55 genética Actualmente, se dice que estamos en la era post-genómica. A raíz de la completa secuenciación y publicación del genoma humano en el año 2003, empezaron a surgir múltiples estudios sobre cómo se manifiestan los genes y cuál es la función de cada uno de ellos y de sus proteínas. Aunque ya se habían secuenciado otros genomas algunos años antes, éste fue todo un hito de nuestra época. Unos años más tarde, en 2011, se secuenció el genoma del cannabis. La genética del cannabis y su clasificación taxonómica Los cultivadores de cannabis clasificamos la planta en tres especies (sativa, índica y ruderalis), pero esta división no siempre ha sido así y puede que no siempre lo sea. Originalmente, Carlos Linneo (científico sueco del siglo XVIII) consideró que solo había una especie de cannabis, a la que llamó Cannabis sativa Linnaeus. Pero unos años después, Lamarck (naturalista francés de la segunda mitad del siglo XVIII y principios del XIX) resolvió que el cannabis procedente de la India no era como el europeo y lo llamó Cannabis índica Lamarck. Durante la primera mitad del siglo XX, Dmitri Yanishevksi propuso como especie la Cannabis ruderalis Yanish. Aunque se han propuesto otras especies y subespecies, no todas han sido aceptadas y ésta es la clasificación más ampliamente extendida a día de hoy, aunque tal vez no sea la más correcta. La primera vez que se llevó a cabo un proyecto de secuenciación y transcripción del genoma del cannabis, se utilizaron dos variedades de cáñamo y una de marihuana. Los resultados se publicaron en 2011: van Bakel et al. observaron que el gen que codifica las enzimas que determinan la síntesis de THCA o CBDA (formas ácidas no psicoactivas del THC y CBD que les preceden) a partir del CBG, precursor de ambos, se manifestaba de forma distinta en la marihuana que en el cáñamo, siendo el responsable de que una planta sea o no psicoactiva.1 En 2014 vio la luz otro estudio que proponía la observación de este fragmento del ADN del cannabis para determinar si una planta será o no psicoactiva.2 No obstante, en 2015, Sawler, J. et al. señalaron que este gen no es lo único que diferencia al cáñamo de la marihuana. Tras analizar el genotipo de 81 ejemplares de marihuana y 43 de cáñamo, concluyeron que ambos muestran diferencias significativas a nivel genómico y que la producción de THC o CBD no es lo único que los distingue. También reportaron una correlación moderada entre la estructura genética de las variedades de marihuana de ascendencia índica o sativa y hallaron que, contrariamente a lo que se pensaba, el cáñamo está más cerca a nivel genético de las variedades índicas que de las sativas.3 Hilling, K. ya cuestionó en 2005 esta relación entre las sativas y el cáñamo cuando analizó determinados fragmentos del ADN de 157 muestras de cannabis.4 Los autores de ambos estudios advierten que la actual clasificación del cannabis es poco representativa respecto a su amplitud genética y que resulta complicado llevar a cabo cualquier tipo de investigación sobre esta Cannabis índica estaría divida en tres subespecies: la C. índica subespecie chinensis, C. índica subespecie afgana y C. índica subespecie índica
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