El Cultivador

que se llamaba Sor Socorro, que en paz descanse, yo estudiaba con ella, porque mi maestra se cansó y me mandaba con Sor Socorro. Yo no sabía nada más que sumar y restar, no sabía ni dividir ni multiplicar. Ella me enseñó las tablas, me enseñó a dividir, me enseñó a multiplicar, me enseñó muchas cosas. Yo llegaba feliz. ¿Y el instituto? Nunca he visto el instituto como algo malo, siempre lo he visto como algo necesario. En el instituto, el primer año que entré, me expulsaron todo el trimestre. Yo llegué allí vacilón, con las expectativas muy altas, “aquí mando yo”. Yo he sido muy malo en este instituto. Doy gracias a los maestros que me aguantan, que me entienden. Me acuerdo la primera semana, estábamos en educación física, me peleé con un niño porque empezó a decir cosas de mí, yo le dije al maestro: “maestro, tú verás que le voy a dar un guantazo al niño”, me dijo el maestro, “dáselo”, como diciendo “no se lo va a dar”. Y digo yo “pónmelo delante”. Me lo pone delante y no me lo pensé, le hice ¡pom! Me llevaron al aula de convivencia, fue mi primera vez. Y me empecé a portar peor en la clase, me reía de los maestros, les insultaba… y me expulsaban. Y cuando llegué el año pasado, ya cambié el chip. Cada año voy mejorando. Me aguanto muchísimo más, intento siempre hablar las cosas, no enfadarme. Con la vida que has tenido hubiera sido muy fácil engancharse a los porros o a otras cosas… Hablando en verdad, mucha gente con lo que yo he sufrido no hubiera aguantado y se hubiera suicidado o se hubiera metido en las drogas. Yo nunca he necesitado algo para hacerme reír, nunca he necesitado fumarme un porro para sentirme bien, y mira que lo he visto, a gente fumando porros, no sé qué, no sé cuántos, y nunca he querido tirar por ese camino, por querer tirar para adelante a pesar de lo que tenga a la espalda, aunque me caiga, me vuelvo a levantar, porque eso es lo que hace un guerrero. Yo soy un niño con mentalidad de guerrero, a pesar de que me pasen miles de cosas, nunca rendirme, porque mi padre me ha enseñado eso. ¿Qué es lo que más te ha ayudado a superar el bullying, el maltrato de tu madre, el abandono…? Mi familia. Eso es lo que quiero agradecerles, siempre han tenido tiempo para mí, para sacarme una sonrisa. Mi familia y los que han estado conmigo desde abajo. ¿Y qué te gustaría decirles a quienes han pasado por lo que tú has pasado? ¿En qué crees que podrías ayudarles? Pues que eso se pasa, puede tardar años, meses o días, pero siempre se pasa, y tirar palante, con orgullo y con el apoyo de quien esté contigo. Porque, Siempre me he desahogado con la música 65 voces conscientes

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