, que representa no solo una forma de acceso libre al cannabis, sino también una herramienta de soberanía, autocuidado y reducción de riesgos 49 activismo

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