El Cultivador

yo me quedé despierto. Llegó mi padre y dije “vamos a limpiar la sangre porque parece que hemos matado a alguien”, y empezó a limpiarla. Pasaron varios días, estábamos con mi abuela, llegó mi padre, vi a mi madre llorando con mi padre, me dijo “tu hermana se ha muerto”, en ese momento yo no llore, me quedé blanco. No lo asimilé, no me lo creía. A partir de ahí se volvió a poner peor mi madre, se volvió a poner más loca, empezó a decirle más cosas a mi padre, a hacerle más putadas. Hasta que le echó de casa. Has dicho que la calle te ayudaba, ¿en qué sentido? Yo de chico me juntaba con un amigo que era como mi hermano, y hay un bar en el que yo me crie con ese niño desde que éramos bebés. Yo salía y a lo mejor le contaba a alguno de los dos el problema que tenía con mi madre, y ellos siempre me ayudaban: “venga, Antonio, no pienses en eso”, me hacía olvidar los problemas, a lo mejor jugando al fútbol, haciendo trastadas o lo que sea, pero nos reíamos siempre. Sí que es verdad que cuando iba con ellos a lo mejor se reían de nosotros, porque yo, cuando se fue mi padre, no tenía mucho dinero, a lo mejor iba con una zapatilla distinta, a lo mejor me ponía una zapatilla Nike y otra Adidas. Se reían de nosotros por ser pobres. Nosotros pasábamos, porque hemos sido niños que donde comía uno, comían siete, yo a lo mejor no tenía para comer y mi colega me decía, pues venga, vamos a mi bar, vamos a mi casa, a comer aquí, donde como yo, comes tú. Hoy en día sigo teniendo contacto con uno de ellos. Y cuando llegué a Almuñécar fue cuando más necesitaba tener amigos. Yo era un niño que se le iba la cabeza con nada, era un niño que a lo mejor le hacías cualquier 63 voces conscientes Cada año voy mejorando. Me aguanto muchísimo más, intento siempre hablar las cosas, no enfadarme Aprovecha este espacio para tu publicidad manuel@spannabis.com

RkJQdWJsaXNoZXIy NTU4MzA1